Metafísica Sede Central

 

SAULO DE TARSO 
EL “LLAMADO POR DIOS”

Por A.D.K.Luk

Extracto del Libro “Resurrección y Ascensión”

Maestro Hilarión

Saulo de Tarso, conocido mas tarde como San Pablo, era un Fariseo y su negocio era la fabricación de tiendas de campaña. Se había convertido en un gran versado de la “letra” de la Ley, que ya no poseía más el “espíritu” de la Ley, él había perdido el Amor, perdido esa parte de la Ley. Su arrogancia era tan grande, que por eso y por su orgullo espiritual se perdió de ver a Jesús, por lo cual después estuvo muy arrepentido. Saulo vino a la encarnación para rendir un determinado servicio, aunque había quedado apartado por adherirse estrictamente a la letra de la Ley. Hay mucho de  eso en la gente hoy, por lo que se pierden el significado profundo e interno de la Ley y las experiencias que podrían o deberían tener. Muchos, cuando tienen una experiencia psíquica o espiritual, tienen un gran deseo de decirlo y lo repiten constantemente. Este orgullo espiritual es sentir que uno posee algo que los demás no tienen y de estar ansiosos por hacerlo conocer. Como los Fariseos en la época de Jesús que, cuando ayunaban, pretendían ser piadosos. Jesús enseñó  a que no tuviéramos pretensiones.

Hay un punto del Sendero cuando uno llega a conocer la Ley y posee su uso, es donde la arrogancia, algo muy sutil, trata de entrar y, a menudo lo hace destruyendo su futuro progreso. La destrucción de los Templos en la Lemuria y la Atlántida fue debido a la arrogancia y orgullo espiritual del sacerdocio. La misma fuerza se manifestó a través del sacerdocio de la época de Jesús.

En virtud de una comisión de los sumos sacerdote, Saulo persiguió a los Cristianos. Del mismo modo auto justiciero, Saulo continuó trabajando contra todos los que pensaba que eran fanáticos y hasta hizo que, bajo la apariencia del deber, fuera llevada a cabo la lapidación de Esteban.

Pero un día, en semejante faena de persecución de algunos Cristianos, en el camino hacia Damasco, mientras cabalgaba con gran pompa, ricamente ataviado, la misericordia fue benévola para Saulo. Jesús Ascendido vino hacia él en una flameante Luz y, en esa breve visitación, Saulo fue transformado. Jesús consumió y transmutó mucho de su arrogancia y orgullo intelectual y espiritual, lo que permitió que la Iluminación tuviera lugar. Sin esta asistencia Saulo de Tarso no hubiera visto la Luz. Esto revirtió todo el curso de su vida.

Las personas se resisten y se rebelan en contra de tener que cambiar sus naturalezas. Saulo fue uno de los que experimentó el mandato de la Ley al convertir extremadamente su naturaleza y, por supuesto, no fue realizado todo de inmediato. Después de la visitación,  Saulo sufrió severamente, pero fue capaz de reconocer que el logro intelectual no era el camino hacia la Libertad, que no era el Sendero de la Luz.

Saulo estuvo ciego durante tres años debido a determinada condición kármica en el cambio de los ciclos. Después de un tiempo fue llevado a la colonia de Betania en donde pasó un tiempo de duras pruebas. Habiendo sido tan orgulloso se rehusaba a tener que aprender la Enseñanzas de Jesús, de hombres y mujeres de origen humilde quienes trabajaban duro, pero que tan fácilmente podían relatar los hechos concernientes a su Maestro. Esas personas habían aceptado a Jesús con amor, eran humildes, le brindaron obediencia y fueron entonces privilegiados al poder caminar y asociarse con Él. Aún Saulo, quien era tan erudito, tuvo que oír y escuchar las historias de segunda mano, narradas por ellos. El tenía una gran determinación para hacer un balance, hacer cosas buenas subsanando las malas, pero su arrepentimiento era tan grande por los errores cometidos y también por haberse perdido la oportunidad de ver, conocer y estar con Jesús. Saulo tan versado en la letra de la Ley y, por eso, tan arrogante que a veces disentiría con los discípulos, algunos de ellos analfabetos.

Muchas veces María intervenía entre Pedro y Pablo (Saulo) para sosegar una disputa. María podía calmarlos recordándoles que, por medio de la fe,  ellos habían seguido a Jesús, poseían Sus Enseñanzas y vivían en asociación con Él. Otra vez era María quien les servía de gran asistencia. A través de Su Gracia Ella le enseñó el Amor Divino que a Pablo le faltaba bastante. Le dijo que los demás habían seguido a Jesús a través de la Fe y por eso tenían Su Bendición y el privilegio de conocerlo. Aunque Pablo era arrogante, María le enseñó las cosas que después utilizó en su Misión y que, a través de los siglos, enseñó en sus epístolas Bíblicas.

Pablo miró sobre las cenizas mas bien que a la flameante llama, cuando dijo: “Si yo sólo hubiera entendido”. Cuando él dijo: “El Amor Perfecto echa fuera el temor”, se refería al Amor Perfecto de la Presencia de Dios anclada dentro del corazón. Cuando Esto es aceptado, concientizado e irradiado, entonces ¿ a qué hay que temer? Era a través de la acción de esa Llama que los milagros de Jesús se llevaban a cabo. Es desde dentro de esa Llama – el verdadero YO - que cada uno tiene el completo poder y autoridad en el nombre de Dios, la Presencia YO SOY, su Creador y en el nombre del Ascendido Jesucristo, de atraer la misma radiación para vitalizar, energizar y perfeccionar las condiciones.

Pablo no realizó su Ascensión al término de esa encarnación, pero lo hizo en una posterior. Tomó la primera oportunidad que se le presentó, para que su naturaleza no fuera causa de una caída.

Nota del Editor: Hoy se lo conoce como el Maestro Hilarión, director del 5to Rayo Verde de la Curación y Jerarca del Templo de la Curación en el ámbito Etérico sobre la Isla de Creta, en el Mar Mediterráneo.