RUBÉN CEDEÑO Y COLOMBIA
 

      Entrevista a Rubén Cedeño realizada por Magieth Uribe en
Bogotá el 19 de Julio del 2009.


Cuéntanos, ¿Qué te motivó a realizar el primer viaje a Colombia, cómo fue y qué significó para tí ?
Llevo cuarenta años viajando a Colombia. Colombia y los Estados Unidos de Norte América son los países a los que más he viajado en mi vida, ya perdí la cuenta.
Mi primer viaje a Colombia fue a la fronteriza ciudad de Cúcuta en 1970 cuando estaba dando conferencias en San Cristóbal en los límites de Venezuela con Colombia. La primera conferencia en Colombia la di en Bogotá en ese mismo año invitado por la Señora Claudia Nieto. A Colombia siempre la he amado como mi país nativo. Lo primero que conocí de Colombia fueron sus Andes y me embelezaron por lo verde, fríos, envueltos de neblinas que vienen y van, bucólicos, llenos de un encanto sin par. Mil veces mil he venido a Colombia durante toda mi vida. Era para mi muy fácil venir por medio de la frontera, en esa época de los años setenta el cambio de moneda era muy favorable para los venezolanos y cada vez que podía venía a Colombia. Ahora vengo por atender los grupos de Metafísica que hay y más gusto me da.


¿De qué disfrutas cuando vienes a este país?
Del verdor incomparable de su naturaleza, la amabilidad y el inmenso amor de su gente, de la cultura, la buena educación que tienen y un trato muy deferente para con uno. Se me hace muy gracioso y agradable al oído su entonación al hablar. Antes cuando leía mucho, me fascinaban sus librerías y compraba montones de libros. Recuerdo que en Bogotá compré las primeras partituras de mis óperas completas. Después venía a ver a Israel Rojas y ahora a dar charlas. El Kumis una bebida hecha de yogurt propia de aquí me parecía el “Amrita”, el refresco más rico del mundo y el “arequipe” hecho de dulce de leche es la comida de los dioses. Uno de los placeres más grandes que tengo al llegar a Bogotá es visitar la moderna Biblioteca Luis Ángel Arango ya que allí esta la colección más completa de los libros que Dios me ha permitido escribir. Allí son extremadamente amables y da gusto ver la pasión con que la gente va a buscar y a consultar libros.

Cuéntanos por favor algunas anécdotas que recuerdes con especial alegría o cariño sobre lo que has vivido aquí en Colombia.

Una vez llegué a Colombia para asistir a la temporada de Ópera en el Teatro Colón de Bogotá con la soprano de Colombia más grande de esa época, Carmina Gallo, y creo que más grande desde entonces. Cuando llegué a la taquilla no quedaba una sola entrada. Hice mi decreto y se me ocurrió entrar por la puerta de los artistas para decirle mi situación a la propia diva de la ópera. Ella me atendió en su camerino ya vestida y lista para salir a escena. Muy cortésmente me regaló entradas para toda la temporada y como dice el decreto metafísico “Mi mundo lo contiene todo”. Mi amor a Carmiña Gallo ha sido eterno y cada vez que oigo sus discos con su voz de soprano operática cantando cumbias, vallenatos, bambucos y pasodobles típicos colombianos le digo mentalmente: Que voz tan bella, haz hecho lo más grande por Colombia grabarle su música en estilo académico.
En una ocasión uno de mis estudiantes colombianos de mi más caro afecto, se arrodilló delante de mi y me dijo: “Bendígame que me voy al seminario a estudiar sacerdocio”. Le contesté con carácter casi reprendiéndolo: “Dios me lo bendiga, pero por muy metafísico que sea, si va a ser sacerdote séalo completamente Católico, Apostólico y Romano, en obediencia al “Derecho Canónico” a sus obispos y al Papa de Roma. Lo seguí viendo y a los años se me volvió a arrodillar y me dije: ¿Y ahora que querrá? Esta vez me dijo: “Bendígame que ahora me voy a consagrar como sacerdote”. Y lo volví a bendecir. Bueno, como que tantas bendiciones recibidas le sirvieron para algo, pues llegó a ser Capellán de uno de los Presidentes de Colombia y su parroquia es una de las más concurridas. A hurtadillas en sus sermones y consejos de confesor mete siempre algo de la sabia, solucionadora y bella “Metafisica Cristiana” que enseñó el Maestro Jesús.
Estaba dando una conferencia en Bogotá y dije en una parte que daba una instrucción, que no me acuerdo que decía: “Esto si es preciso se lo digo al Presidente de este país”. Cuando terminó la conferencia un asistente del público me tenía al Presidente Pastrana al teléfono celular para que se lo dijera, y se lo dije. El Presidente muy cortésmente me invitó al siguiente día al Palacio Nariño que es la Sede del gobierno. Me trató de maravillas, me tomé varias fotos con él, me puso a un general de su confianza a que me mostrara todo el Palacio. Esto lo recuerdo con mucho cariño.


¿Podrías contarnos qué ciudades o lugares de Colombia tienen un valor significativo para la expansión de la luz en el planeta?

Conozco casi toda Colombia de cabo a rabo, de norte a sur y de este a oeste. Me he llegado hasta Puerto Leticia la zona más al sur en el Río Amazonas donde vivieron muchos de los Maestros Ascendidos incluso Casimiro Poseidón y me encantó, siempre he sentido que ir allí es como un acto heroico, casi nadie lo conoce por lo difícil de llegar. De este lugar habla el Maestro Saint Germain en sus libros y por eso me llegue hasta allí. Muchas veces visito el Puente de Boyacá, donde se libró la batalla que le dio la libertad a este país, allí en su región etérica hay un “Punto Magnético” de Libertad muy importante. Me encanta ir a Chiquinquirá donde vive la Madrecita, Jefa de Colombia, “Nuestra Señor de Chiquinquirá”, que la adoro, la amo inmensamente, verla en su cuadro me emociona mucho y le tengo una gran fe. La vez que fui a Chiquinquirá por primera vez me enterneció tanto que siempre quiero volver a verla. Cuando fui a Santa Marta a ver donde desencarno Simon Bolívar me sentí muy conmovido. La Sierra de Santa Marta es un punto magnético de Sur América. Todos estos son lugares muy especiales. Siempre que puedo subo la Montaña de Monserrat en Bogotá, ya que los Maestros han dicho que allí arde un foco de Luz Violeta del Amado Arcángel Zadkiel y la verdad es que uno mira esa montaña y siente algo. De Colombia y de sus puntos magnéticos hablo en el libro “Magia de los Andes”, donde le dedico todo un capítulo a este país.



Son ya varios años que llevas viniendo a Colombia. ¿Consideras que las experiencias vividas a lo largo de esos años pueden organizarse en unos momentos o etapas diferenciadas? ¿Cuáles serían esas etapas?

Si, mi primera etapa viniendo a Colombia fue muy linda, la de descubrir y conocer este encantador país. Después venía frecuentemente a patinar en la Pista de Hielo en Chapinero en Bogotá. El patinaje en hielo es el único deporte que he practicado en mi vida. Como mis padres y mis hermanos también patinaban en hielo nos veníamos todos juntos con los miembros del “Club de Patinaje en Hielo del Teleférico del Ávila de Caracas”, al que pertenecíamos. Era toda una excursión con nuestros patines terciados al hombro, nada común en aquella época y en la de ahora tampoco. Qué bellos tiempos. Luego después, todo se puso muy serio visitando durante años al Maestro Israel Rojas para aprender de él todo lo que pude. Luego vino una etapa muy fuerte la de fundar los grupos de Metafísica por los años ochenta, donde viajé incontables veces a Bucaramanga, Bogotá y Medellín donde surgieron los primeros grupos de Metafísica y asistían cientos de personas, aunque no más que ahora. De esta etapa, le tengo que agradecer los inmensos esfuerzos y el gran amor que le dedicaron a la realización de los eventos y la organización de las charlas, a la Doctora Emerita Piedrahita de Gallegos y su hija Claudia Gallegos en Bogotá, Pastora Lamus en Bucaramanga y Lucelys Pérez en Medellín. La última etapa lleva muchos años y es viniendo a dar conferencias una vez al año para sostener lo realizado. La etapa actual es de las más bellas que hemos vivido en Colombia y que se las agradezco a los que la llevan con inmenso tesón; Miguel Rincón en Bogotá y Fanny Duque en Medellín.


De los diferentes viajes y las diferentes experiencias que has tenido en Colombia, ¿cuáles consideras que han sido fundamentales en la expansión de la Enseñanza Espiritual?
Recuerdo con mucho cariño y nostalgia el primer viaje de conferencias a Bogotá y luego a Bucaramanga en los años setenta. Otro momento memorable fue cuando realizamos en Bogotá el Segundo Congreso Internacional de Metafísica en 1986 que asistieron océanos de gente, que no hallábamos donde sentarla. Para ese entonces organicé con varios autobuses, para que todos fuéramos al Puente de Boyacá para darles la explicación del sitio y hacer decretos. Después de esto lo más importante han sido los ciclos de conferencias que se dictan anualmente.


¿Podrías contarnos lo que significaron para vos y para la enseñanza espiritual las relaciones que entablaste con el Maestro Israel Rojas y con el Lama Robert?
Con Israel Rojas aprendí muchísimo y me gustaba su estilo, lo vi incontables veces, por muchos años venía a Bogotá solo a estar con el tomándome el consabido “tintico”, que es como aquí le dicen al “café negro aguado”. De las manos de Israel Rojas recibí la consagración en la Fraternidad Rosacruz Antigua. Un día llegué, e inesperadamente me dijeron que había desencarnado. No sabes cuánto lo lamenté, con él era feliz. Con el joven Lama Robert tuve una relación de años, cada vez que venía a Colombia lo visitaba en su templo y me encantaba porque allí me sentía como en el Tíbet. Con el lama Robert me ilusionaba de estar en el Tíbet porque para esa época todavía no lo había visitado por primera vez. De él recibí una de las dos consagraciones al Buddhadharma que he tenido en mi vida, la otra fue en el lamasterio de Woodstock en los Estados Unidos de Norte América


¿Qué tarea consideras que le corresponde a Colombia en la expansión de la Enseñanza?
Enseñar a cada uno de los colombianos los Siete Principios Universales, especialmente a pensar positivo, instruir sobre los Siete Rayos especialmente a transmutar con la Llama Violeta y despertarle el Cristo a los millones de pobladores de esta bendita tierra. Gracias.