MI ENCUENTRO CON RUBÉN CEDEÑO

      

Por: Pablo Girón
Caracas - Venezuela


Corría el año 1988 en mi ciudad natal de Caracas, Venezuela, estaba yo cursando mi segundo año de estudios de ingeniería de Computación y hacían ya 3 años que me habían regalado mi primer libro de metafísica, el 4 en 1 de Conny Mendez, el cual me había devorado por completo y junto a éste la compilación de la revista “El Nuevo Pensamiento”.

Junto a estos libros de Conny, tenía los del Maestro Saint Germain: El libro de Oro, Los Misterios Develados y La Mágica Presencia.

Estos eran los únicos libros de Metafísica que poseía y estaba ávido de mayor conocimiento metafísico.

En aquel tiempo estaba asistiendo a las clases de un grupo de metafísica que se daban todos los lunes en la sala 6 del Parque Central, con la profesora Romelia; me sentía muy a gusto allá, sin embargo mi alma palpitaba por algo más profundo, más interno, más intenso.

Un buen día la profesora Romelia nos presentó a un invitado, quien había sido discípulo de Conny Méndez y estaba invitando para un ciclo de conferencias que dictaría en el Multicentro empresarial del Este en Chacao.

Inmediatamente quedé impactado con su mirada intensa, su amplia sonrisa, seguridad al hablar y esa combinación entre dulzura y fortaleza que emanaba de su voz, era Rubén Cedeño. Sentí como un gran brinco en mi interior, en el centro de mi corazón, algo que me decía silentemente: “Ve allá, ve con él, es lo que estabas esperando”.

De inmediato me dispuse a asistir a sus conferencias. Cuando llegó el fin de semana, el dia de la conferencia quedé impactado con tal despliegue de conocimiento, con la revelación de las verdades arcanas: La constitución del Hombre, Los esquemas de evolución, el Buddha Dharma Tibetano, etc, etc, etc, mi alma al fin saciaba su sed y se sentía en sintonía con la enseñanza.

Me impresionaba cómo Rubén hablaba de todos estos temas con un dominio tal y una seguridad como que él mismo hubiese vivido todo esto en vidas anteriores.

Con las explicaciones tan claras y precisas de Rubén mi mente se transportaba a aquellos lugares a los cuales nos hacía referencia de acuerdo a los temas que tocaba: Egipto, India, El Tibet, Tierra Santa, etc.

Uno de los pasajes curiosos que recuerdo de aquellos días, fue en una oportunidad en que estaba dando la clase del “Espíritu Santo”, donde nos habló del SER que encarnó esta energía para la Tierra antes de la entrada de la ERA de Acuario, El Santo Aeolus y de quien había asumido este cargo para la nueva era: el Amado Paolo El Veronese.

Como el salón de clase se encontraba en una especie de “terraza” entraba brisa fresca por unos ventanales; de pronto una “paloma” entró volando al salón, se posó en el pasillo central y caminó por el pasillo muy “pomposa” ella como pavoneándose.

Rubén nos dijo: “…no la espanten que ella es el patrón del Espíritu Santo…” la paloma terminó su desfile por el salón miró a la concurrencia hacia a un lado y hacia el otro, se dio media vuelta caminó hacia la salida y tomó vuelo por el mismo ventanal que entró.

Todos nos quedamos atónitos, pero nadie dijo nada y Rubén continuó su clase para finalizar.

Así de mágicos como éste y muchos otros son los momentos con Rubén…