RECUERDOS Y AGRADECIMIENTOS
Homenaje a Rubén Cedeño y 40 Años de Expansión de la Metafísica

Por Gustavo Orchansky

      
Grupo Metafísico Señora Quisquisacate,
9 de Julio 2009 en Córdoba, Argentina

     Para fines de 1989, un grupo de cinco damas, a saber: Mercedes Alemany, Azucena Guglielmetti, Marta Silio, Francisca Robledo y Graciela Costantino, sostenían clases de Metafísica semanales, a su manera, y con el poco material metafísico que había en la época. En ese entonces no habían libros de Metafísica en cantidad como ahora, sino que por unidad. Los mismos eran encontrados eventualmente en las librerías, y muchos eran plagiados, en su mayoría el 4 en 1 de Conny Méndez y luego Cartas Metafísicas Principios I, II, III de Rubén Cedeño.

En la década de los ‘90, Graciela Costantino y Mercedes Alemany tenían en sus manos un cuadernillo del libro Pilares de la Metafísica, oriundo de Bolivia, con tapa rústica de color rojo, y los textos de su interior estaban tipiados en letras minúsculas; las hojas amarillentas y su lomo engrapado. La cantidad de ejemplares que había para los más de 100 alumnos que asistían a las clases era tan solo uno. Días más, días menos, estas damas leyeron el teléfono de Editorial Bienes Lacónica al final de una página del único libro de Pilares, y decididamente llamaron para osar hablar con Rubén Cedeño en Caracas, Venezuela. Allá les atendió un señor de voz cálida y amable, Diego Gil Velutini –nieto de Conny Méndez, gerente de esa importante editorial metafísica- y les respondió que Rubén Cedeño no trabajaba en la editorial y que él eventualmente aparecía por la misma, pero coincidentemente, en ese mismo momento que ellas se estaban comunicando telefónicamente, Rubén Cedeño estaba en la oficina de Diego Gil Velutini y ellas tomaron contacto con Rubén. La felicidad de esas chicas era desbordante. Se sintieron tocadas por la varita mágica de la fortuna. No tenían palabras de agradecimiento, y más aún, cuando Rubén les dijo que tenía previsto un viaje a la ciudad de Rosario, Argentina, a fin de dictar conferencias.


La historia que se desenvolvió en Rosario, Rubén la cuenta bien descriptivamente en el capítulo de: Historia de la Metafísica en la República Argentina, escrito en Buenos Aires el 22 de Octubre de 2002.

SUCEDIÓ EN CÓRDOBA
Tiempo después invité a Rubén Cedeño a quedarse en mi casa de la calle Belgrano y la Cañada, mientras dictaba los cursos de Metafísica en Córdoba. Así comenzó una vida inmensamente feliz a su lado. Las innumerables cenas y almuerzos que disfrutábamos junto a los alumnos de Argentina y de diferentes partes del mundo, hacían de la estancia de Rubén en casa, una fiesta continua. Los escándalos de felicidad que se armaban eran tales, que todas las mañanas los vecinos se morían de ganas por saber qué pasaba en el tercer piso. El barrio estaba conmocionado por la presencia de Rubén, y yo me enteraba cuando pasaba por las otras casas, y la gente me preguntaba: “¿sigue Rubén en tu casa?” Cuando él se iba, su presencia quedaba inundando la casa de exquisitos perfumes; su voz retumbando en cada rincón; y por días, todo quedaba vibrando de belleza, esperanza, confort y alegría. Estar al lado de Rubén Cedeño ha sido y es la vivencia más feliz de mi vida.

ANÉCDOTA DE CÓRDOBA
Cierta vez, a horas de comenzar un Congreso Internacional en un gran hotel de la ciudad, cuando ya se estaba anunciando la llegada de los grupos de estudiantes de Venezuela, Uruguay, Paraguay, El Salvador, Méjico, Estados Unidos de Norte América, Rubén estaba presto a los acontecimientos, recibiendo múltiples llamadas telefónicas, yendo y viniendo de la casa. Ocurrió que yo salí muy temprano a trabajar, y tomé las llaves de la casa y me fui para retornar después del mediodía. Cuando iba llegando a casa, vi a una multitud de personas conocidas en la puerta; otros corrían de aquí para allá; otros, cuando me vieron llegar feliz de la vida, con mi maletín en mano, transformaron su rostros, y de lejos podía leer sus labios gritándome mi nombre y otra palabra que decía: ¡¡¡laaa llaaave, la llaaaaaaave!!! Al acercarme más, vi a un hombre con un tremendo taladro en su mano, como para destruir una puerta. En ese momento fue que tomé conciencia que al salir de la casa a las 7.30 de la mañana cerré la puerta con la llave, e inconscientemente llevé también la llave de Rubén conmigo, y ya eran las 2 de la tarde y él continuaba encerrado en la casa. A medida que me acercaba a la puerta, mis pasos eran más pesados. Me atravesaban los pensamientos de quienes querían ayudar a Rubén a salir fuera de la casa, cuando finalmente abrí la puerta y ya estaba dispuesto a recibir el regaño de mi vida me acerqué a Rubén, él me miró a los ojos y sólo dijo: “Gustavo, eso no se hace.” Sus palabras, intensas, cavaron a profundidad dentro mío. Todo lo que me decía con esas palabras, fue suficiente para que hoy en día lo recuerde como una anécdota graciosa, pero con toda la sabiduría que contenían sus palabras.

UN HOMBRE PREPARADO

Cuando conocí a Rubén en 1990, él ya era Profesor de Música Académica, ya era un famoso cantante de Ópera Lírica, especializado en métodos musicales en Europa, él ya era un Capacitador de Facilitadores Mundial, y ya Rubén estaba dedicado a la Enseñanza Espiritual por completo, alma y cuerpo, todo el tiempo del mundo.


LOS REGAÑOS

En los casi 20 años de estar con Rubén, no digo conocerlo porque eso es mucho decir, viví junto a él intensas situaciones que llevaron a que recibiera regaños de su parte. Vale aclarar, que recibir regaños no es agradable para nadie, venga de quien venga. Sí hay una gran salvedad en esto, y es que, yo acepté a Rubén en mi mente, en mi corazón, en toda mi vida y a toda la enseñanza que él me traía por amor y por la claridad que de él recibía. Sus claras sugerencias se hacen sentir a través de su voz entrenada; cada palabra me enseñó a vivir mejor, y sus correcciones ante mis actos inapropiados no me las olvidaré jamás. Estaré eternamente agradecido por sus palabras. Sus llamados de atención retumban, pero no agravian. Doy fe, que sus labios, nunca tuvieron la más mínima intención de dañar, calumniar o injuriar a nadie; en la vida que estuve a su lado, jamás expresó palabras ofensivas hacia persona alguna.


ANÉCDOTAS EN ROSARIO
En una oportunidad, Rubén volvió a la ciudad de Rosario invitado por Elsa Caraballo. En esa oportunidad, la sala de Luz y Fuerza tuvo una presencia multitudinaria de gente que había llegado de toda la Argentina; no había más lugares y se sentaban en las escalinatas del teatro, en el escenario mismo, hasta había gente que escuchaba en las puertas de acceso al hall del mismo con medio cuerpo fuera del teatro. La ovación del público fue tal que hasta hubo ataques de histeria. Rubén tuvo que salir por la puerta trasera del teatro, y en la calle, la multitud lo reconoció, y al unísono gritaron ¡¡¡Rubén Cedeño!!! Y un tumulto de cientos de personas comenzaron a correrlo. Rubén estaba acompañado por Sergio Cancino -procedente de la Patagonia-, quien al ver esa maroma de gente detuvo un taxi, y se montaron en él. La multitud se arrojó al vehículo, y el conductor sorprendido no podía avanzar porque la gente había rodeado al taxi y lo sacudían. En esa corrida llegué yo y me abrieron la puerta del taxi y salimos velozmente de esa escena. Fue un momento intenso en el comienzo de la expansión de la metafísica por Santa Fe.


ANÉCDOTA EN MISIONES
En campaña de expansión de la Enseñanza Espiritual, Rubén aceptó la invitación a un pueblo de Misiones llamado Oberá. La anfitriona alojó a su invitado en un hotel para estudiantes, eligió la habitación número 11. Pusieron la foto de un Maestro y llenaron la habitación de humo de sahumerio. Cuando Rubén llegó a la habitación, había una humareda poco habitual; las cortinas que cerraban las ventanas tenían la tierra del planeta, y los armarios hedían a hongos. Rubén, un hombre tan preparado, tan culto, tan fino, sin embargo, tomó a risas todo el asunto y se adaptó a eso. Cuando llegamos a la conferencia, la sala se caía de a pedazos por falta de mantenimiento y había falta de luz, pero Rubén, con su magia habitual, dio lo mejor de sí superando todo obstáculo, y encantando con sus clases a todo el mundo.

Si hay alguien con nombre y apellido que sostenga en sí mismo un gran amor por la humanidad, ese se llama Rubén Cedeño.


NOTA
Todas estas anécdotas no son producto de la imaginación de mi persona, si lo desean pueden preguntar más detalles a Mario Aguilera, Fernando Candiotto, Graciela Costantino, Elsa Caraballo, Sergio Cancino, que ellos de seguro, darán mucha más información al respecto.

SU APOYO
El tiempo y los sucesos fueron transcurriendo y en el año 2006, con el apoyo y bendición de Rubén Cedeño, se fundó la Editorial Señora Quisquisacate Publicaciones, dando mayor expansión de la literatura metafísica para el alumnado del mundo entero.

En el año 2009, Rubén Cedeño apoyó la fundación de la Escuela Metafísica Señora Quisquisacate, capítulo de la Sede Central Rubén Cedeño. Asociación Civil sin fines lucro, y que actualmente sostiene un ritmo de clases semanales en pleno corazón de la ciudad de Córdoba, Argentina.

Conocer a Rubén Cedeño ha sido el momento más intenso de toda mi vida. Siendo una personalidad formada, integrada en sí mismo, preparada para la vida, y con una cultura general vivenciada, poco común, esto me lleva a pensar que: Si Rubén fuera empresario sería el hombre más poderoso de la Tierra; si fuera político, tuviera el partido más organizad;, si fuera sacerdote, su iglesia sería la más popular de todas, si fuera el Papa, quien sabe el ascenso planetario que habría en la Tierra.

¡Gracias por tu Gran Amor a todos los Argentinos!