|
Granada, España 23/10/2009
Mi
nombre es Diego Stancampiano, nací en Argentina y resido actualmente
en Granada España. Estudié la carrera de Odontología y me he
especializado en Implantología, Cirugía Maxilofacial y
Rehabilitación Oral. Tengo una compañera Erica, un niño que va a
cumplir 2 años que se llama Simón y es un sol y ahora, también, una
Almita que viene en camino.
Tuve la oportunidad en mi vida de recibir una buena educación, algo
que puedo decir, porque no ha sido mérito mío; fue idea de mis
padres. Tuve la oportunidad de viajar, adquirir cultura general y a
formarme integralmente. Luego, mientras hacía la carrera, me hice
amigo de Mario Aguilera y Graciela Costantino, amistades que atesoro
hasta el presente; y un día en un Congreso conocí a Rubén Cedeño.
Cuento todo esto porque me considero una persona normal, con una
vida normal. Nunca he sido espiritual (ni me interesa) ni
Metafísico, ni en un Sendero, ni con las Enseñanzas de ningún
Maestro ni Ascendido ni Descendido.
Tengo muchos defectos y algunas virtudes. Y me hice amigo de Rubén
Cedeño porque vi en él las mismas cosas: una persona interesada en
la Cultura. Estudiosa, inquieta, con defectos y virtudes como todos,
pero la gran diferencia es SU CAPACIDAD DE HACER Y CREAR, ELEVADA A
LA ENÉSIMA POTENCIA. Puedo hablar de él porque lo conozco, he
convivido con él, he viajado con él, lo conozco como amigo servicial
y como Profesor severo y riguroso. Es como mis profesores de la
facultad, los que valían la pena, los que te ponen retos para que
seas mejor. Los que te hacen fuertes. Claro está que en todas las
Escuelas y Universidades hay alumnos mediocres, que no quieren
mejorar, no quieren dominar su orgullo y ser mejores. Son alumnos
que tienen curriculums llenos de disputas con sus profesores, pero
ningún logro.
Rubén
tiene la capacidad de hacer muchas cosas y me consta que todo te lo
enseña. No se mide, no calcula. Puede gustarte o no como hace las
cosas y eso se entiende. A mí no todo lo que hace me gusta, porque
cada uno tiene su estilo, pero ¿se puede objetar a alguien que lleva
trabajando 40 años sin descanso con la Mejor Buena Voluntad?.
Solo quise sumarme a esta iniciativa de los 40 años de Rubén Cedeño,
porque lo fomentó un periodista en México. RUBÉN NO NECESITA ESTAS
COSAS, y me atrevería a decir, que no le gustan. Pero es importante
que la gente que lee esto, que ve por Internet, las actividades que
Él y su grupo llevan a cabo, sepa que aquellos que nos hemos
beneficiado, nos beneficiamos, y nos seguiremos beneficiando de su
trabajo, somos gente preparada, cultos, inteligentes y que tenemos
una vida plena, fuera y dentro de las Actividades de la Enseñanza.
No somos manipulables, simplemente hemos decidido no juzgar por lo
que dicen otros, que NO HACEN NADA, pero desde sus casas, por medios
informáticos, critican. Hemos decidido acercarnos a trabajar por un
objetivo común, a su lado, NUNCA DETRÁS DE ÉL. Porque ese objetivo
es lo importante, no Rubén, ni su forma de llevarlo a cabo, eso es
personal.
Es
mejor y más noble, acercarse, conocer a la persona con sus defectos
y virtudes y si tu Ego se ofende, se siente herido, quedarse en casa
en silencio hasta que se cure. Todo esto sucede cuando tienes buenos
Maestros que te AMAN. Te ponen a prueba, te exigen, te hacen más
fuertes y siempre te dejan la opción de ELEGIR LIBREMENTE: crecer o
seguir en la mediocridad. Hacer, o estar en el grupo de los que
hablan, comentan o critican. Que te den opciones es SIEMPRE
IMPORTANTE. Ese es para mí Rubén Cedeño,
Muchas gracias.
|