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Mi amado Rubén:
¿Qué son 40
años….? Brama diría que mucho menos del tiempo necesario para hacer
un pestañeo. A un niño mirando hacia delante le parecerían una
eternidad. A ti, y a nosotros contigo (por los años que hemos
compartido), hoy, nos parecen un sueño de experiencias; cuatro
décadas de dar y recibir; una vida hecha de mundo y de amigos; de
encuentros más que de desencuentros; de llegadas y de partidas; de
aviones, trenes, barcos, autobuses y autos; de partituras,
computadoras y libros; de salones y escenarios; una vida de
sacrificios u “oficios sagrados” para lograr darte a ti mismo y
mostrar el camino para llegar a Dios. Una vida millonaria en seres
que te aman y esperan tus palabras con ansiedad; millonaria en
creaciones literarias, discográficas, musicales…; millonaria en
Ángeles y Seres de Luz que te han ido observando en tu crecimiento y
han envuelto con sus alas a cada una de tus “criaturas” para que
lleguen hasta los confines de esta Tierra (y quizás más), llevando
la Luz de tu corazón para ayudar a la humanidad.
El domingo
pasado, editando material para TVM, encontramos este “minuto y
medio” de esta vida tan rica, y cuando lo pasamos, Rodolfo Santos
que estaba trabajando conmigo, dijo: “Esto es un documento. ¡Mirale
la cara de felicidad!” Realmente parece que en el lapso que dura el
video, captado por un inexperto camarógrafo uruguayo en el Cristo de
los Andes, transcurriera toda tu vida. Observa: subes al escenario
para dar el ritmo, para impulsar, para guiar. Cuando ves que todo
funciona como quieres, en forma armónica, cuando “tu coro de ángeles
se elevó hasta tocar el cielo” esbozas una inmensa sonrisa de
placer, luego una mirada profunda y hábil para captar todo detalle,
(nada se te escapa), y finalmente desciendes para dejar en
funcionamiento la máquina, con otros directores de coro,
desapareciendo de escena silenciosamente, hasta la próxima
oportunidad que tengas de derramar lo que llevas por dentro.
Gracias,
Rubén, por tu amor, tu dedicación, tus desvelos. Gracias por estos
40 años vividos pensando más en los demás que en ti mismo. Gracias
por mí, por nosotros, por cada uno de los que hemos sido
transformados en nuestras vidas por tus palabras.
Con inmenso amor,
Annabel Grassi y todo nuestro grupo.

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video citado
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