Las Reliquias del Buddha

Por Jorge Berríos

 

 

Santurce, Puerto Rico

Esta es una notita sobre mi visita a las "Reliquias del Buda" expuestas en el Centro de Bellas Artes en Santurce, Puerto Rico. Me levanté más temprano de lo acostumbrado pues la idea de visitar esta exhibición me tenía ansioso. Recuperando la calma necesaria y luego de hacer el Encendido de un Fuego, el Servicio de Protección, los Poderosos Decretos de Arcángel Miguel y algunas meditaciones me sentí preparado para la experiencia. Wow! La verdad es que estar aprendiendo consume tiempo, pero lo hago feliz porque cada día estoy y me siento mejor. Finalmente, al llegar al Centro de Bellas Artes, me encontré con una fila enorme. Esto, en vez de incomodarme, me reconfortó, ya que observé que un grupo grande de nuestros compatriotas estan asistiendo con Esperanza y FE a esta actividad.

El lugar estaba revestido de una paz inmensa y la decoración era exquisita, con flores naturales, y velas encendidas, dando luz a una serie de reliquias de un brillo espectacular. Me quedé sin palabras, completamente estupefacto frente al altar. Esperando sentado en una silla, pude ver lo bello del panorama. La figura del Buda en el centro era gigantesca, y su alrededor, en una tarima de forma cuadrada (más bien como una mesa gigante), estaban las reliquias de budas y discípulos que alcanzaron un nivel de desarrollo superior.

Nos fueron llevando en pequeños grupos alrededor de la mesa. Antes de ir a la mesa principal, nos llevaban a una mesita que tenía una vasija con agua de color oro, la cual se le echaba por encima a una figura de un pequeño Buda. Le pregunté a la encargada qué significaba y me contestó que esto simbolizaba un baño que nos dábamos a nosotros mismos para limpiarnos de cualquier negatividad. Se hacía también para limpiar de negatividad a un país. Lo hice como me instruyeron, leyendo las oraciones mientras le iba echando el agua al Buda. Luego, en forma ordenada, pasamos a la mesa grande donde se encontraban la reliquias. ¡Qué hermosas! ¡Qué experiencia tan llena de paz! Fui pasando ceremonialmente por cada una de ellas admirando su colorido y belleza. Había cabellos, trocitos de ropa y las piedras preciosas. Todas tenían la foto del Buda o discípulo a quien pertenecía, guardadas en un caja de cristal. En una parte de la mesa estaba un afiche gigantesco de Maitreya en la forma que va a aparecer cuando se termine su monumento en la India. ¡Bellisimo! Al terminar la exhibición te colocaban la Stupa sobre tu cabeza y decían unas oraciones.

La experiencia fue única. Me llené de alegría, mis ojos se me aguaron y sentí una paz profunda. A pesar de que estuve alredor de dos horas y media, el tiempo se me hizo corto. Cuánto me hubiera gustado haber estado más tiempo pero había que darle espacio a cientos de personas que esperaban. Al salir, adquirí el Buda de la Sabiduría, una campana y un pendiente que tiene 2,063,160 mantrams, al cual le das vueltas para pedir por la paz de todos.