EL PRIMER VERDOR

 

Por: Fernando Castro

Santiago de Chile, 13 de octubre de 2009

 

     La primavera es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas, es la transición, entre el invierno y el verano. Primavera proviene de la palabra “prima” que significa “primer” y “vera” que es “verdor”, así que primavera es “primer verdor”.  Es el símbolo de  la resurrección y renovación de la vida, de aquello que aparentaba haberla perdido, es Dios con su capacidad de volver a la vida toda la naturaleza de forma bella y pura, verdaderamente es aquello del PRIMER  VERDOR o el primer aliento de la vida.

 

Todo el encanto, primor y belleza de la Señora Amarillis, la podemos encontrar en una de las obras maestras del pintor renacentista Italiano Sandro Botticelli llamado “La Primavera”, así como también en la poesía de la destacadísima poetisa chilena Gabriela Mistral, donde en su poema “Doña Primavera” plasma el aspecto resurrección de la primavera en uno de sus verso diciendo:

 

“Doña primavera

De aliento fecundo,

Se ríe de todas las penas del mundo…”

 

Es la estación que más viveza nos proporciona, especialmente hablando de los ojos, pues todo se cubre con un manto verde llenándonos de esa fuerza interna que constituye lo esencial y más importante de lo que somos y que es la vida, cuyo movimiento de esta estación dentro de nosotros, es ascendente y hacia el exterior, lo que significa que es un proceso de cambio, crecimiento y renovación de todo internamente hablando, pues se activa la Curación como un tejido delgado y transparente de seda, saludable, rebosante y lleno de VIDA.

 

Musicalmente hablando es la estación de la música, pues todo crece en esa armonía y musicalidad de Dios, digna de consagración que pareciera que en cada brote en flor, en la brisa y en el ruborizado amor de los seres sensibles  sonara “La Consagración de la Primavera” de Ígor Stravinski, en armonía, ritmo y timbre. Es la primavera, la sagrada que nos trae la Vida englobando las actividades y característica de todo lo existente.

 

La Señora Amarillis posee una forma llena de gracia y sentimiento al moverse, muy grata y viva que suele manifestarse en las personas que la perciben con signos exteriores de alegría. 

 

INTERPRETACION METAFISICA DE LA PINTURA

“LA PRIMAVERA” DE BOTTICELLI

 

La interpretación metafísica a la obra maestra del pintor renacentista Italiano Sandro Botticelli “La Primavera” tiene como finalidad el que podamos entender como se puede en la pintura describir la Enseñanza Espiritual, lo que le da realce, belleza y distinción. y de esta forma podamos darnos cuenta como los grandes pintores de la humanidad han sabido captarla para el deleite de nosotros. Esto se realiza solo a su interpretación metafísica simbólica y no pretende ser un análisis técnico de la obra.

 

MERCURIO EL MENSAJERO DE LOS DIOSES

 

En el lado derecho superior  de la obra vemos a Mercurio a quien los Estudiantes Espirituales conocen como Hermes que es el logos generador de la Enseñanza Espiritual de los Siete Principios Universales, y que aquí vemos como estira la mano para tocar las nubes que simbolizan la ignorancia o el desconocimiento de los Siete Principios con su caduceo para disipar la niebla de la ignorancia. Mira hacia el cielo, lo cual se interpreta como la unión de lo de arriba con lo de abajo que deben realizar los seres humanos no trasgrediendo sus principios. Es el intermediario entre los hombres y los Maestros Ascendidos ya que fue el primero en dar la Verdad al mundo.

 

Lo vemos aquí en la obra la primavera porque quien pone en práctica los Siete Principios su vida se ve colmada de los colores de la naturaleza y renace en belleza y pureza, tal como lo hace la llegada de Amarillis.

 

Viste ligeramente con un manto rojo cubierto de llamas que le cae de forma muy asimétrica y que se lee rosa, lo que significa que esta cubierto de la Llama Rosa del Amor Divino, ese amor inmenso que siente por la humanidad que lo convirtió en el “Mensajero de los Dioses”. 

 

Podemos observar a Mercurio o a Hermes con sus atributos el caduceo y el sombrero alado, el caduceo señala  al que tiene la Sabiduría Divina de los Siete Principios Universales y quien porta este cetro es el que posee el poder; pues tiene la propiedad de transformar todo lo que toca. Y el sombrero alado que simboliza a la Conciencia Cristica, que hace a quien la desenvuelva volar con ligereza a los altos planos de manifestación donde mora su Verdadero Real Ser, asunto que logra con su CORRECTA COMPRENCION de las cosas, simbolizado por sus botas aladas.

 

LAS TRES GRACIAS

 

Las tres gracias son Aglaía, Eufrosine y Talía,  servidoras de la Diosa Venus o del Amor Divino y están representadas juntas como el triple propósito de simbolizar la

 

Inteligencia, la alegría y la abundancia. Ellas danzan en corro señalando las cualidades por desenvolver y que hacen agradable a los Estudiantes Espirituales, como la INTELIGENCIA que nos ha de llevar a la CORRECTA COMPRENSION de SABER estar unidos a todos los demás seres humanos y demás seres vivientes. Está representada aquí en la obra porque simboliza también la inteligencia en la naturaleza que desarrolla plantas con sustancias alimenticias y propiedades curativas que nos dan energía y nos curan. Produce los elementos que generan todo lo necesario para que las cosas existan y que al llegar la primavera lo podemos observar como todo inteligentemente se renueva. 

 

La alegría que es lo que nos a de llevar al verdadero estado del Ser, la BIENAVENTURANZA, que es vivir en prosperidad o felicidad humana, sin tener que estar en el plano de la lucha. Este estado de conciencia se puede observar en la llegada de la primavera en el canto de los pájaros, en la abundancia de azahares, en el verdor del pasto y en como todo reluce una vez más a la luz del sol.   

     

Finalmente vemos a la abundancia o conciencia de PROSPERIDAD, que es el Sexto Aspecto de Dios, que deben desenvolver los Estudiantes Espirituales para vivir en gran abundancia de toda cosa buena que necesiten, y en esto hay que ser muy fértiles. Gracia que la Señora Amarillis tiene y que hace que copiosamente la tierra produzca abundantemente todo tipo de frutos. 

 

Siempre se las muestra semi desnudas o desnudas totalmente, lo que significa que son Gracias que hay que desenvolver en la pureza y belleza de la Conciencia Cristica y no en el estado de mal-calificación o juicio negativo de las cosas. Esto se ve en sus vestidos de hilos de seda, ceñidos a su cuerpo. Lucen unos peinados bien elaborados y diversos, como señal de las bellas y elegantes cualidades del alma por desenvolver. El cabello suelto en la época sólo lo podían llevarlo las jóvenes solteras, lo que significa que se posee libertad psicológica.

Están unidas por sus manos en un espacio circular en señal del Triple Propósito de desenvolver estas cualidades divinas, asunto que los Estudiantes Espirituales, deben tomar como una actitud permanente de crecimiento en FIRME DETERMINACION sin desfallecer. 

 

VENUS, LA DIOSA DEL AMOR

 

En el centro del cuadro se encuentra Venus, la Diosa del Amor y si observamos está en el centro del cuadro y sirve de eje a la composición, asunto que simbólicamente está afirmando que el amor es el eje fundamental de la creación y que todas las cualidades por desenvolver deben tener en su centro núcleo, al amor o sino, nada son. En torno a su cabeza podemos observar que se aclara la arboleda, formando una especie de aura, que es la radiación del Amor Divino, conformando un campo energético en toda la creación señalando que el amor es el poder más fuerte que existe y que disipa toda obscuridad. Y es por eso que en el cuadro es representada como una madona, es decir como la Madre María, de pie y  sola, que a su vez es un símbolo de la Madre Divina Cósmica, germen de la creación. Tiene su cabello cubierto por una cofia y velo, como una mujer casada que simbólicamente se puede leer como complemento de la primera expresión de luz de la creación y que está señalada en la prenda pequeña de color dorado que lleva en su cabeza. Así mismo la vemos con un velo que simboliza su naturaleza oculta y develada.

 

No olvidemos que  la primavera esta asociada al amor y como tal en el cuadro es el eje central de la composición.

 

CUPIDO, LA PERSONIFICACION DEL AMOR

 

Vemos que sobre la cabeza de Venus, vuela cupido que es la personificación del AMOR en todo el cosmos como en los seres humanos, y que en el cuadro lo vemos lanzando sus dardos hacia una de las gracias, específicamente a la alegría. Esto simboliza el despertar del amor en la época de la primavera su compañera, asunto que asegura la perpetuidad de las especies.

 

FLORA DIOSA ELEMENTAL DE LAS PLANTAS

 

Observamos en el cuadro a Flora, la Diosa elemental de las plantas que es la única que mira directamente al observador, como una invitación a que aprendamos a observar a Dios en cada hoja de cada árbol y en todo el verdor que trae la primavera. La vemos aquí como si intentara esparcir sus flores por el exterior de la escena. Es una clara invitación a disfrutar observando sin la contaminación de la mente, para ver las maravillas que realiza en cada primavera vistiendo desde un helechito hasta el más bello rosal. Invitación que realiza mediante una destacada sonrisa, pues es infrecuente en la pintura renacentista, en particular en Botticelli, cuyas mujeres nunca se ven sonreídas. 

 

CLORIS, ESPIRITU DE LA NATURALEZA

        

Vemos a la ninfa cloris, que es un espíritu de la naturaleza dedicada a la floresta donde de su boca salen las flores primaverales que Flora la Diosa Elemental de las plantas recoge en su vestido transparente, hermosamente decorado con

 

bellas flores, que le dan gracia y elegancia,  que vemos aquí representados simbólicamente por el vientre prominente, signo que era considerado gracioso en la época, pues se veía agradable a la vista, así como para evidenciar la belleza se colocaba la mano sobre la tela, que son los atributos que a la Señora Amarillis la caracterizan. Vemos que sobre cloris está céfiro, dios de la brisa o “el viento favorable” que busca su amor, mientra sopla la  suave y dulce brisa que hace posible la primavera, esto simboliza la fertilidad, ya que su unión genera muchos hijos que son las miles de flores que nacen en esta maravillosa estación. 

 

LAS FIGURAS

 

Podemos observar las figuras de elevada estatura, delgadas, ligeramente alargadas y muy idealizadas, pues precisamente no están representando formas físicas, sino que son representaciones de energías espirituales, así como representan al mundo elemental y devico. Por eso que las figuras se destacan contra el fondo por la claridad de su piel y sus ropajes, de colores claros e incluso transparentes, denotando ser totalmente ingrávidos. Tienen la finalidad de sensibilizarnos a estos reinos y que desarrollemos el amor a todo lo que existe, como también para  que  salgamos de la inconciencia en la que nos encontramos y definitivamente podamos ver el hermoso planeta en el que vivimos.

 

Este es el gran servicio a la vida sobre el planeta Tierra que presta la Señora Amarillis, junto a la Llama de la Resurrección año a año, trayéndonos la primavera.