MILAGRO EN BULGARIA
CUEVA DE MAGURA
Rubén Cedeño

Rubén Cedeño en la Cueva de Magura
Bulgaria, Agosto 2009
La Cueva de Magura en la Bulgaria noroccidental a 17
kilómetros de la pintoresca ciudad de Belogradchik, es un lugar enriquecido de
pinturas rupestres prehistóricas que datan de 8 siglos antes de Jesús, época
anterior al neolítico, con figuras de mujeres y hombres bailando, cazado y con
máscaras, donde además hay restos de viviendas primitivas con hornos, utensilios
de cerámica, y molinos de cereales. Además de todo esto está adornada de
estalactitas, estalagmitas y estalaciones. Es de tan maravillosa importancia
histórica para la humanidad que esta cueva esta protegida por la UNESCO.
Debido a lo resbaladizo del piso de la cueva y a pesar
de andar con las dos manos agarradas de los pasamanos, inevitablemente resbalé y
en la caída se me dislocaron los huesos de la falange distal y la falange media
del dedo medio de la mano izquierda quedándome totalmente torcido y sin
movimiento. El dolor fue horrible. En medio de la oscuridad comencé a dar gritos
para que la guía me auxiliara, quien llegó de inmediato a auxiliarme. De repente
de la nada surgió una mujer vestida totalmente de blanco quien me acerco la mano
a unos de esos focos a la altura del piso que ponen en ese tipo de cuevas.
Suavemente me fue tocando la mano detenidamente en sitios puntuales, mientras
que en búlgaro me preguntaba si me dolía en cada uno de los sitios que me
oprimía. Me sobo la mano dulcemente y me dijo: “Usted no tiene nada, vallase al
hotel, repose y bébase una copa de anís”.
De las manos de dos catalanes fui sacado de la cueva. A
la salida esperaba ser trasladado de urgencias al hospital mas cercano, pero
alguien mas desafortunado que mi persona y perteneciente al grupo con que
andaba, paciente de esclerosis, quedo casi inmovilizado en medio de la cueva.
Mientras el dolor de la mano se me intensificaba, tuve que esperar casi una hora
a que sacaran a este hombre, mientras que su esposa en la puerta de la cueva
estaba en un ataque de desesperación. Toda una tragedia. Finalmente llegué al
hospital ubicado en una de las colinas de la ciudad de Belogradchik, muy básico
por cierto. Allí, después de examinarme, tuvieron que mandar a buscar a su casa
a la radióloga, quien se horrorizo al ver la radiografía, como los huesos de la
falange apuntaban uno a un lado y otro al otro. Al igual que la radióloga, al
médico lo tuvieron que mandar a llamar y se demoro casi hora y media en venir.
Mientras tanto llegaba el médico, decidí, a pesar del dolor, salir fuera del
hospital donde un hermoso sol dorado del atardecer bañaba de naranja los bosques
y montañas de tan hermoso lugar de los Balcanes. Viendo aquel espectáculo,
espontáneamente hablé con la Señora Vesta a quien le pedí perdón por el mal uso
de la energía que me hubiera producido tal efecto, le dije que me corrigiera mis
errores internamente y por supuesto el dedo. Luego, a pesar del intenso dolor y
la incertidumbre de mi futuro, sin saber si me tenían que operar de inmediato me
senté a hablar con la guía quien tenia algunas situaciones que resolver en su
vida y le di una charla sobre Metafísica y ella estaba encantada.
En un momento vi, así como en efectos especiales de una película de “ciencia
ficción”, cómo se me había enderezado el dedo.
Finalmente apareció el médico. Cuando me examinó, me pregunto si después del
accidente me había hecho algo en la mano. El veía detalladamente una y otra vez
la radiografía y la mano, cuando sin creerlo me dijo. Usted no tiene nada, los
dedos de las falanges se han pegados solos. ¡MILAGRO¡. De todas forma me
vendaron la mano y me la inmovilizaron, asunto que se suele hacer siempre en
estos casos. Una semana después con un traumatólogo especialista del hospital de
Nuestra Señora de las Américas en Madrid fue confirmado el hecho.

Rubén Cedeño con la mano vendada
VIRGEN DE LAS TRES MANOS DE TROYAN

Virgen de las Tres Manos en el Monasterio de Troyan, Bulgaria
Al siguiente día del accidente, con mi mano vendada llegue al Monasterio de
Troyan que es el tercer monasterio de Bulgaria, construido en el siglo XVII. En
Bulgaria hay tres íconos que son los más milagrosos, están en diferentes
monasterios de diversos puntos geográficos y cuando este país ha necesitado un
gran milagro, los juntan y una explosión de luz produce milagros insólitos. La
ultima vez fueron juntados por la liberación de cinco monjas en un país donde
las tenían presas injustamente y el milagro se produjo de inmediato. Aquí se
encuentra uno de los tres más grandes y milagrosos íconos de Bulgaria, el de la
“Virgen de las Tres Manos”. El pintor de este ícono le fue cortada la mano por
un rey para que no lo hiciera, luego el monarca arrepentido le devolvió la mano
muerta y seca al pintor, este pidiéndole a la Virgen un milagro, logró que la
Madre se la restableciera en su brazo para poder terminar la pintura. El milagro
se consumó. Al concluir la pintura del ícono, el pintor le incluyó a la Virgen
una tercera mano, la de él. Cuando vi el ícono me sorprendí, al igual que todos
los que me acompañaban. Pues esa tercera mano pintada por el autor, era exacta a
como había quedado mi mano vendada. Subí el altar del ícono y puse mi mano sobre
la mano del pintor y ore por ella. Un monje en el siglo XVII, que se dirigía a
Rumania, se quedó a dormir en este Monasterio, llevando consigo este ícono que
traía de Monte Athos, en Grecia. El monje varias veces se fue con el ícono, pero
éste siempre regresaba milagrosamente al monasterio y aquí lo dejó y en su lugar
fue construida, la iglesia y el monasterio actual.

Monasterio de Troyan en Bulgaria