|
MetaSalud
Alimentos
curativos, sana elección

Todo el mundo tiene en la cocina ajo, limón o una cebolla. Son
elementos estrella para dar aroma, sabor y textura a una buena
salsa, pero también para prevenir y curar enfermedades.
Alimentos y condimentos tan sencillos como el ajo, la cebolla o el
limón son también muy saludables para el organismo. Recursos
naturales y nutritivos que nos ayudan a mantener y mejorar la salud.
La medicina convencional se ha rendido a los efectos beneficiosos
que proporciona la alimentación. La cocina se ha transformado en la
botica para remediar dolencias de una manera natural con los
productos que tenemos más a mano. Puede darse un festín gastronómico
y cuidarse al mismo tiempo.
El pomelo, la naranja, la mandarina y, especialmente, el limón
aportan importantes cantidades de vitaminas y enzimas que destruyen
las impurezas y la acidez de la sangre.
Virginia Ruipérez, Miembro de la Sociedad Europea de Medicina
Naturista Clásica, y con un postgrado en Medicina Naturista por la
Facultad de Medicina de Zaragoza (España), una de las pocas donde se
puede cursar esta especialidad.
¿Cada vez más gente se dirige a la medicina naturista para curar sus
dolencias ya que, día a día, demuestra su efectividad¿, dice. ¿Los
naturistas respetamos la fisiología del cuerpo, mientras que la
medicina convencional quita el síntoma, pero no va al origen de la
enfermedad. Sin embargo, nosotros partimos de la causa que la
provoca¿, añade.
La especialista afirma que enfermedades de asimilación como la
hipertensión, el colesterol o cardiovasculares ¿que vienen derivadas
de los cambios en el estilo de vida¿ se corrigen con una vida sana
alimentación y ejercicio físico.
Ruipérez es especialista en ginecología y fertilidad y asegura que
con una alimentación adecuada ¿parejas que no han conseguido un
embarazo ni siquiera tras varios intentos de fecundación asistida,
lo han logrado gracias a una terapia de depuración del organismo¿.
¿Si el hígado de una persona va lento y eso le hace aumentar el
colesterol una correcta alimentación le hará corregir esa
alteración¿, comenta. ¿Lo interesante también es que se trata de una
medicina preventiva que puede aliviar las consultas médicas¿.
Virgina Ruipérez asegura que, en estos momentos, existe una fusión
entre las nuevas investigaciones médicas y científicas con el
pasado. ¿Las recomendaciones de nuestras abuelas o filoterapia no se
sabía por qué se hacía, pero ahora sí, de ahí que se establezca
conexión entre la medicina natural y la convencional¿.
De hecho, no hay consulta médica que se precie en la que la
principal recomendación no sea una alimentación sana y ejercicio
físico.
La medicina natural consiste, ante todo, en optimizar la fisiología
del organismo. Cualquier ser vivo sabe qué hacer para equilibrarse y
ante todo no dañar. ¿Contempla al ser humano como un todo. Todo se
puede curar mediante este sistema. Sólo hay una enfermedad, la
espondilitis anquilosante, una enfermedad autoinmune que no se puede
curar, pero que llevando una alimentación hipoalérgica, los síntomas
se reducen¿, comenta Ruipérez. Trofología, ciencia de la
alimentación
El profesor naturista Nicolás Capo fue el primero que estudio las
propiedades de estos alimentos y un auténtico defensor de la
trofología, la ciencia de la alimentación que combina los alimentos
según su compatibilidad química y que alcanzó su máxima popularidad
a finales de los años cincuenta.
Laura Torres recoge en el libro ¿Limón, ajo y cebolla¿ (Ed. Océano),
parte de la formulación básica de la teoría de Capo. Entre sus
aportaciones, el naturista aseguraba que el ajo y la cebolla ejercen
como antibióticos naturales para aniquilar los gérmenes patógenos y
los depósitos reumáticos, una patología además de para la cardiacas
ya se recetaba en el siglo I en la India, sin olvidar que griegos,
romanos y egipcios también lo utilizaban para paliar algunas
dolencias. Ajo, inividor de virus
La acción germicida del ácido alílico que contiene el ajo, junto con
la cebolla, puede ayudar a combatir enfermedades como el artritismo,
la sífilis, la colitis, la anemia, la bronquitis crónica y la
tuberculosis. Disminuye el colesterol y consigue dar mayor fluidez a
la sangre. Es estimulante, diurético y expectorante.
El ajo crudo es el que mantiene todas sus propiedades medicinales,
no así los precocidos o los preparados de ajo. Crudo destruye las
bacterias patógenas y tiene una fuerte acción inhibidora sobre los
virus. Contiene una variante de vitamina B1 indicada en caso de
estados de nerviosismo y depresión. Tiene un alto porcentaje
minerales como el potasio, magnesio, hierro y azufre.
A pesar de su efecto beneficioso, no es recomendable que tomen ajo
las madres en época de lactancia, ya que transmiten su sabor a
través de la leche y tampoco el aparato digestivo del bebé está
preparado para asimilar algunos de los principios activos del ajo.
Está desaconsejado también a personas con problemas intestinales y
estomacales, problemas en el hígado o los riñones.
Si su paladar no acepta este condimento natural, puede encontrar un
compuesto en pastillas en las farmacias. Con cebolla respirará mejor
La cebolla es una de las hortalizas más populares en el mundo, pues
aunque procede de Asia crece sin problemas en todo tipo de climas.
Como el ajo, tiene un alto componente en azufre y, precisamente por
ello, Laura Torres en su libro recomienda su uso crudo ya que el
calor elimina gran parte de las sustancias azufradas y de los
aceites esenciales.
Aporta gran cantidad de fibra, minerales como el potasio, fósforo,
calcio, magnesio o socio y vitaminas B3, B6, B9 (ácido fólico), C y
E, también pero en menor cantidad. Tiene propiedades analgésicas,
vasodilatadores, antiartríticas, antibacteriales, antiinflamatorias
y antiherpéticas.
Como buen flavonoide tienen propiedades antioxidantes y una
importante cantidad de quercetina, que también podemos encontrar en
el té verde, la manzana, las cerezas, las peras y el ajo, que
protege el hígado, ejerce de antigripal y combate las úlceras, el
asma y la diabetes.
Favorece la digestión y equilibra el organismo al actual como
laxante o astringente, según sea necesario; elimina los fermentos e
impurezas del sistema digestivo, lo que redunda en beneficio de la
tensión arterial.
Para paliar resfriados, gripes, catarros bronquiales, laringitis o
catarros de nariz con violentos estornudos de nada mejor que beber
caliente una mezcla de jugo de una cebolla y de un limón con dos
cucharadas de miel. Limón, fortalece el sistema imunológico
Desde hace más de 4.000 años se considera que el limón tiene
propiedades terapéuticas. Si quiere elegir uno bueno evite los de
piel rugosa, porque según Laura Torres tienen menos jugo.
Sus propiedades saludables se centran en que es un alimento muy rico
en vitamina C lo que favorece que sea un magnífico antioxidantes y
fortalecedor del sistema inmunológico.
Uno de sus componentes más importantes son los flavonoides, que son
pigmentos vegetales que en las plantas ayudan a atraer a los
polinizadores para que puedan dispersar mejor las semillas. Los
flavonoides son anticancerígenos, beneficiosos para el sistema
cardiocirculatorio, reducen el colesterol, protegen el hígado y el
estómago y son antiinflamatorios, analgésicos y antimicrobianos.
La mayoría de los flavonoides de las frutas se encuentran
concentrados en la piel y las capas más externas, es decir, en las
zonas accesibles a la luz. Se cree que es para proteger las partes
internas de la oxidación de su vitamina C.
El limón ayuda a combatir la colitis; disuelve el ácido úrico, con
lo que se convierte en un remedio eficaz del reumatismo y la gota;
purifica la sangre y la fluidifica, con lo que es un sedante para el
corazón; ayuda a regularizar la menstruación, a prevenir los dolores
de cabeza y los desequilibrios del sistema nervioso pues origina en
las células nerviosas una rápida desintoxicación que genera
bienestar; combate la vejez prematura; no deje de tomarlos en caso
de bronquitis; es un claro antigripal; antes de cada comida estimula
el apetito y su corteza en infusión calientes entona el estómago y
ayuda a eliminar gases, es ideal para luchar contra el cansancio
después de realizar algún deporte.
Solo, sin azúcar, o con un poco de miel, en medio vaso de agua
mineral fría, en ayunas se convierte en un elixir vital.
EFE
|