MetaMilagros

 

Actividad Angélica

Víctor Vargas Marroquín, Ciudad de México
 

 

 

 

13 de Julio del 2009
Fresquecito el asunto.

Mi amigo de toda la vida tuvo, el día de ayer, un problema con su automóvil, cuando al ir en marcha no pudo evitar tremendo agujero en el pavimento de una de las avenidas de la Ciudad. Para fortuna de la situación se poncharon dos llantas, quedando la llanta delantera completamente dañada. No iba solo y después de colocar a sus hermanas en un taxi, tranquilamente decidió, aparentemente solo, hacerse cargo de la situación.

La avenida estaba completamente desierta avenida estaba completamente desierta como es normal encontrarla si se circula por ahí a las 10 de la noche en día domingo. De pronto y de la nada, sin hacer el menor de los ruidos, apareció un señor quién cómodamente le ofreció ayuda, finalmente no solo lo ayudó sino que prácticamente realizó el trabajo de cambiar la llanta de refacción por la que estaba más dañada, mientras nuestro conductor accidentado atendía las llamadas constantes de su familia que deseaba estar al tanto de la situación. En menos de media hora, nuestro amable desconocido terminó con el trabajo y, sin aceptar ningún tipo de distintivo económico por su servicio, cuando se le preguntó de qué manera podía agradecerse el mismo, solo respondió: “Hoy por ti, mañana por mí”.

Señores, la actividad angelical existe sin importar la creencia religiosa o no de las personas, en este caso, nuestro amigo (que se dice ser ateo) recibió asistencia casi enseguida, rompiendo así con todos los prejuicios existentes al caer en una experiencia similar, pero entonces, que fue lo que finalmente desató la ayuda inmediata? La actitud. Sencillamente estar dispuesto mental y emocionalmente. Conscientemente él asumió enfrentar el problema y verdaderamente sin prejuicios ni temores aunque aparentemente inconsciente él se sabía solo, sencillamente observó las cosas tal como se estaban presentando, pudiendo entonces abrir los canales suficientes por los cuales llegara asistencia adicional, que sin darnos cuenta, es Divina.

Finalmente, mi amigo le solicitó su nombre a nuestro benefactor desconocido, él le contestó: Carmelo y aseguró tener un puesto de quesadillas cerca del lugar de las llantas ponchadas. Lugar que no se ha podido confirmar, pues nuestro auxiliado pasa por ahí casi todos los días. Podemos coincidir en reconocer que fue un ángel, pues la ayuda no solo fue inmediata, si no completa, pues para corregir el estado de la otra llanta ponchada (en menos mal estado que la primera) le dio las señas donde pudiera encontrar el taller apropiado y dar por terminado el aparente problema, que, finalmente, solo se trató de una oportunidad más para confrontar la existencia de los ángeles y la asistencia real y tangible que nos pueden proporcionar si tan solo aceptáramos la dulce y paciente ayuda que nos ofrece esta sensible evolución.

Es raro que los estudiantes que decimos estar conscientes de estas verdades que van más allá de lo físico (como lo conocemos: metafísica) no siempre estemos dispuestos a dejarle la puerta abierta al reino de los ángeles, al conocimiento de la acción de los Maestros Ascendidos, y mucho menos a manifestar propiamente las cualidades de Dios en nosotros, gracias a que solamente retenemos en la mente un conocimiento adquirido que tarda en cobrar vida. Cobrará vida en nosotros y en nuestro mundo en la medida que lo aceptemos con el corazón haciéndolo una realidad que forma parte de nuestras vidas ahora mismo. De esta manera podemos tener la oportunidad de realizar milagros todos los días.