|
MEDITACIÓN
Rubén Cedeño.
Del Libro "Vacío"

Los
grandes descubridores, inventores, creadores, genios y artistas han
sido grandes observadores y por medio de su observación han logrado
convertirse en seres especiales. El dominio de la ciencia y el ser
científico requiere una gran sensibilidad que nos conduzca a la
observación que es parte de la meditación.
La base del más profundo aprender está en la
meditación. Pero no en la meditación escolástica repitiendo mantrams,
sino en la meditación libre y creadora capaz de descubrir y extraer
directamente de la naturaleza, su inmensa sabiduría. El principio
de la meditación es la observación.

Cuando un estudiante es totalmente
obediente no necesita ser inteligente ni creativo. ¿Qué queremos
del estudiante, que sea obediente o inteligente y creativo? El
verdadero aprendizaje induce a la creatividad, el genio, la
originalidad, actuar correcta y ordenadamente por discernimiento
propio y no por represión.
Vivir sin meditar es vivir irreflexivamente,
irresponsablemente, sin darnos cuenta por qué hacemos las cosas y
por qué nos sucede todo, es actuar sin la inteligencia, ausente de
la observación.
El drama existencial de cada “corriente de vida” tiene
su origen en la falta de Meditación, que al no saber observar cómo
es el curso de la vida, los “Principios Universales”, actúan en
contra del favor que la naturaleza brinda y es el origen del caos.

Meditar es darse cuenta de las cosas, salir del
adormecimiento y la inconsciencia; es percatarse completamente de
aquello en que se medita y trascender la separatividad entre el
meditador y lo meditado, llegando a la unión del sujeto y el objeto.

Todos los lugares del espacio son aptos para realizar
la meditación. Se puede tener actitud meditativa ante cada sitio y
asunto de la VIDA, y así, por medio de la meditación ser uno con
toda la VIDA y trascender la separatividad con todo lo que nos
rodea.

Kashmir. India

|