Saliendo de la facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela;
en compañía de Jesús Sequera, nos llamo la atención
una joven rubia, con una cabellera dorada intenso, realmente impecable,
con una cara y un cuerpo sensacional, digno de un certamen de belleza.
En eso, que estabamos deslumbrados viendo aquel monumento viviente,
ella se fue acercando lentamente a nosotros, de pronto observamos en
la muchacha unos movimientos un poco desatinados, pero a su vez con
cierto equilibrio. Pero en nos percatamos que la joven a quien ya le
habíamos hecho un pedestal de perfección, era nada menos
que invidente. No lo podíamos creer.
Estupefactos porque ella no usaba bastón para orientarse, nos
acercamos, y comenzamos a conversar. A mediada que la muchacha hablaba,
la detallaba detenidamente, y pude percibir que desde lo más
profundo de su ser, brotaba una inmensa tranquilidad, paz, y un deseo
incontenible de hacerle saber a los demás, que en realidad, no
estaba ciega realmente, que podía, ver y sentir todo lo más
mínimo, a través de algo maravilloso que denomino: “la
Luz Divina”. Reafirmo, que esa luz eran sus ojos, y que su orientación,
emanaba de esa maravillosa Luz guía en todo momento.
Nos explico, que esa luz, era más profunda e intensa que la visión
de sus ojos que ya no poseía, debido a una apariencia de la que
no quiso profundizar. Sin embargo, con mucha insistencia nos afirmo,
que no estaba realmente ciega, que eso era falso; porque cuando veía
físicamente, nunca pudo comprender la consistencia que se alojaba
en su corazón. Mientras que ahora, estaba en plena capacidad,
para ver lo más insólito que pudiese estar pasando a su
alrededor.
Sin embargo, ella estaba totalmente convencida que le tocaba con paciencia
y sabiduría resolver todo lo que esa condición de vida
le proporcionaba. No obstante, lo había asumido como un aprendizaje,
para calificar hacia una existencia plena, que por supuesto, era un
estado de conciencia superior a la que habìa mantenido. Mientras
la escuchaba extasiado por lo imponente de sus palabras; hubo algo que
me sorprendido muchisisimo y fue el hecho que jamás renegó,
de su condición por el contrario lo asumía con un inmenso
amor, mas no resignación. Porque estaba completamente segura
que era algo que debía perfeccionar en el bien.
Ante esa situación que enfrentaba con tanta valentía y
reconfortamiento interior. Era evidente que esa hermosa chica experimentaba
un periodo de purificación como nos los hizo saber.
Aquel relato era demasiado para nosotros, daba la impresión que
alguien la hubiese enviado a darnos esa enseñanza tan profunda
y directa, ya que venía en primera persona. La energía
es muy sabía busca la persona ideal, el momento propicio y la
hora adecuada para hacerte llegar las cosas.
Sin duda, que esta extraordinaria mujer era metafísica de corazón,
y algo muy directo tendríamos que digerir de tan sabio encuentro;
y en minutos me dije: esto es un impulso magnético, esta joven
tiene una vibraciòn consona a la mìa, y en fracciones
de segundo vino a mi mente cuando en el año 1978, era admitido
para realizar estudios de derecho en aquella prestigiosa universidad
en que me encontraba en aquel momento. Y comprendí que yo tambièn
estaba ciego en este instante de mi vida.
Porque me habìa empeñado en algo que ya no era para mi,
la vida te da una oportunidad y tienes que aprovecharla y si no lo haces
en el momento ya la vibración pasa y punto. Y ahora el tiempo
que disponía en la encarnación tenìan nombre y
apellido “Dios” y el mantenerme holgadamente en la encarnación,
y ya no disponía de tiempo para sentarme nuevamente en un pupitre
de clases para satisfacer nuevamente mi ego hambriento de vanidad y
así dejar lo que tanto me había nutrido en la encarnación,
como ha sido la enseñanza de los Mestros Acendidos.
En realidad entendía que el querer aprender no daña a
ningún ser humano, por el contrario lo hace crecer, pero resulta
que ya había tenido esa oportunidad y en el mejor de los momentos.
Pero ahora estaba completamente seguro que ese tiempo que le brindarìa
a la universidad, era sencillamente el tiempo, que por voluntad propia
habìa decidido darle a Dios.
En fin esa esplendida mujer llena de Luz Divina, era metafísica
de corazón, ya que solamente un ser muy avanzado se atreverìa
a expresarse de esa forma tan cristica.