Luz Divina


Por Miguel Martínez


Saliendo de la facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela; en compañía de Jesús Sequera, nos llamo la atención una joven rubia, con una cabellera dorada intenso, realmente impecable, con una cara y un cuerpo sensacional, digno de un certamen de belleza.


En eso, que estabamos deslumbrados viendo aquel monumento viviente, ella se fue acercando lentamente a nosotros, de pronto observamos en la muchacha unos movimientos un poco desatinados, pero a su vez con cierto equilibrio. Pero en nos percatamos que la joven a quien ya le habíamos hecho un pedestal de perfección, era nada menos que invidente. No lo podíamos creer.


Estupefactos porque ella no usaba bastón para orientarse, nos acercamos, y comenzamos a conversar. A mediada que la muchacha hablaba, la detallaba detenidamente, y pude percibir que desde lo más profundo de su ser, brotaba una inmensa tranquilidad, paz, y un deseo incontenible de hacerle saber a los demás, que en realidad, no estaba ciega realmente, que podía, ver y sentir todo lo más mínimo, a través de algo maravilloso que denomino: “la Luz Divina”. Reafirmo, que esa luz eran sus ojos, y que su orientación, emanaba de esa maravillosa Luz guía en todo momento.


Nos explico, que esa luz, era más profunda e intensa que la visión de sus ojos que ya no poseía, debido a una apariencia de la que no quiso profundizar. Sin embargo, con mucha insistencia nos afirmo, que no estaba realmente ciega, que eso era falso; porque cuando veía físicamente, nunca pudo comprender la consistencia que se alojaba en su corazón. Mientras que ahora, estaba en plena capacidad, para ver lo más insólito que pudiese estar pasando a su alrededor.


Sin embargo, ella estaba totalmente convencida que le tocaba con paciencia y sabiduría resolver todo lo que esa condición de vida le proporcionaba. No obstante, lo había asumido como un aprendizaje, para calificar hacia una existencia plena, que por supuesto, era un estado de conciencia superior a la que habìa mantenido. Mientras la escuchaba extasiado por lo imponente de sus palabras; hubo algo que me sorprendido muchisisimo y fue el hecho que jamás renegó, de su condición por el contrario lo asumía con un inmenso amor, mas no resignación. Porque estaba completamente segura que era algo que debía perfeccionar en el bien.


Ante esa situación que enfrentaba con tanta valentía y reconfortamiento interior. Era evidente que esa hermosa chica experimentaba un periodo de purificación como nos los hizo saber.


Aquel relato era demasiado para nosotros, daba la impresión que alguien la hubiese enviado a darnos esa enseñanza tan profunda y directa, ya que venía en primera persona. La energía es muy sabía busca la persona ideal, el momento propicio y la hora adecuada para hacerte llegar las cosas.


Sin duda, que esta extraordinaria mujer era metafísica de corazón, y algo muy directo tendríamos que digerir de tan sabio encuentro; y en minutos me dije: esto es un impulso magnético, esta joven tiene una vibraciòn consona a la mìa, y en fracciones de segundo vino a mi mente cuando en el año 1978, era admitido para realizar estudios de derecho en aquella prestigiosa universidad en que me encontraba en aquel momento. Y comprendí que yo tambièn estaba ciego en este instante de mi vida.


Porque me habìa empeñado en algo que ya no era para mi, la vida te da una oportunidad y tienes que aprovecharla y si no lo haces en el momento ya la vibración pasa y punto. Y ahora el tiempo que disponía en la encarnación tenìan nombre y apellido “Dios” y el mantenerme holgadamente en la encarnación, y ya no disponía de tiempo para sentarme nuevamente en un pupitre de clases para satisfacer nuevamente mi ego hambriento de vanidad y así dejar lo que tanto me había nutrido en la encarnación, como ha sido la enseñanza de los Mestros Acendidos.


En realidad entendía que el querer aprender no daña a ningún ser humano, por el contrario lo hace crecer, pero resulta que ya había tenido esa oportunidad y en el mejor de los momentos. Pero ahora estaba completamente seguro que ese tiempo que le brindarìa a la universidad, era sencillamente el tiempo, que por voluntad propia habìa decidido darle a Dios.


En fin esa esplendida mujer llena de Luz Divina, era metafísica de corazón, ya que solamente un ser muy avanzado se atreverìa a expresarse de esa forma tan cristica.

Para finalizar, porque tenía que seguir hasta la facultad a donde se dirigía, insistió en lo siguiente: ver no es lo mismo que observar, porque al observar detallas y al ver no, ya que cuando la persona observa se diluye en lo observado, y ella cuando veía físicamente, sencillamente había vivido en la obscuridad, ignorante a todo como era: el ver y no observar, el tocar y no sentir, el oír y no escuhar, y mucho menos escucharse a si mismo; como era el no dejarse penetrar realmente por el sonido de las cosas, los lugares y las palabras. El comer y no degustar, el oler y no identificar, el caminar y no saber a donde te diriges.


Con lagrimas en sus ojos enfatizò, que si de algo había servido ese encuentro, era para que elimináramos de nosotros la falcedad de los sentidos, porque todos nacíamos con una luz, pero la mentira del mundo exterior a través de los sentidos no nos permitía beneficiarnos de ese gran poder, que estaba dentro de cada uno. Que ella al salir de su casa convocaba esa luz, para que la guiara y la llevará en perfecto estado a donde tuviese que asistir. Porque todo lo que nos rodea y vemos físicamente es una creación de los sentidos y el objetivo de ellos, era el generarnos la necesidad de los deseos, para de esa forma impedir que la Luz Divina guié nuestros pasos. Y al no dominarnos los sentidos, ellos nos conducen a un mundo de sufrimientos y ceguedad espiritual.
Sin embargo, nos sugirió que cada día por espacio de segundos cerráramos los ojos y al conseguir la tranquilidad de los sentidos, pensáramos en una en una Luz Divina y que visualizáramos en forma de una alfombra de Luz por donde caminaremos a la vida eterna.


La muchacha de los cabellos dorados se levanto del banco donde estabamos sentados y misteriosamente se desapareció, pero ya el bien estaba hecho el encuentro era para que me quitara la venda de los ojos y me descubriera nuevamente a la resplandeciente Luz. En verdad esa misteriosa chica nos había insuflado de una claridad divina que llevaríamos con nosotros Traducido en una inmensa sabiduría que desenvolveríamos en la practica para tener una vida guiada por tan poderosa Luz Divina......