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Llama Violeta
por el Planeta Tierra
Por Annabel Grassi
24/03/10
Desde la primeras páginas de cualquier libro del Maestro Saint
Germain, de Conny Méndez o de Rubén Cedeño, uno aprende acerca del
uso transmutador del Fuego Violeta de Perdón. Y además uno aprende
que, o cree en las consecuencias del karma, o cree y aplica la Llama
Violeta a través de decretos, visualizándola y sintiéndola.
El planeta Tierra y la humanidad están sufriendo consecuencias del
mal uso de la energía que se ha hecho desde muchos siglos atrás, por
ignorancia, y por falta de amor de los seres humanos. Los
elementales del fuego, del aire, del agua y de la tierra, han ido
“tragando estas energías” y ahora las están vomitando con dolor.
Cuando hay una persona que se ha intoxicado con un alimento podrido,
seguramente se debe hacer lo posible por que tenga la posibilidad de
eliminarlo, pero además, para evitar el sufrimiento innecesario, se
le administran medicinas que lo suavice, como es disminuir el
malestar que produce la fiebre o la debilidad que hace temblar las
piernas. A esa persona no se le dice: “Sufrí las consecuencias de
haber comido algo malo!!! Sufrí bastante!!!”, sino que por amor, se
intenta hacerle pasar el trance de la manera más aliviada.
La Tierra, nuestro planeta, ese ser vivo que nos permite vivir y
desarrollarnos en él, y cada uno de los elementales que le
conforman, han comido durante mucho tiempo de la ingratitud de los
humanos, del odio y la ignorancia y está con temblores y malestar.
Conociendo las medicinas de los decretos y la Llama Violeta,
¿podemos permitir que siga sufriendo? ¿Podemos quedarnos callados
frente al dolor, que además de dejarlo sin asistencia, produce mayor
mal? En medicina, conocer el medio para salvar a alguien y no
utilizarlo se llama “omisión de asistencia” y es un grave delito
para un médico o paramédico.
¿No estaremos cometiendo ese mismo grave delito, los que conocemos
más o menos (cada uno en su medida) las “aspirinas” de Llama Violeta
para permitir que las consecuencias sean menos graves? En qué
creemos, ¿en el karma de la humanidad o en el uso beneficioso de la
Llama Violeta? ¿Debemos quedarnos de brazos cruzados viendo a la
humanidad y al planeta revolcándose de dolor, o debemos usar la
medicina que conocemos? ¿Es amoroso seguir confundiendo a las mentes
de quienes pueden ayudar en el proceso sanador y seguir criticando a
quienes están haciendo algo por la salvación? ¿Es de la Luz seguir
intentando mantener a la gente en la inercia y la ignorancia? No hay
muchas opciones: o atendemos “al enfermo” o deberemos ser juzgados
por “omisión de asistencia”. Y no van a ser leyes humanas las que
nos juzguen, a las que podemos mentirles, sino que será la Vida
misma quien nos pedirá cuentas acerca de lo que hicimos por mejorar
la salud de nuestro planeta. Deberíamos reflexionar mucho en eso,
fundamentalmente en estos días en que se conmemora la Victoria sobre
la Muerte del Maestro Jesús que ha sanado siempre a todo aquel
sufriente. Que la Pascua signifique también la Victoria del Amor en
la humanidad para que el planeta Tierra evolucione sin dolor de esta
indigestión.
“AMADA LLAMA VIOLETA, TRANSMUTA, CONSUME Y DISUELVE TODOS LOS
ERRORES COMETIDO POR MÍ Y POR TODA LA HUMANIDAD DESDE QUE PUSIMOS UN
PIE SOBRE LA TIERRA, Y GENERA PERFECCIÓN Y AMOR EN SU LUGAR” Amén,
Amén y Amén.
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