COMUNICADO URGENTE

Por medio del presente, la Sede Central de la Metafísica comunica que las charlas sobre “Segunda Iniciación” que originalmente se iban a llevar a cabo en la ciudad de Córdoba (Argentina), entre los días 3 y 6 de Junio del presente año, han sido trasladadas a la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), para los días Sábado 4 y Domingo 5 de Junio próximos, de 10 a 22 hs. Las actividades se desarrollarán en la sala del Hotel NH City & Tower, Calle Bolívar 120, Subte Plaza de Mayo.
Las conferencias serán dictadas por Fernando Candiotto, Mario Aguilera y Filomena Marasco, de Argentina; Sebastián Wernicke, de Estados Unidos; Annabel Grassi y Alejandro González, de Uruguay; Patricia Paulo y Martín Anello, de España; y Rubén Cedeño, de Venezuela.
Las actividades a desarrollarse en Buenos Aires los días 28 y 29 de Mayo de este año, sobre “Primera Iniciación”, se mantienen tal cual estaban planificadas. Muchas Gracias.


 

LEY DE RETRIBUCIÓN
Rubén Cedeño
 


Buenos Aires 9.5.11

     La "Ley de Retribución” es una subsidiaria del Principio de “Causa y Efecto” y la “Ley de Karma” que enuncia así “Toda Causa tiene su Efecto”, “Como son las causas son los efectos”. Pero en el caso de la “Ley de Retribución” se refiere al cumplimiento de esta misma Ley pero anunciando: “Los beneficios recibidos hay que retribuirlos en agradecimiento para no perderlos”.

Por recibir la “Enseñanza Espiritual” y todos los beneficios que esta pueda dar como Dotes Espirituales, bendiciones, y sacramentos, si son reales y efectivos, no se cobran, ni se pide nada a cambio. Por las dadivas directas del espíritu no se puede recaudar nada, porque son como la luz del sol, el beneficio del aire que son cosas vitales, sin ellos nos moriríamos y nos los ofrece Dios sin pedir nada a cambio, pero la gente consiente le retribuye a la vida estos beneficios practicando la caridad, haciendo favores, enseñando la Ley o prestándole servicio al prójimo. De esta manera nunca le faltará lo que recibe.

El hecho que por la “Enseñanza Espiritual” y todos sus beneficios no se cobre, no quiere decir que no tenga un costo, no valga nada o sea de gratis. Mantener la Enseñanza a un alto nivel de conferencias, buenas salas, presentada con recursos técnicos de punta cuesta mucho dinero y ese peculio tiene que devengarse de alguna parte y es de los beneficiados, que si no se les cobra, ha de salir de donaciones que ofrezcan voluntariamente.


Si se reciben beneficios tan imponderables como la “Enseñanza Espiritual” y Bendiciones tan inestimables como los Servicios, Sacramentos y Bendiciones que esta da, algo hay que dar a cambio, porque si no, estamos quedándonos en deuda con la “Ley de Retribución”. Si se recibe algo de gratis hay que retribuirlo, porque si no, hay una deuda con la Ley. El verdadero maestro, gurú, o sacerdote no cobra por sus servicios, pero él esta dando de su propia energía vital, y su tiempo, sus servicios y no se pueden recibir sus dones, bendiciones y sacramentos y dar la espalda sin darle algo a cambio, esto seria como robar. No precisamente se trata de que se le pague con dinero. El que recibe un beneficio espiritual y no retribuye nada a cambio se convierte en “delincuente espiritual”.

En oriente y en todos los reales templos del saber cuando se va a recibir las “Enseñanzas” de un facilitador, maestro, gurú o sacerdote nadie va con las manos vacías, algo llevan para retribuirle a esa persona los beneficios espirituales que con tanto amor y desinterés ofrece. Es propio en algunos pueblos católicos que a la misa de los domingos la gente va con alimentos o regalos para ofrecérselos al sacerdote en el momento del ofertorio.

El Ofertorio es el momento de la Misa en que se le presentan a Dios el pan y el vino que se van a ofrecer a modo de sacrificio en la Eucaristía y es el instante preciso en que se pasa un recipiente en que la gente contribuye económicamente, porque en la iglesia hay que pagar electricidad, teléfono agua, limpieza y muchas cosas ¿y de donde va a salir?, pues de allí de lo que la gente dona. Las limosnas que se ofrecen en la misa y a los santos están más que justificadas darlas para el sostenimiento del templo y siempre se debe dar. Es lo mismo que en la metafísica a la hora de dar la “Donación Amorosa”. Además la misma Ley se ocupa de darle cada vez más a aquel que da alegremente y sin medirse.



En el Buddhadharma cuando se recibe la filiación al grupo o sangha por medio de recibir “Los Tres Refugios”, no se puede ir a este ritual sin llevarle algo de obsequio al que transmite tan preciosa bendición. No es que se le lleve algo muy valioso como una joya, aunque hay quien lo hace, pero hay quien tiene atenciones, invitaciones, y otros que llevan hasta un pañuelo, unos calcetines, una bufanda, una comida y esto basta, para dejar saldada la deuda en los planos internos. Es muy conocido en la India los estudiantes que colman a sus gurús de autos y toda suerte de comodidades y es en virtud del cumplimiento de esta Ley. Mientras mas contento tengas al maestro mas te da.

El Maestro Marpa le decía a su estudiante Milarepa “no creas que por nada te voy a dar la Enseñanza Espiritual que tanto me ha costado recibir”. Marpa se refería a la “Ley de Retribución”. Un don preciado como una iniciación, un artículo o atuendo de bendición y poder, no se le puede pedir al que lo obtiene como algo que debe dar por obligación, forzado a dispensar a cualquiera que se lo pide y recibirse de forma automática, o mecánica. Así no se dan estas cosas. No se va ha dar. Uno de los elementos necesarios para recibir un don espiritual es el contacto, el afecto, la amistad con el que lo brinda y es lo que impregna este don de una gran bendición.
 



Marpa y su discípulo Milarepa

Hay quien nunca se comunica ni tienen un detalle con un facilitador, maestro, sacerdote o gurú y en lo que se enteran que esta persona puede otorgar un beneficio de carácter espiritual corren a pedírselo creyendo que lo van a recibir. Tal vez por la excesiva bondad de quien dispensa este don espiritual se reciba, pero si el beneficiario no lo merece, tan pronto lo reciba lo va a perder. Había en un país de centro America un estudiante que recibía incontables beneficios de su facilitador y no correspondía con nada, engañaba, y era muy egoísta. Una ves le pidió a su maestro un beneficio muy grande que este otorgaba por medio de la imposición de un manto y la entrega de un conocimiento escrito, el maestro con mucho amor se lo otorgo y el estudiante se fue muy contento. En el primer descuido que tubo se lo robaron todo. No se lo merecía.

Las cosas se merecen tanto por el tipo de vida que se lleva como por la relación que se tenga por quien otorga la “Dote Espiritual” que se desea. Antes de pedir alguna “Dote Espiritual” a un facilitador, maestro o gurú, fíjate qué le has dado a esa persona bien sea amistad, servicio, ayuda, presentes y luego pide, si no le has dado nada, no pidas nada, acuérdate de la Ley: “PRIMERO DA, DESPUÉS PIDE Y LUEGO RECIBIRÁS”. Esto nunca se va ha alterar y si se altera, perjudicará.