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Isaías y
El Mesías
Rubén Cedeño |
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Puebla-México
1.12.2009
ISAÍAS
Isaías
fue uno de los más grandes Profetas del Antiguo Testamento que vivió
en el siglo VIII antes de Jesús, durante la invasión del Imperio
Asirio y escribió el libro de la Biblia que lleva su nombre. Nació
en Jerusalén y fue uno de los profetas que llamó a confiar en la
Presencia “Yo Soy” cuando estaba el pueblo de Israel en sus peores
momentos. Cuando las tropas asirias sitiaron Jerusalén Isaías,
promovió la resistencia y anunció la ayuda de la Divina Presencia de
Dios Yo Soy y con esto salvó la ciudad. Su nombre en hebreo
significa “El Yo Soy es salvación” se escribe así יְשַׁעְיָה y se
pronuncia “Yeshayaáh”, y como todo nombre influencia sobre la
persona que lo lleva, por eso él salvó en nombre del Yo Soy. En el
libro de Isaías está un maravilloso texto que alude directamente al
nacimiento o despertar de la “Chispa Divina” que todos llevamos
dentro y que es el “Mesías Interior” o “Cristo Interno”, teniendo
presente que la palabra “Cristo” es la traducción griega de la
palabra “Mesías”, que quiere decir el “Ungido de la Gracia Divina”.
Casi toda la obra de Isaías está destinada a narrar el advenimiento
del Mesías que, interpretado metafísicamente, es el desvelamiento de
Dios dentro de nosotros.

ADVIENTO
“Adviento”
es una palabra que viene de “adventus”, quiere decir “llegada”,
espiritualmente significa la llegada del Mesías, anuncia la
“Navidad”, que interpretado metafísicamente es el período previo al
despertar de la “Chispa Divina”. Según el catolicismo externamente
se refiere al período que comienza el 30 de noviembre y termina el
24 de diciembre que dura 4 semanas y en la liturgia de las iglesias
se usa el color morado, que es del Perdón y la Transmutación. La
“Chispa Divina” no puede brillar en nosotros mientras no perdonemos
a todas las personas que nos hayan hecho algún mal o creamos que
están actuando indebidamente. “Te doy mi amor y mi
perdón”. Si alguien actúa improcedentemente, nosotros no somos
miembros deL Tribunal Kármico para esgrimir la “espada de la
justicia” sobre la cabeza de nadie. Digamos ante casos así: “Dios
hace su Justicia en él” y permanezcamos en silencio.
El
Libro de Isaías anunció el nacimiento, inmolación y glorificación
del “Mesías Despierto” de alcance universal en el interior de cada
vestidura humana. Saldrá
un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.
El Árbol de Jesé es el nombre que se le da
al Árbol Genealógico del Maestro Jesús, a partir del Amado Jesé, que
era el padre del Rey David. Esta es en realidad la profecía que
anuncia que de la estirpe del Rey David nacería un “Cristo
Despierto”, que es el Maestro Jesús. Pero como David quiere decir
“Amado” o “Amor”, también se puede interpretar que de la estirpe del
Amor es de la única raíz de donde puede nacer el Cristo en nosotros.
“Si no hay Amor no hay Cristo”.
Reposará
sobre él el Espíritu del Yo Soy que es espíritu de sabiduría e
inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y
temor del Yo Soy.
Ésta
es una referencia a que el “Mesías Interior” reposa como una
emanación cobijada por el “Espíritu de la Divina Presencia de Dios
Yo Soy”, que tiene, en el “Cuerpo Causal” que la rodea, los “Siete
Dones” del Espíritu Santo, que son expresiones de los “Siete Rayos”.

"Isaías" por Michelangelo
El
temor al “Yo Soy” no es que debamos tener temor a Dios como una
actitud contraria a la fe, sino que temamos siempre y nos cuidemos
de los efectos de transgredir sus “Leyes Divinas”, como así también
los “Siete Aspectos de Dios” y los “Siete Principios Universales”.
Un ejemplo de esto es temer no amar, oponernos al que comunica una
Enseñanza Espiritual, impedir el progreso Espiritual de alguien, no
perdonar, criticar y condenar a otro hijo de Dios que hace el
trabajo divino facilitando la “Enseñanza Espiritual”, porque esto
acarrea consecuencias funestas al que condena. Recordemos la frase
Bíblica que aparece en el Salmo 105 “No toquéis a mis ungidos
ni hagáis mal a mis profetas"”. Recordemos que también la
Biblia dice: “La murmuración no es la sana crítica, o la
reprensión bíblica sino una herramienta del diablo para destruir con
la lengua”.
Tal vez la persona que es criticada no sea
uno de los ungidos, ni siquiera un profeta, pero eso no lo sabemos,
a lo mejor nadie lo sabe, ¿Y si lo es? Nos metemos en problemas y
muy serios. Eso se devuelve de muy mala forma. Temamos
robarnos lo que no nos pertenece como ideas, interpretaciones y
escritos, porque lo vamos tener que pagar por Ley del Karma y esto
indudablemente induce al temor.
Y
le inspirará en el temor del “Yo Soy”.
No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con
justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de
la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el
soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de
su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.

El
Mesías Interior en nosotros no juzga a nadie por las apariencias de
la personalidad, ni sentencia por lo que dice la gente, como lo hace
el “yo personal” de cualquiera que no teme la ley del karma y
olímpicamente calumnia y elucubra juicios dañinos sobre los demás.
Después le vendrá el crujir de dientes con la devolución de sus
electrones mal calificados. Y en estas cosas no actúa la Llama
Violeta, si el que juzga y sentencia la conoce y actúa mal,
suspicazmente confiando que después la Ley del Perdón lo absolverá.
A esto se refiere la cita de Isaías cuando se refiere, “con el
soplo de sus labios matará al malvado”. Ese matar es morir a
una “Vivencia Espiritual” inofensiva, sana y edificante.
Serán
vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el
cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño
los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías,
el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en
el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado
meterá la mano. Esto se refiere a que cuando el Mesías
Interior esté activo, despierto o haya nacido en nosotros, seremos
vecinos, trataremos y cordializaremos con la gente cruel, agresiva
sin que nos hagan daño, porque el poder de la “Chispa Divina” en
nosotros los apaciguará.

Maestro Jesús
Nadie
hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra
estará llena de conocimiento del “Yo Soy”, como cubren las aguas el
mar.
Esto alude a que una persona con su “Mesías” o “Cristo
Despierto” no le hace mal a nadie, porque todo está impregnado del
conocimiento y cumplimiento de las Leyes del Yo Soy.
Aquel día la raíz
de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes
la buscarán, y su morada será gloriosa.
Esto
se refiere a que cuando el Cristo de una persona está despierto es
un estandarte alzado para todas las personas que todo el mundo
buscará el despertar de la Chispa Divina y en esta condición no
habrá problemas y todo el mundo vivirá gloriosamente feliz.
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