“Hágalo usted mismo, hágalo mejor”
 por Diego Stancampiano


 


Rubén nos ha desplegado ante los ojos un mundo maravilloso de cultura, magia y aventuras. Es un géminis de ley. Puede pasar de un polo a otro en segundos: duro y cariñoso a la vez. Serio, cuando hay que serlo, y el primero, cuando estamos de bromas. Maestro y guía exigente y también un amigo cercano. Es caribeño y operático, mezcla imprevisible y explosiva. Siempre está pendiente de que crezcas y que seas mejor, de que “seas una lámpara para ti mismo”.
 
Tengo miles de anécdotas con Rubén, pero debo quedarme con una. Estábamos en Assisi, Italia, frente al Convento donde se encuentra el Cristo de San Damiano que habló a San Francisco. Tomábamos nuestras fotos hasta que alguien se puso detrás de Rubén para tomar la misma foto, con el mismo encuadre, la misma distancia y el mismo ángulo.   El se detuvo y nos dijo:
 
- “¿No se dan cuenta de que copiando no despiertan su Cristo Interno? ¿Dónde está su creatividad? ¿Porqué piensan que la foto que yo tome es la mejor? ¿Dónde queda su inteligencia para buscar una foto nueva, con otro encuadre y mejor luz?”.
 
Una persona que busca seguidores haría precisamente lo opuesto: fomentar que se lo copie, que se lo siga. Él propicia todo lo contrario. Que expresemos nuestro Ser que es único e irrepetible. En ese preciso momento entendí, que los Objetivos en la expansión de la Enseñanza son los mismos, pero que cada uno debe realizarlos a su manera, con su sello de identidad, con la frescura inigualable de nuestro Ser.
 
Así es Rubén Cedeño, no busca quedar bien, ser políticamente correcto ni ceder ante el error. Pasa por tu vida y deja su huella. Hoy vivo en España y sigo trabajando con él por objetivos comunes. En todos estos años me he dado cuenta de que no existen atajos ni caminos fáciles para evolucionar y que las personas que te quieren de verdad, te ponen retos y te exigen, para que seas cada día mejor. Gracias.