Expandiendo en Venezuela

Metafísica Sede Central ®
Rubén Cedeño

Comencé a dar clases de Metafísica en Venezuela por iniciativa de Conny Méndez y Katiuska en Julio de 1970. A Conny le ofrecieron el Pent House de la prestigiosa casa de modas Cheny Cat en la esquina 2000 de la Avenida Baralt de Caracas para que abriera un grupo de Metafísica y no pudiendo, se lo ofreció a Katiuska y ella, ya teniendo uno, tampoco lo aceptó. Pensaron en todas las maestras de Metafísica del momento y ninguna podía.

Estaba sentadito en silencio en la oficina de Conny cuando Katiuska y Conny resolvían a quien darle ese local para dar clases, y Katiuska me miró con picardía y le dijo a Conny: ¿y por qué no se lo damos a Rubén? y Conny replicó que estaba muy joven, apenas tenia 18 años recién cumplidos, pero Katiuska le replicó a Conny ¿y usted que sabe si Rubén es un alma muy vieja en el cuerpo de un joven?

Un día lunes Conny Méndez y Katiuska Cordido me acompañaron a dar mi primera clase de Metafísica y se sentaron cada una a un lado. Conny me dijo que me había estado visualizando al Señor Koot Hoomi detrás de mí todo el tiempo.

Solo tuve dos errores al dar la clase y no fueron de carácter metafísico sino de dicción, con un leve problema de dislexia y Conny me los corrigió al terminar, fue que dije "suidad" por la ciudad y "abeldrio" por albedrío.

Dando clases en ese lugar pasé casi dos o tres años, ese fue el primer local que tuvo la Metafísica. Salía a las siete de la noche de recibir mis clases de música en el Conservatorio Juan Manuel Olivares y con el apretado transito de esa hora, me atravesaba toda Caracas en "carrito por puesto" (automóvil por puesto con ruta fija) desde la Florida hasta Quinta Crespo, para llegar a las ocho en punto a dar la clase de Metafísica. Nunca llegué tarde ni falté, ahora, después de 33 años dando clases por el mundo entero puedo decir lo mismo.

Para poder dar las clases mi papá me ayudaban en todo, todavía no se había inaugurado la era de los grupos internos en que los alumnos ayudan a los instructores. Allí uno solo tenía que arreglar el salón, vender los libros de Conny Méndez, recoger la donación amorosa y al terminar la actividad, si mi papá no me iba a buscar, me tenía que ir a la media noche solo en un autobús para mi casa.

Ese local lo tuvimos que entregar, de allí pasé a dar conferencias a La Sociedad Naturista de Venezuela, luego en las Tiendas VAN donde, Conny Méndez había tenido tanto éxito, después al edificio Olimpo. En cada uno de esos lugares pasaba más de un año dando clases. Ya para ese entonces asistían casi 500 personas por día.

Conny Méndez desencarnó el 26 de Noviembre de 1979, lo que marcó un antes y un después en todo esta labor de la expansión de la Metafísica. (Ver Conny Méndez como yo la conocí. Autobiografía III)

Durante el período que fue de 1978, en que conocí al Maestro de New York, hasta 1984 en que renuncié, a su organización, jamás dejé de dar clases de Metafísica. Uno de los graves problemas que tuve con esa organización fue que seguí dando la enseñanza de Conny Méndez y no daba lo que ellos decían, por eso me tuve que ir de allí. Creía que lo que esa Sociedad enseñaba era parecido a la Metafísica, pero que después de sufrir mucho en ella, descubrí que no se parecía en nada a la Metafísica. Me estaba engañando y los estaba engañando a ellos, era joven y no me daba cuenta de lo que estaba haciendo, muy caro me costó aclararme, pero lo hice y he seguido en la aventura de expandir.

Nunca en mi vida he dejado de dar clases de Metafísica. Llevo la Metafísica en mi alma, la sangre y los huesos. No se si la sepa transmitir bien o si tenga o no una apropiada conducta metafísica en mis actos, pero sólo pienso y trato de actuar en la vida en función de la Metafísica; ha sido así desde el día que conocí a Conny Méndez. Uno sólo puede transmitir lo que lleva en el alma grabado y toda la vida lo que he tenido impreso hasta en mi conciencia ha sido la Metafísica.

En el evento de "El Puente a la Libertad" de Noviembre de 1984 en el Parque Central, me encontré con mucho viejos metafísicos que me decían como se estaba perdiendo la pureza de la Metafísica en manos de los médium que decían canalizar mensajes de Conny Méndez y supuestamente de los Maestros. Esto hizo que me hicieran algunas invitaciones ha viajar a Punto Fijo, San Cristóbal y otras ciudades a recuperar la Metafísica que Conny Méndez me había enseñado y que se estaba hundiendo en manos de gente inescrupulosa que la mezclaba con mediumnidad.

Inicié clases en el Grupo Metafísico de la Boyera, donde por primera vez se me ocurrió sintetizar la enseñanza en cuatro Pilares de la Metafísica, y de la transcripción de estas conferencias surgió el libro del mismo nombre. En este grupo tuve la oportunidad de darle clases a unas personas de Puerto Rico que gracias a ellas se comenzaron a impartir conferencias en esta Isla a partir de 1985.

De allí seguimos dando clases en el Instituto Sócrates en la Avenida Francisco Solano, donde asistían más de 300 personas cada miércoles. Para ese grupo escribía cada semana un capítulo del libro "Los Siete Rayos"*, que luego se publicó íntegro y se ha hecho muy conocido en casi toda América y España.

Detrás del instituto Sócrates estaba el burdel más famoso de Caracas y a la hora de dar las clases de Metafísica lo cerraban para que las mujeres que allí trabajaban pudieran venir a escuchar Metafísica.

En el grupo Sócrates un día se apareció una señora diciéndome que tenía medio millón de dólares para hacer el trabajo de la Metafísica y me dijo que esa suma estaba a mi orden, eso me inspiró cuidado y no queriéndome meter en problemas le dije que si quería ella podía hacer una editorial y publicar libros. Asunto que la persona hizo de inmediato y publicó muchos de nuestros libros. Por aquellos días se me ocurrió realizar el Primer Congreso Internacional de la Metafísica, cuya sede fue en el Grupo Metafísico de San Cristóbal, en los Andes Venezolanos. La del Medio Millón ayudó con este dinero a pagarle los pasajes a algunos de los alumnos que no tenían recursos para asistir al evento.

Luego del congreso me fui a dar conferencia a México, cuando allí me enteré que la del Medio Millón había decidido con ese dinero comprarle pasajes a un nutrido grupo de los alumnos para llevarlos a ciertas islas del caribe, con la supuesta intención de hacer tratamientos para limpiar el área de las fuerzas siniestras, al saber esto me horroricé, ya que el dinero no se puede usar para estas cosas, eso no se justifica.

La del Medio Millón y los alumnos vinieron a parar a México y a verme, asunto que no era necesario y eso tampoco me gustó. A ella se le sumaron unos alumnos del grupo de San Cristóbal. Cuando regresé a Caracas me encontré que ella y los alumnos estaban encerrados viviendo en la Suite de un Hotel Cinco Estrellas, supuestamente limpiándose de ciertos agregados psíquicos. Cada uno de ellos se apropió ser la encamación o representación de un Maestro, la del Medio Millón se decía la Madre Divina, uno de ellos que era pintor, el Ángel Micah, una colombiana la Madre Tonantzin y así sucesivamente.

Un buen día apareció en el grupo una señora llorando y diciendo que ella era la dueña del medio millón y que la otra se lo había robado. Todo el asunto paró en manos de la policía, gracias a la protección de los Maestros a nosotros ni nos rozó todo ese asunto. Supe por uno de mis alumnos, que en esas famosas encerronas lo que hacían era decretar con el uso del Yo Soy, la muerte mía y de algunos miembros más de la Metafísica. La del Medio Millón se desapareció, llevándose el cuadro original al óleo de la Lámina de la Presencia que había mandado a pintar y pagado a uno de los pintores que se había ido con ella.

El final de todo esto fue muy triste. Tres de los chicos que andaban con ella se murieron sorpresivamente por esos mismos días. Una persona de San Cristóbal paró en la cárcel. Corrió el pánico dentro de los grupos, pero gracias a Dios nos pudimos recuperar, a mí personalmente no me sucedió nada y seguimos en La Aventura de Expandir.

Sócrates cerró sus puertas y a raíz de la crisis de la del Medio Millón me quedé sin lugar en donde dar clases. Un amigo de los que se habían muerto me ofreció su peluquería para reiniciar el grupo, y después de tener tanta gente volvimos a comenzar con un grupo de casi diez personas.

Continué dando clases y en pocos meses era tanta la gente que así fue como vino el período del Parque Central, que en compañía de mucha gente y en especial de Tres alumnos, iniciamos una etapa de casi siete años muy espléndida. Para educar metafísicamente a los Tres Alumnos y prepararlos para que fueran la continuación y el futuro de esta enseñanza, me desvivía enseñándoles de todo, desde la manera de comer, hasta cultura general, los tenía días y horas interminables en mi casa haciéndoles escuchar música de todos los períodos de la historia, explicándoles arte, haciéndoles ver videos de documentales, enseñándoles toda la literatura esotérica y llegando a extremos de llevarlos a Grecia, España, Italia, Estados Unidos, Perú, Argentina, de museo en museo, teatro en teatro, explicándoles, haciéndoles aprender lo inimaginable, asimilaron tanto que daba gusto escucharles dando clases.

Pero un día que ellos decidieron acompañarme a visitar al Sacerdote a República Dominicana ya que quería verlo porque estaba a punto de morir, conocieron la gente de la Sociedad con que yo me había asociado en New York con el Maestro que conocí, se asociaron con esta gente y en unos pocos meses decidieron irse de la Metafísica, llevándose la gente de los grupos de Caracas, Colombia, Perú, Argentina y New York, asunto que aparentemente lograron dejándonos los grupos sin gente. Todo se concretó en una noche de diciembre de 1993 en que me enteré que querían ir a New York a no hacer nada, usando los pasajes que les daban los grupos para dar clases y me opuse y les mande a bloquear los pasajes. Ese día se fueron. Hablaron de mi todo lo peor que se puede decir de un ser humano, cosas feísima que nunca escuché que se le dijera a alguien.

Total que en Enero de 1994 estábamos en Caracas casi sin alumnos, una vez mas, y ni siquiera con el soporte financiero para poder alquilar un salón para las conferencias. Las antiguas discípulas de Conny Méndez que aún quedaban vivas, estando al tanto de los sucesos, me dieron el soporte moral para seguir adelante con la expansión de la Enseñanza. Una de ellas nos ofreció el salón de fiestas del edificio en que vivía. Allí humildemente después de haber tenido hasta más de 2000 personas juntas a la vez en una sola conferencia, en el grupo anterior, ahora no legábamos ni a diez. Una noche se comenzó a sentir un calor tremendo en nuestra humilde reunión y una de las antiguas alumnas de Conny Méndez sintió el ímpetu de arrancar de la pared el cuadro al óleo del Maestro Saint Germain que colgábamos para las clases y dijo que el Maestro estaba allí y nos quería dar Su Protección.

Con la tela del óleo del Maestro nos envolvió a cada uno simbólicamente. Cinco meses después en Mayo de ese mismo año ya había renunciado a la Subdirección del Conservatorio de Música y me había dedicado a viajar dando conferencias y volvimos a ser miles y miles en cada reunión.

Entre 1998, 1999 y 2004 hemos realizamos en el Hotel Caracas Hilton tres grandiosos Congreso Internacionales, uno dedicado a los Cien Años del natalicio de Conny Méndez, otro al Maestro Saint Germain en el año del Perdón y el más reciente el 1ero de Mayo 2004 en honor al Maestro Saint Germain en sus 50 años de la Celebración de su Coronación como Rey Avatar de esta Nueva Era, donde en cada uno contamos con la asistencia de personas que han rebasado la capacidad de los salones de conferencia y con la venta de libros de 19 editoriales metafísicas surgidas de nuestros grupos internacionales.

En Venezuela sostenemos la Pagina Web de la Sede Central de la Metafísica, mantenemos dos Editoriales, Señora Manifestación y Ediciones Rowena Victory, y se dictan las clases de metafísica en diversos estados de todo el territorio nacional.

Todo esto lo cuento para que los instructores que se quedan sin alumnos repentinamente no se desilusionen y sigan adelante, si se retiran lo pierden todo, pero si se quedan van acumulando un momentum tan glorioso que algún día los sorprenderá.