EL ÁRBOL BO
Rubén Cedeño



Árbol Boddhi. India

 

Del Libro "Gautama"

     Después que el Señor Gautama logró la Iluminación, le explicó a sus discípulos dónde y cómo fue. La tradición ha ido perpetuando esta información y, para que no se olvidaran del sitio, hicieron todo tipo de edificaciones en forma de Stupas construidas en diferentes épocas y las hay hasta de dos mil años. Hay unos letreros que dicen que el Señor Gautama pasó ocho días en un lugar, cinco en otro. Él no estuvo fijo en un lugar, sino alrededor de este Árbol reflexionando, dándose cuenta, aclarándose, meditando, y por supuesto, la noche final de la Luna Llena de Veshaj, en que Él terminó de iluminarse, se encontraba en el Árbol Bo que la gente reverencia. El Árbol bajo el cual recibió la Iluminación el Señor Gautama es llamado “el Árbol de la Iluminación” o “Boddhi”, conocido también con el diminutivo de “Bo”, que en términos botánicos es un “Ficus Religiosa”. Por principio de Correspondencia este Árbol tiene las hojas en forma de corazón, que asemejan al “Corazón de Amor Compasivo” del Señor Gautama. Este árbol es el original. Desde hace dos mil seiscientos años hasta el presente, este árbol ha renacido de sus propias raíces cuatro veces. El Árbol Bo original duró muchos años y lo mandó a cortar por celos la esposa del Rey Asoka, porque el Rey amaba más a ese Árbol que a ella, venía frecuentemente a rendirle culto. Aunque esto parezca cruel y doloroso, lo que tenía que buscar Asoka era la iluminación dentro de él y no estar adorando un árbol. Asoka le comenzó a echar leche al tronco y renació un retoño que llegó a ser un poderoso árbol. El segundo Árbol se secó en una tormenta y volvió a renacer. El tercero lo cortaron los islámicos, sin embargo, de sus raíces volvió a renacer éste, que es el cuarto.
 



Rey Asoka

En la India hace calor y no se puede estar mucho tiempo expuesto a los rayos solares. Por aquí no había ni siquiera un ranchito con techo de zinc para guarecerse; así fue como Siddhartha se acogió a la suave sombra que este hermoso y frondoso árbol le brindaba. Aquí pasó cuarenta días con sus noches, observando y buscándole solución al sufrimiento, cómo hacer felices a los demás, porque se compadecía profundamente de ver en la India, lo que se ve cuando se viene aquí y en cualquier país: hambre, enfermedad, suciedad, ignorancia, idolatría, superstición y muchas cosas más.
Aquí estoy, junto al tronco y bajo la dulce luz del Árbol de la Iluminación donde el Señor Gautama recibió el Buddhado. Aquí mismo, Amida Buddha descendió como la Luz Infinita del Esplendor sin Límites a inundar la conciencia del Saga de los Sakyas, nuestro Bendito Señor del Mundo.
 



Señor Gautama Buddha

     Llegar hasta aquí no es fácil, desde que llegué no me he apartado de este árbol, ya que en el terreno inmediato al hotel donde estoy, se encuentra él, y desde la ventana de la habitación lo veo día y noche. Está prohibido arrancar hojas del Árbol Bo, pero uno las recoge del piso porque son como reliquias, aunque ninguna de ellas nos podrá otorgar la Iluminación, pero de seguro tienen impreso el Patrón Electrónico del Señor Gautama. Pero el árbol está como el Gautama, imperturbable y sereno, dejando que innumerables personas vengan a sus pies, recojan sus hojas y se deleiten en percibir la belleza de la energía que dejó el Señor Gautama aquí, para toda la eternidad.
     Un perro flaco y sarnoso reposa al pie del Árbol de la Iluminación, nadie lo espanta; él también tiene derecho a estar bajo la luminosa sombra del estado del Buddhado y por eso también puedo estar. Ese perro soy yo. Una noche cuando muchos peregrinos daban vueltas a alrededor del árbol Bo un cachorrito al ver desde su baja estatura tantos pies andando en una misma dirección, él hacia lo mismo y le conté que dio unas muchas vueltas al árbol Bo. Los perritos también tienen derecho de hacer méritos para sus futuras vidas.
     El árbol es verde y frondoso, está rodeado por una balaustrada dorada, y hacia su lado este, está la plataforma de piedra con un techito protegiendo el lugar donde se sentó el Señor Gautama. Todo en Boddhgaya, está impregnado de electrones en forma de loto.