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DEL SER, DEL
PLANETA Y OTRAS COSAS...
Claudia Peppi
Mendoza, Argentina. 18/03/2010
Cuando
se está en conciencia del SER, uno se da cuenta de que todo es el
SER, no hay descarríos en Él, porque el SER está presente en todo,
ES todo, y nadie puede descarriarse del SER, habría que tomar algún
camino fuera de él, y eso evidentemente, es imposible. ¿Qué ocurre
entonces? que las dos polaridades presentes en todo, se manifiestan,
y así tenemos que podemos expresar SER AMOR o SER odio.

El
Amor bendice, te bendice a ti y a la vida y el odio hace lo
contrario. Si un ser humano dice, canta, escribe o se expresa de
cualquier forma para dar una Instrucción o Enseñanza que "bendice" a
la humanidad, esa persona está contribuyendo con sus energías al
Bien del planeta y de la humanidad, a ninguna persona que sea
agradecida, con buena voluntad y amor, se le ocurriría criticarlo o
difamarlo por hacer el bien.
A
nadie se le dice que no hable de la vida, del amor y de todo lo
bello de Dios, mucho menos a una persona que es cotidianamente Amor
en todos sus actos. A esa persona no se le puede decir "No hables
del amor, que ya todo el mundo sabe qué es el Amor". Es como
arremeter contra un cantante y decirle "no cantes sobre el Amor, no
cantes sobre la Vida, que ya todos saben que hay amor y vida". Quien
así actúa sólo denota que tiene mucho rechazo hacia la gente y que
ha sido rechazada, tiene odio, por alguna razón, y por eso esa
persona se ve y se siente movida a la crítica, hacia quien dice o
canta el Bien y la Vida.

Decir
que se "sabe" no es lo mismo que saber, hay quienes
"saben" cosas sólo conceptualmente, se dice "saber" del Amor, pero
todavía hay quienes critican, enjuician, odian, envidian, pretenden
perjudicar, difaman, calumnian a otro ser humano. Hay quienes dicen
que se sabe que nuestro planeta está vivo, pero todavía hay quienes
físicamente contaminan el aire, el agua, la tierra, se dice que se
"sabe" que el planeta está vivo y no se dan cuenta de que su odio
hecho material a través de cualquier vía, informática, escrita,
verbal o del modo que sea, cuando ocupan su tiempo y energía en
criticar a otros y señalarlos, y hasta mentir sobre su vida y manera
de actuar, contribuye a la causa de que el planeta tierra tenga que
sacudirse estas energías. El planeta se sacude de todo el odio, de
los que se sienten y dicen espirituales y de los que no, al planeta
no le afecta quién lo emite, sino lo que emite.

La
Llama Violeta es la llama de la Transmutación. Según la Real
Academia Española, el término "transmutar" significa: “Mudar o
convertir algo en otra cosa”. El decreto para transformar una
situación, es un acto de transmutación aunque no se diga "Llama
Violeta". Si en tu vida necesitas transformar algo, acudes al Poder
de Dios en ti, en tu Ser, en lo que Eres, que es inherente a todo y
es la energía subyacente en todo lo que es, y eso que decretas se
manifiesta.

Tu
SER es uno con la naturaleza y sus elementales, tu SER es uno solo
con eso que necesitas, al decretarlo estás invocando esa Verdad, la
estás por ende reconociendo y la Ley del Ser se expresará
manifestando eso que decretas, por lo que la situación se
transmutará, se transformará. Ahí se tiene la importancia del
decreto y la oración. Si se está en medio de un movimiento sísmico o
de cualquier otro fenómeno natural que pueda poner en riesgo la vida
de alguien, siendo uno mismo el SER, siendo uno mismo el Poder de
Dios en acción, por qué aceptar la destrucción? No se puede bregar
por la destrucción. Se decreta el Bien en esa situación, el cese de
esa negatividad, se observa, se hace uno conciente del por qué y
cómo las causas que movemos sacuden y alteran a nuestro planeta y si
se sabe, se hace todo por educar, comunicar a quienes no lo saben,
cómo contribuir al equilibrio de la vida y si por alguna razón hay
desequilibrio, cómo resultar ileso, sin perder de vista la
observación de todo.
En
el mundo entero, y sobre todo en zonas sísmicas, de volcanes,
tsunamis, huracanes, o cualquiera sea el peligro natural al que se
esté expuesto, se difunden campañas a nivel gubernamental en toda la
población, aún desde las escuelas a temprana edad, de prevención y
de información sobre cómo actuar y protegerse en casos de
catástrofes. Así como físicamente existe un amor protector, hay
seres que se dedican a instruir y promover escritos de educación y
protección físicamente y otros lo hacen a un nivel más profundo,
como lo es el metafísico, para que todos aprendamos a protegernos y
a revertir las causas que llevan al planeta a manifestarse
negativamente. Este es el caso del escrito
"Ante la amenaza de temblores" de
Rubén Cedeño, como todo el libro "Curso de los Elementales"
del mismo autor.

La
Naturaleza es una manifestación de Dios, si ella se ve contaminada
por la carga negativa de la humanidad, somos la misma humanidad la
que debemos demandar la transformación y bregar por la purificación
del planeta. La esencia es transmutar lo negativo invocando,
decretando la Llama Violeta y no sumar negatividad con odios,
críticas, y juicios separatistas entre seres humanos.
Las religiones, filosofías, sectas o no sectas del mundo, están
formadas, erigidas, expresadas, por seres humanos cuya esencia en
todos es Dios, todos somos UNO, el Ser. Cualquier punto de vista
contrario a esto, es sólo eso, un punto de vista de alguien que se
cree separado de los demás. Esto es irrealidad, por eso hay que
pronunciarse nada, y no seguir en contra de algo o de alguien, ni
declararse ni declarar que alguien sea servidor ni no servidor, pues
sería una división más. Si de hecho hay servicio, eso hay y basta.

El
Maestro Saint Germain habla en su Libro de Oro del estudiante
sincero, haciendo referencia a aquel que practica y vivencia las
Enseñanzas. Si ese estudiante se mantiene aplicando y concienciando
la Ley de su Ser, avanza en su Luz, pero si en vez de enfocarse en
su SER y la propia aplicación, enfoca su atención en su condición de
estudiante sincero, se llena de orgullo y pierde el enfoque de su
Ser, su realidad. Ni se es estudiante sincero ni no se es,
simplemente se ES un estudiante. Si esto se comprende, amamos y
respetamos a toda iglesia, religión o filosofía, al estudiante que
aplica o no aplica, porque se comprende que todos estamos en el
proceso de concienciar el "SER LO QUE SE ES", cada quien en esta
tierra, en la inmensa misericordia y opulencia de Dios, encuentra la
horma para su zapato, la iglesia, filosofía, secta, no secta, o como
se le quiera llamar que lo haga feliz y que contribuya en su trabajo
individual de darse cuenta de su SER.
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