COMERCIO Y ESPIRITUALIDAD
Por Fernando Candiotto


Algunas pocas personas, en el pasado y en el presente, han presentado las actividades del “comercio” y el mundo de los “negocios” –tan propias y comunes a los seres humanos– como contrarias e incompatibles con la espiritualidad, e incluso se han llegado a utilizar con un sentido peyorativo los términos “comerciante” y “negociante”.
Para despejar cualquier duda o mala interpretación que pueda haber en la mente del estudiante espiritual a este respecto, tal vez valga la pena realizar la siguiente aclaración.
La palabra “comercio” es definida por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española como la “Negociación que se hace comprando y vendiendo o permutando géneros o mercancías”; actividad por la cual se obtiene una ganancia o provecho.
La actividad del comercio, el mundo de los negocios, junto con toda la economía y el ámbito financiero a nivel mundial, están bajo la supervisión y reciben la influencia directa del Tercer Departamento de la Jerarquía Espiritual de Shamballa, regido por el Mahá Chohán –representante del Espíritu Santo para la Tierra–, cargo ocupado actualmente por el Maestro Ascendido Pablo El Veneciano; y de la Directora del Rayo Rosa del Amor Divino, Lady Rowena; por esta razón, entre los discípulos de estos Maestros encontramos a grandes economistas, hombres de negocios y personalidades del mundo de las finanzas.
 

Maha Chohan Pablo El Veneciano


Es responsabilidad del Departamento del Mahá Chohán, relacionar el espíritu y la materia, es decir, permitir que nuestras Divinas Presencias “YO SOY” puedan hallar expresión en los planos inferiores a través de sus personalidades encarnadas. Para ello, el representante del Espíritu Santo y los Seres de Luz que con Él trabajan, se ocupan de suministrarle a la humanidad encarnada, todo lo que ésta necesita para mantenerse en el plano físico de una manera confortable, como: alimentos, vestimenta, vivienda, medios de comunicación, teconología, ciencia, arte, cultura, etc. ¿Cómo podríamos ocuparnos de desenvolver en el plano físico los Aspectos de Dios, vivir de acuerdo a los Principios Universales y desenvolver la conciencia de nuestros cuerpos internos, si no pudiéramos cubrir las necesidades básicas de nuestro cuerpo físico, alimentándolo, vistiéndolo y dándole el refugio adecuado? Si tuviéramos que dedicar todo el día a sembrar y cosechar nuestro alimento, confeccionar nuestras propias prendas, construir nuestras propias viviendas o medios de transporte, por enumerar sólo nuestras necesidades físicas más inmediatas, ¿cómo podríamos ocuparnos de desarrollar otras actividades que nos ayudan a desenvolvernos emocional e intelectualmente, e incluso espiritualmente, como el arte, la cultura, la ciencia, la filosofía, la metafísica misma? Y todo esto se lo debemos a la actividad comercial y al mundo de los negocios. Prescindir del mismo representaría volver, por lo menos, a la condición en que vivía el cavernícola; y condenar a quienes desarrollan una actividad comercial es una hipocresía, a menos que uno se aísle del resto de los humanos y prescinda de la misma, en no sé qué país o tierra en el cual no haya comercio.




Los más grandes Maestros que conoce la humanidad han tenido entre sus discípulos más cercanos a grandes hombres de negocios. En el caso de Gautama, el más conocido fue Anathapindika, uno de los hombres más ricos de la India en su tiempo, quien le regalara al Buddha el Parque de Jetavana, en Sravasti, por el cual pago una cuantiosa fortuna en monedas de oro.
 

Gautama Buddha

El Maestro Jesús contaba entre sus seguidores a José de Arimatea, Lázaro y Zaqueo, acaudalados comerciantes que lo ayudaban generosamente, hospedando y alimentando no solamente a su Maestro, sino a sus discípulos más cercanos, y ocupándose de sus necesidades materiales.
Ente los estudiantes de las Enseñanzas de la Nueva Era no puede haber ninguna confusión al respecto de este tema, pues el propio Maestro Saint Germain, Avatar de la Era de Acuario, afirma lo siguiente: “Yo fui un hombre de negocios en el mundo durante cuatrocientos años”. Respecto a las grandes personalidades del mundo comercial, nos dice el Maestro: “Cada hombre de negocios que hoy en día ha logrado éxito financiero, tuvo el Poder y Radiación de los Rayos de Luz de la Octava de los Maestros Ascendidos; y muchas veces, pensando que ellos estaban cumpliendo con un propósito egoísta, en verdad estaban sirviéndole a aquello que los Maestros Ascendidos sabían era lo más necesario para la humanidad”. Y sobre todos los estudiantes en general, afirma: “¡Quiero que hoy sientan que estoy interesado en ustedes, que estoy interesado en que tengan éxito en sus negocios, y en la Iluminación y Perfección de ustedes, quizás mucho más que ustedes mismos”. Incluir aquí la cantidad de recomendaciones y tratamientos que el Maestro Saint Germain da en sus obras para que logremos el éxito en el mundo de las finanzas, significaría sumarle decenas de páginas a este escrito.

Amado Maestro Saint Germain

COMERCIO Y METAFÍSICA

Como lo expresa Conny Méndez en el capítulo HERMANDAD SAINT GERMAIN de su obra “El Maravilloso Número 7”, la Metafísica “no exige dinero por la enseñanza directa ni indirectamente. Recauda sus fondos a través de la ‘Donación Amorosa’ y mediante la venta lícita y autorizada de libros, cassettes y fotos de Maestros”. Todas las actividades de enseñanza de la Metafísica se solventan con la Donación Amorosa que los participantes dan. Esto tiene una razón de ser: Nunca se ha cobrado ni se cobrará por comunicar la Enseñanza Espiritual. Si observamos las vidas de los grandes Maestros, como Gautama, Jesús o Krishna, veremos que ninguno de Ellos cobraba por dar la Instrucción. Por lo tanto, si los grandes Maestros no han cobrado por Ello, pues nosotros tampoco podemos hacerlo.
Las donaciones amorosas que se recogen en las actividades de instrucción, se utilizan para cubrir los gastos que la expansión de la Enseñanza genera, como pueden ser: Alquiler de salas, equipos de sonido, de proyección o transmisión; gastos de difusión, para que el público pueda enterarse de las actividades. Aunque los facilitadores de Metafísica no cobran por comunicar la enseñanza, cuando son invitados a dar conferencias fuera de sus ciudades o países, se les pagan los gastos de traslado y hospedaje; pero en ningún caso reciben un sueldo o pago por facilitar la Instrucción. Esta misma manera de operar podemos observarla en muchos los grupos espirituales serios y en las más importantes religiones del mundo. Por tomar como ejemplo al Catolicismo, cuando uno asiste a una misa, no paga entrada para ingresar en la iglesia; al final del servicio, cada cual pone su “donación amorosa” en la bolsa de la limosna y así se cubren los costos.
Ahora, así como en muchas iglesias existe una santería, dentro o fuera del edificio, en la cual uno puede comprar biblias, libros de autores cristianos, rosarios, estatuillas o estampitas de santos, etc,; en nuestras conferencias de Metafísica solemos contar con una mesa en la que se expone el material de apoyo a las conferencias dadas y los libros, DVD, CD y láminas que contienen la Enseñanza Espiritual. ¿Acaso esto constituye una actividad comercial? Evidentemente sí. Pero esto no solamente lo hacemos en la Metafísica y se practica en el Catolicismo. Lo mismo ocurre en el Buddhadharma, en el Hinduismo y en cualquier escuela espiritual y religión.
 



Aunque Jesús no cobró por dar la enseñanza espiritual, y sus seguidores continúan comunicándola sin cobrar por ello, dependiendo de la caridad y generosidad de los fieles para cubrir los gastos materiales que esta actividad genera, la biblias que contienen las palabras dadas por el Maestro, siempre se han vendido y se ha debido pagar por ellas, y hasta que Guttemberg inventó la imprenta, su costo era elevadísimo; pero gracias a eso, casi todo el mundo tiene una biblia en su casa, con la enseñanza del Maestro Jesús. Sí, todo eso, gracias al comercio. Los seguidores del Buddhadharma también venden los libros con las enseñanzas del Señor Gautama; los islámicos venden el Corán; los hinduistas venden el Baghavad Gita, etc., y esto nadie lo critica. Si estos libros no se vendieran, probablemente no se publicarían y, con seguridad, no estarían en ninguna librería; por consiguiente, las enseñanzas de estos ilustres Maestros no se habrían expandido como lo han hecho, gracias al comercio que, como ya hemos explicado, es una actividad regida por el Espíritu Santo, quien se ocupa de relacionar el espíritu con la materia, en este caso, llevando la Enseñanza Espiritual a manos de los estudiantes, por medio de la publicación y venta del material que la contiene.
En todas las religiones y grupos espirituales mencionados anteriormente, además de las Enseñanzas Espirituales dadas por los Maestros que dieran origen a estos movimientos, han surgido estudiantes que se han ocupado de comentar y exponer con sus propias palabras la Instrucción, enriqueciéndola con nuevos puntos de vista, con sus propias vivencias, experiencias y la sabiduría de su ser interior; las obras de estos autores se venden hoy en día junto a los textos originales de los Maestros en cuestión. En el Cristianismo podemos contar desde Santo Tomás de Aquino hasta el mismo Papa Benedicto XVI, por mencionar a dos entre miles; en el Buddhadharma, desde Nagarjuna hasta el actual Dalai Lama, pasando, en todos los casos, por autores más o menos conocidos. No tiene porqué sorprendernos, entonces, que entre los estudiantes y facilitadores de la Enseñanza Espiritual de la Nueva Era, hayan surgido y continúen apareciendo en el futuro, autores que se ocupen de comentar, explicar, enriquecer e incluso ampliar la Enseñanza dada por los Maestros Ascendidos. Esto ha ocurrido en el pasado y continuará sucediendo en el futuro, pues no hay nada de malo en ello. Por el contrario, en muchos casos, como ocurrió con las interpretaciones de la Biblia realizadas por metafísicos de la talla de Emmet Fox y Charles Fillmore, éstas arrojaron nuevas luces sobre la Enseñanza de Jesús después de 2000 años de estudios cristianos.



Emmet Fox

Si las producción de estos autores se vende al lado de las obras de los Maestros de Sabiduría, y estos autores están encarnados, es lícito y legal que se beneficien cobrando sus correspondientes derechos de autor, como lo hacen todos los escritores y autores del mundo, y de esta manera puedan continuar realizando su labor sin ser un peso para la sociedad. De todas maneras, si sus obras son malas, nadie las publicará, nadie las leerá y deberán dedicarse a otra cosa. Y si son buenas, las editoriales se las publicarán, millones las leerán y podrán consagrarse plenamente, si así lo desean, a la tarea de difundir la Enseñanza Espiritual, obteniendo sus ingresos a través de un Recto Medio de Vida.
Para finalizar lo aquí expuesto, es importante recordar que el comercio es una actividad legal, practicada en todo el mundo, y regulada por las leyes y códigos de los diversos países. Entonces, por favor, que no se vuelvan a utilizar las palabras “comercio” y “negocio”, ni ningún término relacionado con ellas, con un sentido peyorativo, como si se tratara de algo ilícito y condenable, o como sinónimo de algo reñido con la espiritualidad.