COMENTARIOS SOBRE UN ESCRITO DEL TIBETANO
Por Dante Melgar
 

Amado Djwal Khul


 

Ciudad de México
27/02/2010

Dentro del trabajo que Alice A. Bailey realizó para el Tibetano, hay un libro llamado “El discipulado en la Nueva Era”, del cual me permití tomar algunos puntos y comentarlos para compartirlos:

Nos Dice el Tibetano en una de sus primeras “sugerencias”:

"Descubran a los miembros del nuevo grupo de servidores del mundo donde sea posible y fortalezcan sus manos. Búsquenlos en todas las naciones y en todas las expresiones de las distintas líneas de pensamiento y puntos de vista. Recuerden siempre que en doctrina y dogma y en técnicas y métodos, podrán diferir ampliamente de ustedes, pero en el amor a sus semejantes, en la buena voluntad práctica y en la devoción para el establecimiento de rectas relaciones humanas, están con ustedes, son sus iguales y probablemente puedan enseñarles mucho".



La clave para poder descubrir a un servidor del mundo auténtico es la observación, debemos observar cómo practica la buena voluntad más allá de sus palabras y observar si a pesar de sus errores y fallas como ser humano, se esfuerza en corregir el rumbo y reestablecer una recta relación humana con el grupo y con la humanidad.
Cuando deliberadamente le damos la espalda a alguien porque “creemos” que no está actuando conforme a lo que “debería” ser la forma “correcta” de trabajar, aconsejamos a aquellos que están bajo nuestra influencia para que se aparten y segreguen al “diferente”, al hacer esto, podríamos estar perdiendo una oportunidad muy valiosa de aprender una manera diferente de hacer las cosas. Y lo más importante, estamos traicionando al grupo, ya que dicho grupo fue formado por el Maestro de acuerdo a su Sabiduría superior y nuestro criterio de “selección” puede no ser afinado al del Maestro.

El Tibetano nos hace después tres sugerencias de capital importancia:

1. El esfuerzo individual, por parte del discípulo, utilizando la técnica del desapego, del desapasionamiento y del discernimiento, que el Buda enseñó.
 


2. La iniciación grupal, posible por el esfuerzo autoiniciado del discípulo individual, que cumpliendo los mandatos del Cristo traerá la completa subordinación de la personalidad y del ente, al interés y bien grupales.

3. El esfuerzo grupal, llevado a cabo como grupo, a fin de amar a todos los seres y captar y comprender la verdadera significación de la técnica acuariana de amor y trabajo grupales.


Estamos juntos en una empresa espiritual. Todos voluntariamente y sin ser presionados han declarado estar dispuestos a ir adelante hacia una vida espiritual más intensa. Esto deben hacerlo por propia libertad de sus almas y por el poder de sus propios intelectos. Seguirán las instrucciones que les parezcan razonables y correctas, pero cuando decidan seguirlas, deben procurar cumplir con exactitud mis requisitos. Analizarán y considerarán los requisitos que de vez en cuando les impartiré, y no acepten ni crean en su inspiración verbal porque vienen de mí. El lenguaje siempre entorpece y limita. La salud y las circunstancias les servirá de guía en su trabajo, pero recuerden siempre que para llegar a ser Maestro se debe alcanzar la maestría, no la obediencia a determinada persona. Deberán tener en cuenta que yo, su Instructor, no soy siempre consciente de su situación física o de las acciones diarias. No me ocupo de los asuntos de la personalidad; los aspirantes desorientados que afirman que los Maestros les dicen lo que deben hacer y les guían en sus asuntos personales, están aún muy lejos del grado del discipulado aceptado. Recuerden que la luz brillará en la mente autocontrolada, libre del predominio mental de otra mente.
 



Para poder ser parte del embrión en formación del trabajo determinado por la Jerarquía Espiritual para la nueva era, uno tiene que reflexionar sobre las siguientes sentencias que Djwal Khul nos menciona:

Primero, debe recordarse siempre que el nuevo discipulado es primordialmente un experimento en trabajo grupal y que el perfeccionamiento individual del discípulo no es su objetivo principal

Cada discípulo debe aprender a subordinar sus propias ideas, acerca del progreso personal, a las necesidades del grupo, porque a fin de tener un grupo coordinado y activo como unidad de servicio

Los sentimientos, las reacciones, los deseos y los triunfos de los individuos no cuentan enfáticamente para nada. Sólo es considerado de importancia lo que promueve el esfuerzo grupal y enriquece la conciencia del grupo

Quiero reiterar que, en cierto sentido, sus individualidades no me interesan ni las considero de importancia, salvo en la medida que aceleran o disminuyen la vibración grupal.

 


Esto puede sonar muy duro para algunas personalidades que consideran que a los Maestros les interesan nuestros logros y alcances personales, tal cual si fueran nuestros padres y nosotros siendo bebés nos celebraran la primera palabra o el primer paso, enfáticamente el Maestro nos dice que sólo le interesamos a la Jerarquía como “Almas” no como individuos, y que lo más importante es el avance del grupo.

Nos dice a continuación el Tibetano:

Quisiera hacer resaltar un punto, a medida que consideramos al individuo en el grupo y sus relaciones grupales. Vigilen cuidadosamente sus pensamientos respecto a los demás, eliminen inmediatamente toda sospecha y crítica y procuren mantenerse mutuamente firmes en la luz del amor.



A mi consideración este es verdaderamente el trabajo grupal que nos hace parte del propósito, el Maestro enfatiza el trabajo de apartar nuestro pensamiento de los pensamientos negativos como lo más importante del trabajo grupal, especular acerca de las intenciones de otro miembro del grupo es un acto vicioso que debemos estar atentos a suprimir.

Una de las sugerencias más importantes del Maestro es la que nos hace para prevenirnos de los espejismos:

Aprendiendo a abrirse camino a través del espejismo de sus propias vidas y a vivir en la luz de la intuición, los discípulos pueden fortalecer las manos de Aquellos cuya tarea es despertar la intuición en los hombres. Hay muchos y diferentes tipos de espejismo; los discípulos se sorprenden con frecuencia cuando descubren que los Maestros consideran qué es el espejismo. Enumeraré algunos de los más generales, dejando que ustedes apliquen o amplíen la idea, desde el individuo hasta toda la humanidad:



1. El espejismo del destino. Le indica, a quien está controlado por él, que tiene un trabajo importante que realizar y que debe actuar y hablar de cómo está destinado hacerlo, el cual nutre un orgullo que no tiene fundamento real.

2. El espejismo de la aspiración. Quien está controlado por él se siente totalmente satisfecho, se preocupa por su anhelo de ir hacia la luz y se respalda en el hecho de que es un aspirante. Es necesario que estas personas avancen en el sendero del discipulado y dejen de preocuparse y sentirse satisfechos de sus ambiciones y metas espirituales.

3. El espejismo de la autoconfianza, o lo que puede llamarse los principios astrales del discípulo. En lenguaje simple es la creencia del discípulo que considera correcto su punto de vista. También nutre el orgullo y tiende a hacer creer al discípulo que es una autoridad infalible. Este es el trasfondo del teólogo.

4. El espejismo del deber. Conduce a un exagerado énfasis del sentido de responsabilidad, a movimientos inútiles y a acentuar lo no esencial.

5. El espejismo de las condiciones ambientales. Lleva con frecuencia a un sentimiento de frustración, de futilidad o de importancia.

6. El espejismo de la mente, y de su eficiencia y capacidad para ocuparse de cualquiera o de todos los problemas. Conduce inevitablemente al aislamiento y a la soledad.
 



7. El espejismo de la devoción. Conduce a un indebido estímulo del cuerpo astral. El hombre o mujer bajo este espejismo sólo ve una idea, una persona, una autoridad y un aspecto de la verdad, nutriendo el fanatismo y orgullo espiritual.

8. El espejismo del deseo, con su acción refleja sobre el cuerpo físico. Conduce a una constante condición de lucha y perturbación, rechaza toda paz y trabajo fructífero y algún día debe terminar.

9. El espejismo de la ambición personal.

Hay muchos otros espejismos individuales y mundiales, pero los mencionados servirán para indicar la tendencia general.