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CHELADO
"Sabio Libro de los
Preceptos" de Rubén Cedeño
Maestro Jesús y
Juan El Amado
Hay
relaciones entre personas que en realidad no se les puede etiquetar
dentro del concepto de “amigos” comunes y corrientes, son algo más
que eso: son Facilitador y estudiante o que es lo mismo, en otras
palabras: “Maestro y Discípulo”. Cuando se habla de esa relación, el
Maestro, como enseñante al fin y al cabo, sabe qué hacer con su
estudiante en su proceso de aprendizaje y el discípulo si en
realidad lo es, debe acatar las directivas del Maestro, que solo él
sabe hacia donde conduce el proceso de aprendizaje y en eso no se
debe inmiscuir nadie. Si hay alguna situación que transmutar o
aprender en el discípulo, que es el que esta en proceso de
aprendizaje, es el llamado a comprender, deponer actitudes, y
conciliar las partes. A veces ese trabajo le puede costar mucho, si
el estudiante es orgulloso y el aprendizaje es muy grande y de mucho
valor. Si el discípulo se separa del Maestro, tiene diferencias, y
demás asuntos, siempre es el discípulo el que tiene que ir hacia el
maestro y no el Maestro hacia el discípulo. Nunca existe la
situación de que el Maestro bote el discípulo, ya que existe la
actitud que enuncia el Maestro Koot Hoomi “Fuerza al Maestro” ¿A
qué? A poder estar a su lado. Por supuesto esto se hace
conquistándolo con amor y para ello se requiere de mucha humildad de
parte del estudiante. Jamás un buen facilitador o Maestro expulsa a
ningún estudiante de su lado, podrá robarlo, pero nunca separarlo.
Pero los discípulos a veces en rebeldía para justificar sus acciones
separatistas acusan al Maestro de expulsión. Vean siempre separación
y orgullo en cada estudiante que acuse a su Facilitador Espiritual
de expulsarlo.
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