CARTA DE ACCIÓN DE GRACIAS
(Esquizofrenia espiritual)
Querido Rubén:
Quiero Agradecerte por estos años de trabajo y de entrega que has tenido para
conmigo. Se que tu trabajo es para mucha gente y para los grupos del mundo, pero
yo solo puedo hablar por mí. Te agradezco tu cariño y tu complicidad, pero sobre
todo te agradezco que hayas tenido el valor de corregirme y ser duro conmigo,
cuando era necesario. Gracias a que Mario y Graciela también han obrado así
conmigo. Eso me ha hecho fuerte y ha hecho que de un paso más en la labor de
dominar mi ego y ser mejor.
Por eso aprovecho este día de Acción de Gracias para decir lo que alguien tiene
que decir: Leo muchos artículos que se escriben en internet llenos de
descalificaciones, odio, crítica, etc. Creo que está bien el disentir, no
tenemos por qué estar de acuerdo en todo, más aún, el tener muchas opiniones
enriquece. Yo no estoy de acuerdo en todo con Mario ni contigo y eso no impide
que trabajemos juntos. Pero la gente que recibe estos “escritos inspiradores”
tiene que saber que el odio siempre es odio, aunque tenga aparentes razones y
excusas. Un filósofo dijo “solo hay una causa cierta en el odio a otra persona,
y es el querer ser como él y no poder”. Además el estudiante serio sabe que todo
defecto que se achaque a otro, lo tiene primero el acusador; y si es así, con
que autoridad lo hace?.
Casi siempre estas personas se excusan en “defender a la gente del engaño y la
manipulación”. Es porque estas personas declaman, copian y citan párrafos de
libros de los Maestros donde se habla del Cristo, pero parecen ignorar que esa
gente, a la cual pretenden defender, también tiene un Cristo y si hay engaños,
ese Cristo los alertará. También escriben sobre el Amor, la Libertad y el
Agradecimiento, pero sus palabras son de odio, descalificación y falta de
agradecimiento, cuestiones todas que antes o después, los mantienen atados en su
resentimiento.
Es cierto que existen egos, personalidades, plagadas de defectos y errores, pero
cómo todos los tenemos, si somos realmente Seres de Bien, no hablamos de ello, y
menos acusamos a otro, aunque lo hagamos en términos de “ese Señor” o “esa
Señora”. Cuando se hace esto, es lo que se ha descrito desde hace mucho tiempo
en diferentes religiones y escuelas de pensamiento como “esquizofrenia
espiritual”. Una persona que habla en largos y aburridos escritos de tantas
virtudes y luego emite juicios llenos de veneno, necesita ayuda calificada y
también necesita de toda nuestra Tolerancia y nuestro Amor, pero claro, nosotros
no somos médicos y menos psiquiatras. Y esto se aplica con el refrán popular de
que “al que le quepa el sayo, que se lo ponga”.
Llego a esto porque quiero volver a agradecer a Mario Aguilera, mi amigo y
facilitador, a Graciela Costantino, a Rubén Cedeño y a tantas personas de tantos
países, que han compartido momentos conmigo y que me han enseñado a ver mis
defectos, a mejorar y fundamentalmente, a transmutar mi odio en Amor. Gracias
por no tener que estar solo desde mi ordenador, lleno de rencor, hablando mal de
mis antiguos amigos y familiares, escribiendo artículos para tratar de tener
adherentes. Gracias por estar allí y mantenerme Sano y Feliz. Los quiero,
Diego Stancampiano.