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Qué nos enseña
el Carnaval
Por Annabel Grassi

Carnaval Uruguayo
06 de febrero
de 2010
En medio de los “borocotó,
borocotó, chaz chaz” de los tambores, los disfraces coloridos, las
caretas, los desfiles de comparsas y las actuaciones de la murgas,
uno ni sospecha qué tiene que ver hoy con nosotros el Carnaval; ni
someramente vislumbramos la enseñanza que nos trae implícito el
mismo para nuestra evolución, cuando estamos inmersos en su
bochinche.
La mayor parte de las fuentes
de información histórica que se pueden consultar, encuentran en el
carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas,
como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones
dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas
prehispánicas y las culturas afroamericanas. En dichas fiestas, los
sacerdotes y algunos otros miembros de la comunidad, portaban
máscaras correspondientes a su deidad, que en general mezclaban
figuras humanas con cabezas de animales. Consistían en alegres
danzas que muchas veces bordeaban el desenfreno.

En el proceso de
cristianización de todos estos pueblos, tales fiestas casi
desaparecieron por completo, para luego reaparecer canalizando el
desorden hacia expresiones artísticas de desfiles con carros
alegóricos, bailes, cantos, murgas, etc. Digamos que es un desorden
un poco más controlado.
Sin
duda, el Carnaval es un tiempo de libertad en que se permiten
manifestaciones que en otro momento serían duramente sancionadas,
como la crítica ingeniosa y aguda, la protesta punzante, irónica,
mordaz, inteligente y comunicativa, que es la estructura y la
esencia de la murga, que consiste en una agrupación de músicos y
cantantes que “transmite la canción del barrio, recoge la poesía de
la calle, canta los pensamientos del asfalto. Es una forma expresiva
que trasunta el lenguaje popular, con la veta de rebeldía y
romanticismo”, según la define el Reglamento de Carnaval Uruguayo.
Durante
las festividades del Carnaval, se solía jugar mojando a otros con
pomos de agua (símbolo de las emociones) y armando guerrillas con
“bombas” de agua entre pandillas, lo que tiene su explicación
metafísica en la necesidad de la gente de liberarse de tensiones y
sentimientos ahogados.
También
se usan máscaras y disfraces que son la manifestación del deseo
reprimido de ser quienes no somos, gozando de hacer lo que
normalmente no podemos hacer por los convencionalismos impuestos por
la sociedad o alguien más fuera de nosotros.
La teoría más reciente y
aceptada sobre la procedencia de la palabra "carnaval" proviene de
su raíz latina "carna valetudinem" (la carne vale) , apoyando su
significado en la exaltación de los sentidos de lo carnal.

Esta fiesta popular se celebra
días antes del Miércoles de Cenizas, primer día de Cuaresma, período
anual de ayuno, reflexión y oración que ha guardado la Iglesia
Católica desde el primer siglo después de Jesús, antes de la Pascua.
Este día toma su nombre, de la tradición de realizar una cruz con
cenizas en la cabeza de los penitentes, en señal de arrepentimiento.
La ceniza es el residuo de lo que se quema para ser consumido porque
ya ha cumplido con su cometido.
Dicha actitud de enmienda que
surge luego del exceso y el desenfreno y que queda simbolizada en
esa ceremonia, no es más que la manifestación de las leyes de Ritmo
y de Causa y Efecto.
Todo esto nos trae un
aprendizaje: todo exceso tiene sus consecuencias; todo período de
diversión y de extroversión (movimiento del ánimo que sale fuera de
sí a través de los sentidos), es seguido de un período de
introversión (acción y efecto de penetrar dentro de uno mismo,
abstrayéndose de los sentidos). Cuando hemos pasado la vida buscando
afuera las soluciones a nuestros problemas, nos llega el momento y
la necesidad de encontrar dentro nuestro los recursos que nos
permitan encontrar el equilibrio y la vida armónica. Luego de la
dispersión, llega la reflexión. Los excesos vienen seguidos de
ayunos que para nosotros representan la limpieza, la purificación,
la abstención de pensamientos negativos, el vivir sin máscaras,
siendo nosotros mismos en la expresión más pura, para entrar en el
proceso de la observación y la meditación de la Presencia de Dios en
nosotros, que será el camino que permita nuestra final realización
como seres humanos en unidad con nuestro Padre.

Murga "La Clave" en el Carnaval de Uruguay |