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Canción
Universal
Rubén Cedeño
1980

Rubén Cedeño en Copenhaguen, casa de
Hans Christian Andersen
Faltaban
tres horas para que el tren saliera de la romántica y antigua
estación de Copenhague y me llevara a Hamburgo en Alemania. Tenia el
tiempo justo para ir a visitar la casa de Hans Christian Andersen.
Atravesando puentes sobre hermosos canales, no muy lejos de la
sirena que está en el puerto de Copenhague, encontré la casa del
gran escritor de los niños del mundo: “Andersen”.
Me paré frente a su casa. Estaba garuando y medio me mojaba. En
medio de la angustia de perder el tren, la lluvia que me salpicaba y
la emoción que me embargaba, miré al cielo y les dije a los Ángeles
de la Música y la Poesía: “Regálenme algo bello para recordar
eternamente este día”.
En ese momento, sentí como si el cielo se estuviera abriendo, y a
través de ese boquete comencé a sentir miles de voces que cantaban
una hermosa melodía con una letra indescriptiblemente hermosa. Saqué
una libreta y, según el sistema de notación música Kodaly, comencé a
escribirla, ya que no tenía ninguna hoja de partitura a la mano. Ya
era la hora de salida del tren, dejé el idílico lugar y comencé a
correr por los canales, mojándome y parándome en cada esquina que
podía, para escribir un pedacito más de la canción y la letra que ya
tenía completamente en mi mente. Así llegué a la estación, me monté
en el tren y pude sostener en mi mente las armonías y todo el ímpetu
de la canción, durante la travesía del Mar Báltico y los tres días
que pasé en Berlín. Por último, llegué a Dusseldorf, donde vivían la
profesora Rugeles y su hijo Alfredo, y allí al fin me pude sentar en
un piano y tocar de principio a fin la canción que me habían
regalado los Ángeles en Copenhague, y que le puse por título
“Canción Universal”.

Hans
Christian Andersen
A los tres
meses, ya estaba en Caracas, y en la Iglesia Don Bosco de Altamira,
pude estrenar esta modesta melodía pero llena de una gran contenido
para mi. La interpretó el “Coro de los Jardines de Infancia del
Instituto Nacional del Menor” formado casi por cientos de niños de
todas las instituciones del área metropolitana de Caracas. Sumado a
los asistentes, fueron cerca de dos mil personas las que la
entonaron, y así se pudo realizar la visión que en Copenhague había
percibido.
Actualmente, esta Canción está grabada. Cuenta con diversos arreglos
corales y está traducida al Francés y al Italiano.
A pesar de haber crecido y madurado algo en la vida, además de haber
pasado por múltiples vivencias muy fuertes, no he permitido que mi
corazón se endurezca ni deje de soñar; hago todo lo posible por
estar siempre lleno de alegría, esperanzas e ilusiones para
transmitirle al mundo esa felicidad que tanto anhela. En la poesía
de la Canción Universal está la síntesis de lo que deseo hacer por
los demás y cómo quiero que sea el mundo.
CANCIÓN UNIVERSAL
Vamos todos cantando por el mundo
la alegría de estar siempre con Dios.
Una flor en la mano,
un abrazo de hermano
y abierto el portal del corazón.
Melodías con rayos de arco iris
y millones de voces al cantar.
Es la música estrella
brillando en la Tierra,
alegría cristal la humanidad.
Por los cielos ascienden nuestras voces,
armonía de soles y sonrisa.
Paz a todos los seres
que cantan y sueñan
sembrando La Luz con su cantar.
Copenhague, Agosto de 1980.
Escuchar "Canción Universal". Rubén Cedeño
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