|
"BELÉN"
de Rubén Cedeño, del libro "Caminando con la Biblia"

Belén 16-11-2002
Siempre que puedo
visito Belén con los grupos de instructores de metafísica a los que
le facilito la Enseñanza, ya que éste es un importante énclave del
despertar Crístico.
Antiguamente Belén era un pueblito lejos de Jerusalén,
pero ahora por la explosión demográfica es casi como un barrio de
Jerusalén, pero contradictoriamente está muy lejano debido a la
fragmentación humana, ya que está bajo la autoridad Palestina, y es
otro país.
Recuerdo aquel día lejano en que a Magdalena Pérez, la
más antigua de todas mis estudiantes, que habiendo llegado a
Jerusalén la invité a ir a Belén en autobús. Quedamos en
encontrarnos en la puerta de Damasco muy temprano en la mañana, y
cuando llegué, en unas escalinatas donde no había nadie, desde lejos
divisé a Magdalena y la vi tan sola, que al acercármele le dije:
“Magdalena que sola estás”. Y ella reflexiva y profundamente con una
voz en entonación de decir una gran verdad me contestó: “Yo no estoy
sola, Magdalena acompaña a Magdalena”.
Nos montamos en el bus y lo que hacíamos era reírnos,
mientras tanto, no nos dábamos cuenta que el bus iba lleno de judíos
sentados de un lado y palestinos, ubicados del otro lado, todos
totalmente serios. Ahora siempre me toca ir en un bus repleto de
alegría, donde todos ríen y cantan villancicos a voz en cuello. Una
frontera entre calles separa Israel de Palestina, Jerusalén de
Belén.

Rubén Cedeño con Facilitadores dándoles la Instrucción en Israel
Recuerdo siempre aquella calle multicolor por donde
años atrás me había lanzado a correr con Magdalena de la mano
cantando villancicos y que un árabe nos gritó desde su comercio “ha
llagado la alegría Belén” . Siempre que voy con mis estudiantes a
Belén llevo mi corazón rebosante de la alegría de enseñarle a todos
el lugar donde Jesús nació. La alegría más grande de todas es
enseñarle a alguien que el Mesías esperado está dentro del corazón,
dispuesto a darnos salud, prosperidad, felicidad, sabiduría, Buena
Voluntad y afecto. Siempre y cuando lo contactemos y se lo pidamos.
Entre calle y calle se llega a la “Basílica de la
Natividad” de Jesús. Nada de lo externo como los atentados y
divisiones humanas altera la belleza, el encanto del lugar del
nacimiento de Jesús. Así es nuestra realidad. Escondido en
nuestro corazón y rodeado externamente de fragmentación, odio,
agresión y obscuridad se encuentra imperturbable el lugar del
nacimiento de nuestro Mesías Interior.

Rubén Cedeño en Belén, en el lugar del Nacimiento de Jesús
BASÍLICA DE LA NATIVIDAD
Todo en Belén es blanco, las colinas, las casas, la
tierra y hasta el polvo con que uno se ensucia. La Basílica de la
Natividad está entre altos muros, encerrando un triple convento:
Franciscano, Griego y Armenio. Esos muros de la Basílica de la
Natividad recuerdan los muros de separación, división,
fragmentación, negatividades que se ponen con la mente y
sentimientos para que la verdadera “Luz del Interior” no se
manifieste.
La entrada a la Basílica de la Natividad es muy
pequeña, se llama el “Ojo de la Aguja” y hay que doblarse
inclinándose para poder pasar, al igual que para entrar en la Cámara
del Rey de la Gran Pirámide en Egipto. Para poder encontrar
nuestro “Ser Interno” en la gruta de nuestro corazón, es necesario
inclinar la cabeza, desenvolver la humildad y mirar solamente hacia
adentro de uno mismo. Con ansias de conquistar espiritualmente a
los demás, orgullo de ser más espiritual que otros, anhelos de poder
sobre la gente, dominio y prepotencia es casi imposible que podamos
penetrar verdaderamente en la gruta de nuestro corazón. Aunque
seamos religiosos, tengamos editoriales espirituales, demos clases
de metafísica, dirijamos páginas web que las lee todo el mundo, si
no bajamos la cabeza ante el poder inminente de nuestro Cristo
Interior, no lo vamos a contactar.
La “Gruta de la Natividad” se encuentra al final de una
bellísima Basílica Bizantina mandada a construir por el Emperador
Constantino. Bajando una escalera, bajo el ábside central de la
iglesia está la Gruta donde nació Jesús hace dos mil años, y en el
sitio donde tuvo lugar el nacimiento, hay una estrella de plata de
catorce puntas con una inscripción que dice: “Hic de Virgine Maria
Jesús Christus natus est.” que quiere decir: “Aquí nació Jesús
Cristo de María la Virgen”.

El ambiente es oscuro y la gruta también, pero no da
mala impresión ni tristeza. Veamos lo que dice la Señora A.D.K. Luk
en su libro “Vida Y Enseñanza de Jesús y María”: Era cerca del ocaso
cuando entraron a la cueva. Se dice que José fue a buscar una
partera y encontró a una mujer mayor, hebrea, que era de Jerusalén.
Ellos estuvieron en la cueva después del ocaso. Cuando entraron,
vieron que el lugar estaba lleno de luz. Era tan intensa que no
podían ver, era más brillante que el Sol. Jesús nació cerca de la
medianoche. Durante todo el alumbramiento el lugar estaba lleno de
incandescente luz. Luego decreció y pudieron ver a María con el niño
en sus brazos lactando. La partera estaba muy agradecida por tener
el privilegio de ser testigo. Dio alabanzas y gracias, y fue curada
de una larga enfermedad por tocar al niño”.
La
Gruta simboliza el corazón de cada uno de nosotros y está oscuro
hasta que el Cristo o el Mesías interno nace en él, y se ilumina. La
Madre María, Virgen e Inmaculada, es la Pureza de sentimientos que
debe tener todo humano para que Cristo pueda nacer en nuestro
corazón, además de ser el principio femenino de la Divinidad y la
Llama Rosa del Amor Divino. San José representa el principio
masculino de Dios, la fuerza de voluntad y el pensamiento que
debemos tener, para seguir el Sendero de Ascensión que permita el
nacimiento del Cristo Interior. Este nacimiento de Jesús en Belén es
simbólico de cuando uno se inicia en los estudios y la práctica de
la espiritualidad.
La mula y el buey son la parte animal en el ser humano,
que ya no se pueden reproducir más, y están dóciles y postrados ante
el hecho del nacimiento. Fíjense que ni el buey ni la mula pueden
tener hijos.
Los tres Reyes Magos, son las diferente razas y credos
todo poderosas
y
reinantes en el mundo que pueden ser los negros, los blancos y
mestizos, como también los árabes judíos y cristianos, que no pueden
seguir divididos y ya han ido inclinando el cetro de su poder y
comando ante el poder de Dios, para realmente poder vivir en paz
unos con otros. Los Reyes también representan los tres vehículos
inferiores del ser humano: el físico, emocional y mental. El Oro, la
Mirra y el Incienso que ofrecieron a los pies del recién nacido son:
la riqueza, el poder y el orgullo material que es el oro
transformado en el olor a santidad que debe tener todo hombre, y
esto es la mirra quemada en el incienso”.
ESTRELLA
SECRETA DEL AMOR
“La Estrella, es la Estrella Secreta del Amor, símbolo
de la aspiración espiritual que guía al ser humano por el sendero de
la Verdad y que dicha radiación la podemos asociar a la canción “Oh
Little Town of Bethlehem”. La Estrella del Amor todavía tiene su
radiación activa en Belén en donde está su Campo de Fuerza y
actividad, esperando que los seres humanos comprendan que, en
cualquier contienda, guerra o división sólo hay perdedores, sólo se
gana cuando hay unidad afectiva entre unos y otros.

Los valles y montañas que rodean a Belén son los altos
y bajos de nuestra vida, antes de encontrar la realidad viviente de
Cristo en nuestro corazón. Todos tenemos altos y bajos, los países
también, pero por encima de esto, está la presencia de Dios que
puede sostenernos en las alturas en medio de los más grandes
conflictos.
Desde la Basílica de la Natividad se pueden observar
los campos de los pastores, donde dicen que se apareció un Ángel.
Los Ángeles son representación de todas las ideas y pensamientos
positivos, bellos y espirituales de la humanidad que cantan: “Gloria
a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de Buena
Voluntad”. Solo la Buena Voluntad de colaborar, no dividirse,
trabajar juntos puede traernos la paz. Los pastores y ovejas son
todas nuestras posesiones humanas guiadas por nuestras ideas, que ya
están rendidas ante la Poderosa Luz de Dios. Esta es una frase de
gran poder, ya que serán los hombres de Buena Voluntad los que
salvarán a la humanidad, y traerán el Reino de Dios sobre la Tierra.
Estos seres humanos están en todas partes, en cargos
gubernamentales, dirección de institutos, maestros, médicos,
ingenieros, artistas, haciendo manifestar el Plan Divino de Dios
para los humanos que es: orden, sabiduría, amor, belleza y
perfección en todas las manifestaciones de la vida”.

 
|