TEMPLO DE ANGKOR
Rubén Cedeño
Angkor - Reino de Cambodya, 9-8-07
Entré al Reino de Cambodya navegando por el caudaloso río Mekon, saliendo desde la ciudad de Cha Doc en Vietnam. Atravesé una importante y tupida selva por espacio de 6 horas. La frontera entre Vietnam y el Reino de Cambodya casi no se distinguen, a no ser por unas pequeñas banderas que tiene en ambas riveras del río. A decir verdad, desde hacia días estaba haciendo tratamientos y decretos, porque esta travesía me parecía demasiado arriesgada, pero me atreví. El sellado de mi pasaporte para entrar al Reino de Cambodya se tardó mucho y esto me causaba nervios. Me sentía perdido en esa selva llena de mosquitos sin que nadie supiera donde estaba. De repente, uno de los guardias me llamó para que me introdujera en una oficina. Y me pregunte: ¿y ahora que pasará Dios mío? Y me dijo frente a un mapamundi, por favor dígame donde está Vi-ne-za-ui-la. Respiré aliviado y le dije dónde. Me selló el pasaporte y me dejó pasar.
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A veces me preguntan por qué hago esto viajes tan arriesgados. La Enseñanza de los Maestros Ascendidos para la Nueva Era se tiene que expandir en toda la Tierra y alguien la tiene que llevar a estos sitios inhóspitos y maltratados por tantas guerras. Además de eso, viajando uno expande los estados de consciencia, lo que es algo sumamente importante para el desenvolvimiento de la Consciencia Crística.
Aquí, en el Reino de Cambodya, en la ciudad de Siem Reap, está el templo más grande del mundo, y como cosa curiosa, está dedicado al Cristo Cósmico, el Preservador de nuestro universo, el Señor Vishnu. En este lugar estuvo el centro político y religioso de un antiguo Imperio, llamado “Jemer”, que extendía sus fronteras hacia Tailandia y Laos, países fronterizos del actual Reino de Cambodya. En Agkor se encuentra el más importante punto magnético del Sudeste Asiático, donde hay vestigios de una infinidad de hermosos templos que hubieran aquí en un remoto pasado con una importante actividad religiosa, política y cultural.
Aquí se hizo la primera “Reminiscencia Divina” de Shamballa, pues a poca distancia de este lugar fue donde Sanat Kumara, hace millones de años, estableció este importante templo.
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Este templo es tan importante que su silueta aparece en la bandera de Cambodya.
La palabra Angkor proviene del idioma Sánscrito, como Nokor, y significa Capital, y la palabra Wat en Idioma jemer se traduce Templo.
Antes de visitar el Templo de Angkor fui al “Angkor Thom”, también dedicado al Señor Vishnu, que está en las inmediaciones. Se le denomina “Templo de Las Cabezas”, ya que en su decenas de agujas tiene tallados en piedra cantidad de rostros de Vishnu. Su arquitectura es un reflejo del cosmos, sus paredes externas simbolizan el “Anillo no pase” o final del Universo Manifiesto y las torres centrales representan el Monte Merú, donde reside el Señor Shiva. En el centro, debajo de la aguja de mayor tamaño, se encuentra el Santo Santorum, oscuro y fuera del acceso de la curiosidad de los turistas, y en medio hay una hermosa figura del Señor Gautama.
Lamentablemente, algunos de los guías turísticos de este lugar tratan a los turistas como corderillos de una manada impensante, los engañan diciéndoles cualquier cosa de los dioses hindúes, de lo que representan, y de las epopeyas que narran los templos en sus relieves. A los pobres turistas les veo el rostro del engaño. Así como contemplo templos dedicados a los Dioses, así mismo observo, en su correspondencia física, templos humanos dedicados a la ignorancia y el engaño de los pobres turistas. Si uno, sabiendo del tema, le corrige al guía el significado de uno de los dioses que lo ha dicho mal, te regaña, y los turistas siguen oyendo al guía, y a uno no le queda más que hacer silencio y la triste resignación de pensar: “Que sigan durmiendo todos en su dulce ignorancia”. En algún momento se tendrá que hacer algo.
El techo, entre los cientos de puertas y pilares del “Templo de las Cabezas”, es un dechado de relieves, no hay lugar donde no haya uno, no hay sitio donde no se vea una aguja profundamente decorada con tallados sobre la piedra con flores de loto, paredes decoradas con miles de figuras de “Apsaras” o bailarinas cósmicas repartidas por aquí y por allá.
Otro de los templos maravillosos en las inmediaciones del “Templo de Angkor” es el Templo de Ta Prohm, conocido como el “Templo de las Raíces”, dedicado al Señor Shiva y que la selva lo penetró, y hoy en día se funden selva y templos. Por encima de sus paredes, techos y esculturas de dioses, han crecido hermosas y gigantescas ceibas, que al modo de cera derretida en las velas, sus raíces bañan el lugar. El sitio es mágico, parece salido de una antigua película sobre las selvas perdidas de la India.Gaudi, en Barcelona, creó para la arquitectura del modernismo el integrar las construcciones civiles dentro de la naturaleza. Aquí, en el “Templo de las Raíces”, ya los elementales lo habían inventado. El fenómeno que vemos en este templo fue producido por el inmenso amor que los sacerdotes y feligreses de este lugar derramaron hacia los elementales de la naturaleza, especialmente de las plantas y de la tierra, gnomos y hadas. Así produjeron esta maravilla.
Templo de Ta Prohm, conocido como el “Templo de las Raíces”
El “Templo de Angkor” fue mandado a construir por el rey Suryavarman II, que reinó entre los años 1.131 y 1.150 después de Cristo. En verdad este Rey se conectó con la radiación que dejó la construcción de Shamballa cerca de aquí. Se calcula que para la construcción de este templo se empleó la misma cantidad de piedras que para hacer la Gran Pirámide de Keops, en Giza y es posible que más. Hacer el Templo de Angkor tardó 30 años. Así como Shamballa, este templo está construido dentro de un lago artificial a modo del mar interior de Gobi, donde fue construida Shamballa, y tiene un extraordinario “Puente” que lo une a tierra firme y que uno lo atraviesa contemplando embelezado esta que es una de las “Maravillas del Mundo”.
Ramayana
Al entrar, si nos paramos frente al templo, en una extensa galería del lado izquierdo, con portales y columnas en su extensa pared, se narra en relieves la historia del Ramayana, del lado derecho, el Mahabarata y en el lateral sur, la Creación del Universo con la Serpiente Sesha y el batido del océano de leche de la Divinidad desde el Astral Cósmico, todo un tratado de cosmogénesis.
Curiosamente, este templo está orientado hacia el oeste, donde se oculta el sol, y en los atardeceres se suele encender con el brillo dorado del astro rey, como si fuese de oro, tal cual lo es Shamballa. Y así como Shamballa está consagrada al Señor del Mundo Gautama, Angkor también lo está actualmente. En el Templo de Angkor hay esculturas, bajos y altos relieves por cualquier sitio, y todos se encuentran en buenas condiciones, ya que después de haber sido un templo dedicado al Señor Vishnu pasó a ser un templo dedicado al Señor Gautama, y los monjes lo mantuvieron perfectamente, asunto que hoy en día siguen haciendo y uno los ve por aquí y por allá con sus resplandecientes túnicas naranjas.
El emplazamiento del templo es ejecéntrico, cuadrado, con un inmenso pasillo central que lo divide en dos en perfecta simetría absoluta. Caminando este pasillo nos encontramos inmensos y pequeños patios, salas, pasillos, templos, templitos, relieves, estatuas de los Dioses de la India y del Señor Gautama, y gente, mucha gente que viene de diferentes países con deseos de explorar, descubrir, porque todavía este destino, por lo exótico, se sigue considerando “turismo de aventura”.
El Templo, en su extremo este, tiene un emplazamiento de base cuadrada en cuyo centro tiene tres importantes torres sobrecargadas de elementos decorativos. Una dedicada al Rayo Azul, el Señor Shiva, otra dedicada al Rayo Dorado, el Señor Vishnu, y otra dedicada al Rayo Rosa, el Señor Brahma.
Señor Vishnu
Para subir a la base de estas torres, estudiantes y Maestros tenían que hacer el gran esfuerzo de superar la prueba del elemento aire y del espacio. Tenían que ascender por una altísima escalera, tan inclinada y de peldaños tan angostos que parece una pared. Si alguien se resbalaba se mataba. Esto persiste hasta hoy en día, y el que desee llegar al “Santo Santorum” del Campo de Fuerza del Señor Gautama las tiene que ascender, pasar su terrible prueba, desafiando el horrible vértigo, y arriesgar su vida. Debajo de estas torres, mirando hacia los cuatro puntos cardinales, hay cuatro grandes estatuas del Señor Gautama, tres de ellas tienen al Señor Gautama de pie como Dipánkara, que fue su Maestro, y en la del norte está reclinado ascendiendo al Nirvana.
El esfuerzo de venir hasta el Reino de Cambodya lo vale tan sólo por contactar este campo de fuerza de Shamballa del Templo de Angkor, admirar su belleza, grandiosidad, arte y sobre todo espiritualidad.
Metafísica Sede Central ®
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