SANTA RITA DE CASCIA


 



Rubén Cedeño

Cascia, 10.1.2007


Debido a que la odontóloga de los metafísicos uruguayos y de mi persona, Annabel Grassi, había venido a Cascia con su Madre cuando tenía 18 años, cuando íbamos por las carreteras de la Umbría haciendo la ruta de Francisco, cada vez que veíamos un señalamiento direccional hacia esta ciudad, nos hacía mención de su visita allí y de como había visto el cuerpo incorrupto de Santa Rita; así fue como me entusiasmé a pedirle al grupo con quien íbamos, que nos acercáramos a ver a Santa Rita, la “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, que es milagrosísima y que tuvo una vida espectacular, como le gustan a los metafísicos.

Se llega a Cascia por una carretera angosta, lo que la hace de difícil acceso y demorarse uno, más de lo que imagina. Enclavado en la montaña está el pueblo y allí se encuentra la iglesia, cuya arquitectura no es un llamativo románico ni un espectacular gótico, sino esas contracciones medio modernosas del siglo XX.

Me detuve delante de la puerta de la Iglesia y ante el grupo de facilitadores de metafisica que me acompañaban les expliqué algo de la vida de Santa Rita, basándome en unos altorrelieves de su vida que hay en el frente de la construcción.


VIDA
Santa Rita fue una santa que le pasó de todo, por eso me he atrevido a que viniéramos hasta aquí, dedicarle unas páginas, que grabemos en video el recorrido por donde vivió y que sea ella una santa querida por todos los metafísicos. Su vida data del XIV, en la Umbría, región del centro de Italia cerca de Assisi, una zona donde si faltan pecadores, sobran santos. Cerca de allí nació San Benito, San Francisco, Santa Clara y otros tantos Santos.

Observando un altorrelieve de Santa Rita recién nacida, en la puerta de la iglesia, les expliqué que mientras ella dormía, unas abejas blancas se agrupaban sobre su boca, depositando en ella miel, sin picarla y sin que llorara. Uno de los campesinos, viendo esto, trató de dispersar las abejas con un brazo que tenía herido y se le sanó inmediatamente. Santa Rita nunca fue a la escuela a que le enseñaran a leer y escribir; su Cristo Interno le enseñó, y decía, al igual que Santa Teresa de Ávila, siglos después, que su único libro vivo era el Crucifijo.


MATRIMONIO
Santa Rita fue muy devota; tanto así, que quería ser monja, pero sus padres la obligaron a casarse con Paolo Ferdinando, un hombre que le salió malísimo: era jugador, putañero, bebedor, mujeriego, abusador, y le hizo la vida imposible; mientras tanto, ella se fortalecía en su Cristo Interno, y le aplicó el pensamiento positivo, la oración, y como ella es “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, poco a poco lo fue cambiando. Pero debido a la mala vida que llevaba su Paolo, su mal karma un día se le devolvió y unos enemigos lo mataron.


HIJOS
Santa Rita había tenido dos hijos gemelos, que habían sacado el temperamento del padre, y un día descubrió que ellos estaban pensando vengar el asesinato de su Papá; Ella, como es “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, ante el hecho de no tener dos hijos asesinos, le pidió a Dios que era preferible que se los llevara de la encarnación, y así fue como desencarnaron. Pero antes de que ellos murieran, Santa Rita logró que sus hijos perdonaran a los asesinos de su padre. Rita luego se percató que sus hijos estuvieran libres de mal karma con su padre en el más allá.

INGRESO EN EL CONVENTO
Santa Rita, viuda y sin hijos, se dedicó a la oración, a realizar una labor de servicio en bien de la humanidad, y quiso meterse a monja en el convento de las Agustinas en Cascia; pero cómo la iban a aceptar, siendo viuda de un mujeriego y habiéndole pedido a Dios que se llevara a sus hijos de la encarnación. Sin embargo, al ser la “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, no aceptó esa situación y se puso a orarle a tres santos de los que Ella era muy devota: San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino; una noche, mientras dormía, oyó que sus tres santos la llamaban; abrió la puerta y allí estaban, pidiéndoles que los siguiera. La subieron en el aire, la empujaron hacia el Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia y cayó en éxtasis dentro del Monasterio. Pues ante aquel milagro, las monjas Agustinas no pudieron negarle entrada y allí pasó 40 años consagrada a Dios.


INTERIOR DE LA IGLESIA
Entramos en la iglesia, que por dentro está decorada de vistosos colores, con predominación de innumerables Ángeles. Entrando, en la nave izquierda del crucero, se encontraba, detrás de una gruesa reja negra y metida en un sarcófago de cristal con ribetes de oro, el cuerpo incorrupto de la Santa. La boca la tenía entreabierta, las manos sobre el cuerpo levemente levantadas y los dedos de los pies erguidos. La saludamos, y cada quien a su manera habló con Ella. Salimos a comprar algunas estampas que la representan, para llevárselas a nuestros amigos, y volvimos para exponérselas y que Ella las bendijera, impregnándolas de sus electrones. Concluido esto, delante de la tumba pasó un sacerdote que nunca nos dijo su nombre, como de dos metros de alto y de constitución fornida, que saludé de inmediato. Al quedársenos mirando, el sacerdote me preguntó de dónde éramos, y le contesté: “de Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela”. Nuevamente se dirigió para interrogarme, si habíamos visitado el convento de Santa Rita, y le contesté que no; de inmediato dijo que estaba cerrado, pero que nos lo iba a abrir. Así fue como, encantados, penetramos al recinto.

En el convento, a Santa Rita le siguió pasando de todo; continuó haciendo actos de caridad, y sus oraciones produjeron curaciones fantásticas, sus exorcismos libraban demonios; como ella es la “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, la Divina Presencia de Dios le otorgaba todo lo que pedía.


LA VID
Apenas entramos al convento vimos la vid donde un día Santa Rita fue puesta a prueba por su Madre Superiora; como un acto de obediencia, le ordenaron regar cada día el palo seco de una planta, como si estuviera loca, pero como ella es la “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, lo hizo obedientemente y de buena manera, y comenzó a ver la “VIDA DE DIOS” en él, lo que produjo que la Llama de la Resurrección, poco a poco, la convirtiera en una vid llena de verdor, que dio uvas que se usaron para la consagración y hasta hoy en día sigue dando frutos.


ABEJAS
Subiendo por unas escaleras, el sacerdote nos señaló unos pequeños huecos en las paredes. Resulta que después de años de la desencarnación de Santa Rita, las abejas blancas que la alimentaban durantes su niñez, siguieron surgiendo de las paredes del monasterio durante la Semana Santa de cada año, permanecían hasta la fiesta de Santa Rita, el 22 de Mayo, y retornaban a la inactividad hasta la Semana Santa siguiente. El Papa Urbano VIII, pidió que le llevaran a Roma una de las abejas; le ató un hilo de seda y la dejó libre, y luego se la descubrió en su panal en las paredes del monasterio de Cascia, a 138 kilómetros de distancia. El sacerdote nos aclaró que las abejas no tenían aguijón. Me di cuenta que eran las mismas que había traído Sanat Kumara.


ESTIGMATIZACIÓN
El padre nos llevó a una ermita interior, donde se encontraba, a forma de fresco, un antiguo crucifijo del cual brotó un rayo de luz que le dio a Santa Rita la apertura del Chakra Frontal, el despertamiento del Tercer Ojo, que se le manifestó como una herida de espina en su frente, a manera de estigma, que parece le dolió mucho, aunque ella estaba encantadísima con su herida, que le duró el resto de su vida. Una vez fue a Roma a ver al Papa y la herida se le cicatrizó, pero cuando regresó a Cascia, le volvió a aparecer. Ver este Crucifijo me impresionó mucho y al grupo también, y uno por uno fuimos posando para tomarnos fotos con él.


DESENCARNACIÓN
Llegamos a la celda que habitaba Santa Rita, que hoy en día tiene su primer ataúd y al lado, en otra celda, su anillo de casada. Cuando Santa Rita estaba desencarnando, le pidió a la Divina Presencia de Dios que le diera una señal para saber que sus hijos estaban libres de karma; como señal, en medio del invierno, recibió una rosa del jardín de su casa. No conforme, pidió una segunda señal, y recibió un higo del jardín, también de su casa, al final del invierno. Ni los higos ni las rosas se dan en invierno, pero como ella es la “Maestra Solucionadora de los Imposibles”, lo consiguió precipitando la Llama de la Resurrección.

Santa Rita desencarnó el 22 de Mayo de 1457, a la edad de 76 años, y de inmediato su celda se iluminó y las campanas de la iglesia comenzaron a sonar solas, movidas por los Ángeles. La herida del estigma se le desapareció, y en su lugar apareció una mancha roja como un rubí, con una deliciosa fragancia. Innumerable cantidad de gente vino al convento para verla por última vez, y jamás la enterraron, porque el cuerpo de Santa Rita se mantuvo perfectamente conservado, como lo vimos, y a veces todavía da una fragancia de dulce aroma.

En la ceremonia de beatificación, el cuerpo de la Santa se elevó y sorpresivamente abrió sus ojos delante de todo el mundo.


MILAGRO DE LA HOSTIA
Saliendo de la Iglesia, en una Basílica Inferior del Santuario de Santa Rita, encontramos, debajo de un altar, una caja de cristal con los huesos del Beato Simone, quien había conocido a un sacerdote que había recibido una llamada de un enfermo para que le diera la comunión, y en vez de poner la Hostia en el relicario, el sacerdote la había puesto entre las páginas de su libro de oraciones. Cuando llegó a la casa del enfermo y abrió el libro, el sacerdote encontró en su lugar dos manchas redondas de sangre en las páginas, una frente a la otra, y corrió a la casa del Beato Simone; allí le dio las dos páginas manchadas de sangre, y una de ellas está en este lugar, donde se puede observar un rostro de perfil, como el del Maestro Jesús.

Sin creer las tantísimas maravillas que habíamos visto en tan solo horas, felices retomamos carretera, por esa Italia de la Cristificación del Mundo.

 

 

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