RUBEN, MI RUBEN
Por José Vaisman
Caracas.23.09.08

Rubén en Concierto acompañado por José Vaisman.

 

PARTE I
ENCUENTRO

Hace algunas noches, saliendo de tocar el órgano (ahora un teclado computarizado) en una boda muy elegante y en una pequeña iglesita donde se casa la High caraqueña y en lo que los músicos en Venezuela llamamos "Matar un tigre" , o sea tocar un trabajito extra y ocasional, me encamine a un restaurante llamado "Il Grillo" donde me iba a encontrar con mis hermanos metafísicos...yo estaba muy entusiasmado de que iba a conocer a la legendaria Sonsiree Martínez y de que iba a ver a Ruben, allí estaban además Miguel Martínez, Jesús Sequera y Antoine Colmenares, fui recibido con el cariño de siempre y pasamos una noche agradable, riéndonos socarronamente muy a la venezolana ... Esa noche cuando llegué a mi casa pensé en Ruben Cedeño, mi amigo de hace mas de cuarenta años y mi memoria se trasladó a 1967 a la pequeña cerquita donde nos sentábamos los alumnos de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares que esperábamos por nuestras clases de solfeo, piano o cualquiera otra de las disciplinas que allí se impartían.........

 

Sonsiree en su apartamento en New York

Sonsiree y Ruben navegando en Manhattan

 

Rubén era un muchacho delgado, callado y melancólico; yo inmediatamente tuve una simpatía muy especial por el y muy sabihondo, le di algunos consejos porque lo sentí un poco aislado por la prepotencia de todos los niños y niñas genios, ricos y orgullosos que eran nuestros compañeros de clase; yo también era un muchacho solo llegado del interior de la república, con muchos sueños y esperanzas de aprender y de estudiar......... ese año el tema era el reciente terremoto de Julio pasado que todos habíamos vivido y todo el mundo hablaba solo de eso .... así comenzó mi amistad con Rubén, creo que el ni siquiera había comenzado sus clases de metafísica y yo tampoco tenía otro interés que el de la música.

 

Pasaron los años y poco a poco Rubén fue cambiando, cada vez más seguro y alegre y además comenzaron los rumores en la escuela de “unas luces” que estudiaban algunos profesores de renombre y un alumno que era Ruben; misteriosamente después de clases ellos iban a un sitio donde se estudiaba algo extraño y novedoso, con el pasar del tiempo supe que aquellas luces eran los Siete Rayos y la secreta enseñanza era la Metafisica impartida por la gran Conny Méndez.
   

Por esa época mis padres volvieron a la provincia y yo me quede solo en la gran ciudad, trabajando para pagar mis estudios de música; hice de todo: clases de solfeo, de piano, toqué en el ballet, trabaje en obras de teatro, estudie clavecín, deje la música académica por el rock y luego la retome, pase necesidades.... pero siempre hubo Ángeles que me ayudaron.. La “profe” Rugeles me invitaba a almorzar, mi amigo Alfredo Silva me ofreció una habitación donde vivir hasta que pude pagar una pensión ..etc. , etc. y siempre ahí estaba Rubén, mi amigo, ese “negrito de Ruiz Pineda” al cual cada vez mas yo acudía para contarle mis problemas, ya que ahora el había cambiado y ya no era triste sino muy alegre y seguro de si mismo y así comenzó esa retroalegria que ha mantenido nuestra amistad y esa curiosidad por el conocimiento de lo espiritual.

Profesora Ana Mercedes Asuaje de Rugeles

 

Ya en el año de 1972, otro ángel llamado Nelly Mele-Lara (reconocida compositora venezolana) me vio actuando desnudo en una obra de teatro llamada "tu País esta feliz" y dijo" a este muchacho hay que rescatarlo de nuevo para la música" y me ofreció trabajo en su escuela privada y luego en el conservatorio Juan José Landaeta como pianista acompañante de las clases de canto.. así comencé a aprender la lectura a primera vista y a conocer el repertorio lírico.

Por esos años empezaron mis viajes a Maracay, ciudad cercana a Caracas a trabajar al Conservatorio de esa ciudad dando clases de piano y donde también había comenzado a trabajar Rubén dando clases de solfeo.. en esa época el viaje se hacia en Bus y luego en “camioneticas por puesto” hasta el “Conservatorio de Música del estado Aragua”, unas dos horas y media de ida y otras tantas de vuelta pero cuando se es joven y se tienen veinte años eso no es nada y se toma con alegría....

De nuevo la suerte me acompañó recibiendo otro trabajo, ya en la Escuela de Música Juan Manuel Olivares, y aunque aun no me había graduado, de todas maneras me dieron el puesto, y ahí de nuevo la vida me puso en contacto con Rubén; el estudiaba canto y yo era el pianista y además viajábamos juntos en un periplo bi-semanal a Maracay .. o sea trabajábamos el repertorio de canto en la mañana y luego, almorzábamos en un restaurantico italiano, que atendía una señora española, que nos regañaba cada vez que pedíamos la comida y de la cual nos burlábamos sentándonos a propósito en las mesas que ella servia, porque nos divertía cada vez que nos decia con mal carácter: "Hoy no hay de eso!!! “el pan se paga aparte !!! “apúrense que no tengo tiempo !!! Eso nos causaba un inocente regocijo... luego seguían los viajes en Bus, eso era pura diversión y nos reíamos de las tonterías mas grandes, inventando historias y haciendo concursos imaginarios en los que participaba la gente de la música y de la vida venezolana, imagínense tan solo el mencionar un nombre al cual le veíamos algo cómico y eso nos mataba de la risa ... en uno de esos viajes surgió el apodo privado que le puse a Rubén "El hermano Rubén". Resulta que en el bus venia una señora evangélica, de esas totalmente convencidas y fanatizadas que predicaba la condenación eterna para todo aquel que no estuviera de acuerdo con sus predicas y luego de agarrarla conmigo, yo le dije, que yo si creía, pero que mi amigo, ese si era un pecador y que ella lo tenia que evangelizar a el y salvarlo del fuego eterno y esta mujer le ha caído encima al pobre Ruben y le decía ¡aleluya!, ¡aleluya!, ¡hermano!, ¡gloria a Dios! y todas las amenazas de condenación eterna y yo muerto de la risa le decía !!asi es hermana ! y así lo comencé a llamar “hermano”, “hermanito”, “mi hermanito Ruben”.

 

Escuela de Música Juan Manuel Olivares

Rubén Cedeño en el lugar donde estaba la Escuela de Musica Juan Manuel Olivares en La Alta Florida de Caracas

 

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