Mandalay 17.8.2007


El Señor Gautama, al renunciar a todo, ponerse su túnica naranja y lograr la iluminación, fue auténtico, esto no se lo copió a nadie, no hizo lo que alguien le decía, no fue condicionado por alguien. Los seguidores del Señor Gautama aparentemente renuncian a todo, se ponen una túnica naranja y no hacen lo máximo que el Señor Gautama hizo: no despiertan su inteligencia. Se les ve adormecidos en el mero repetir acciones y palabras que el Señor Gautama enseñó, o que leen en los libros y les enseñan sus maestros en los monasterios, pero eso no los conduce a nada. Entonces, ¿para qué sirve hacer lo que hacen?

El Señor Gautama es el actual “Señor del Mundo”, un cargo que lo hace la máxima expresión espiritual de Shamballa y toda la Tierra. Recibe este título porque todo el mundo en el mundo, algún día, en cualquier lugar o creencia, tiene que hacer lo que Él hizo. Por esto es importante estudiar su vida y acciones. Pero no es precisamente repetir sus palabras, vestirse como Él o adorar una de sus estatuas. Eso no. Es despertar la Inteligencia, es darse cuenta por sí mismo de las cosas, lo que sucede alrededor, en el interior de la mente y los sentimientos, y reaccionar adecuadamente y no quedarse soñoliento en actitud inerte.

Estamos implicados en acciones embrutecidas y embrutecedoras, creemos de nosotros y de lo que hacemos todo lo contrario a ser originales, inteligentes y geniales y encima nos ofendemos cuando nos lo asoma alguien, porque “la ignorancia se defiende”.

Por muy espirituales, buddhadharmas, metafísicos, o seguidores de Krishnamurti o pertenecientes a avanzadas escuelas que nos sintamos o creamos ser, porque leemos los textos con sus escritos, pertenecemos a su organización, no percibimos la realidad que nos envuelve, que vivenciamos a diario. Sin darnos cuenta estamos en conformidad con el odio, la ignorancia, la fealdad, la mentira, la pobreza, la mediocridad, el rencor y hasta a veces creyendo a ciegas que andando con todo esto es un sendero justo y loable. De nada nos sirve seguir una filosofía, un facilitador, una religión, una creencia, si no hay despertar de la Inteligencia.

Por: Rubén Cedeño

 

 

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