Observando nuestra mente con Vipássana

Lidia De Sousa

Hacer Vipássana sin duda alguna es toda una aventura. Va mas allá de toda expectativa y es algo único a vivir por cada quien que decida tener esta experiencia. Así que lo que escuches decir sobre esta técnica de meditación siempre será poco, porque la experiencia personal de cada quien es única e intransferible, no es para saciar las curiosidades del intelecto. Es algo que hay que vivir, por decisión propia, utilizando el Rayo Azul de la buena voluntad, hacerlo por uno mismo, descubrir que hay en nuestro mundo interior, acatar las pautas a seguir de esta técnica manteniéndola pura, sin mezcolanzas, haciéndonos uno con el orden divino en todo momento, viviendo día a día, ocupándonos de ser y vivir cada día plenamente en el presente, inmersos en la observación de nuestra mente con esta técnica de meditación llamada "Vipássana".

Antes de irme a hacer Vipássana aqui en Venezuela en un centro de meditación donde enseñan y practican esta maravillosa enseñanza del Señor Gautama, escuché en la radio online de Metafísica Aconcagua, la conferencia de Rubén Cedeño del Congreso de Metafísica en Córdoba dedicado al Señor Maitreya, donde habló que el Maestro por excelencia de Vipassana era ¡Serapis Bey! Tremenda sorpresa ¡Pues se le pone a uno los pelos de punta! Porque su radiación es de gran intensidad y es muy disciplinado, y es especialista en sacar todo lo feo de uno para que se manifieste lo mas sutil de nosotros. Labor que no es fácil enfrentarse a ella o realizarla. No nos gusta reconocer o ver lo feo que tenemos por dentro, porque nos creemos unos santitos. Sin duda alguna donde este la radiación de Serapis Bey es sinónimo de crecimiento espiritual a su máxima potencia. Hay que amarrarse bien las faldas y los pantalones. Pero no hay nada que temer puesto que es un maestro que nos brinda un gran amor, y siempre quiere el bien para nosotros. Además que dentro de Vipassana esta la esencia pura de la enseñanza de otro gran Maestro el Señor Gautama Buddha, y es el Rayo Dorado en acción, nos remontamos a la época cuando el Buddha dio su enseñanza y es como si la viviéramos en primera fila, y por supuesto en primera persona, es algo increíble y único en verdad. La acción de estos dos rayos el blanco y el dorado juntos tienen una acción maravillosa sobre el alma.

Lo primero que uno aprende entrando en este retiro es el desapego a lo “mío”, el ego se espanta al no tener dominio siquiera sobre el tiempo y algunas pertenencias, no somos nada, peor que nada, somos unos no-nadas. Solo se amerita de nosotros una entrega total del alma, y la personalidad se hace un cero a la izquierda a medida que van pasando los días, y es la que a veces es tan osada y quiere molestarte y es por los prejuicios que hay almacenados en ella, a través de los conceptos que tiene almacenados en la mente, la inventadora y causante de nuestras tristezas y sufrimientos, porque nunca quiere vivir en la realidad y quiere ser ella el centro de atención de todo, y no le quiere dar espacio a que te centres en tu verdadero Ser.

De una manera muy particular en una de las charlas en Vipássana nos hablan de que tenemos a un mono salvaje en nuestra mente y que hay que domarlo, con mucha paciencia, observarlo y estar alerta a sus saltos, de aquí para allá, no castigarlo ni abrumarnos por lo volátil que es, pues salta de un pensamiento a otro con gran facilidad, sin duda alguna el esta pendiente de volvernos locos, no nos deja estar o ser en el presente, vive saltando entre pensamientos del pasado y del futuro, (inventando o imaginando como será nuestro futuro inmediato) no le gusta quedarse quieto en el presente, donde en verdad estará mas confortable, hay que domarlo amorosamente y enseñarlo donde estará mejor. La mente contiene un mono parlante y sin duda alguna este monito es demasiado inquieto y hay que disciplinarlo, y ahí es donde entra la radiación de disciplina del Maestro Serapis Bey. El Rayo Blanco de la Ascensión. Porque va a hacer que de lo mas feo y salvaje de nosotros surja algo hermoso, como los lotos blancos que flotan sobre las aguas mal olientes, flotan impecables, equilibrados, regalando su belleza y esparciendo su aroma por doquier.

A través de la observación, vemos aflorar desde lo mas burdo, y feo de nosotros, en nuestra mente toda la basura acumulada de años, que hemos guardado y que no ha sido transmutada o desterrada de nuestras vidas, y está alojada en lo mas profundo de nuestra mente y nos hace sufrir, porque esta descompuesta, y contamina nuestras acciones, y esto lo hace a través de sensaciones que se manifiestan en nosotros con rechazo o en atracción, y que enferman nuestra mente y nuestro cuerpo, ambas se encargan de hacernos por igual de infelices, aunque lo bueno es que son impermanentes, pasajeras, y Gracias al Padre Todopoderoso la cura es no apegarnos a ninguna de estas dos formas de sensaciones cuando se manifiestan en nuestra vida.

¿Ahora, y como se hace esto? Bueno, fácil no es, pero si es factible, si hay solución, y es no reaccionar de buenas a primeras ante cualquier sensación o estímulo, y observar qué sentimos cuando están ocurriendo, y esto lo hacemos con la observación pura, consciente, sin calificar, solo observar lo que esta ocurriendo en nuestro cuerpo ante cada “estímulo” bioquímico producido por nuestros pensamientos o recuerdos. Ahí esta presente el Rayo Verde de la Verdad, el Elohim Vista como Ojo avizor de Dios, donde mediante un estado de observación alerta y consciente sabemos que esta “pasando” en nuestro mundo de sentimientos, que pensamiento o recuerdo detonó una determinada sensación, que nos produce malestar o bienestar, o que sensación produce una situación imaginaria del futuro y que no ha sucedido y es invento de nuestra mente, y que también nos produce malestar o deseo. Es ahí, en la observación donde esta la clave. Observando el silencio de nuestra mente empezamos a darnos cuenta por qué nos violentamos, qué pasa, por qué sentimos rechazo, o por qué nos agrada una sensación determinada. Y de ahí uno empieza a meditar en un sinfín de hechos que han movido nuestra vida y han construido nuestros logros o fracasos.

En Vipássana esta presente la misericordia Divina, el Rayo Violeta, cuando afloran nuestros miedos, complejos, traumas etc, también mediante la observación se produce una alquimia divina y se derrama sobre nosotros un torrente de misericordia, y ya no queremos causar ni hacer mas daño a nadie, nos hacemos un acto de contrición, y queremos vivir de forma diferente, se produce un cambio interior. Luego a la par y continuamente esta actuando el Rayo Rosa del Amor Divino, no en palabras, porque siempre esta presente el noble silencio, sino, en hechos, aprendemos a ser tolerantes en vivo y directo, nuestra mente no puede escapar o evadir una sensación determinada, y aprendemos que todo es impermanente, y nuestra mente va dejando de saltar enloquecida de un lugar a otro cuando no puede cambiar las cosas, y aprende a callarse y a observar lo que esta sucediendo, y deja de ser alarmista, y empieza a observar, a calmarse, y empezamos a dejar de sufrir mentalmente ante las cosas, dejamos de agregar el peso mental a cualquier dolor que estemos sufriendo, sea este físico o emocional, porque empezamos a comprobar que no son eternos, que igual que vinieron se irán, tienen su tiempo de acción y se van. Vemos las cosas diferentes, de otra manera empezamos a tener paz mental, empieza a actuar el Rayo Oro-Rubí en nosotros. Nuestra mente empieza a “respirar” a estar viva y plenamente consciente en el presente, aunque a veces se vuelve a alborotar nuestra mente, pero luego a través de la respiración y la observación la mente recuerda que esta en un “sitio seguro”, está en el presente, y se vuelve a aquietar, ya no es salvaje, ya empieza a desaparecer lo burdo y lo primitivo en nosotros, para dar paso a nuestro verdadero Ser. Cada día es único, insuperable uno tras otro, autentico, con su propio sabor, démosle todo el poder a nuestra sabia Presencia de Dios en nosotros, donde cada día esta cubierto, solo debemos ocuparnos en ser, estar y vivir el presente.

Más artículos ...
El Discernimiento
Delicias para el Alma
Cuando alguien escribe


Metafísica Sede Central ®