METAFÍSICOS
CON SISTEMA DE NAVEGACIÓN

Por Mariana Gabriela García
Facilitadora del Grupo Metafísico de Metán, Salta, Argentina
Salta, 05/04/08

 

Mientras venía manejando hacia la ciudad de Salta, en la compañía de mi esposo, en un viaje de 2 horas aproximadamente, el silencio se adueñó de nuestro momento, en medio de ese silencio apareció el principio de correspondencia, que enuncia: como es arriba es abajo y como es abajo es arriba. Esto es más que conocido por los metafísicos de todo el mundo, pero a veces es un poco complicado ponerlo en práctica, para así poder entenderlo y hacerlo carne.

En medio de ese silencio, que duró solo unos minutos, ya que no es una de mis virtudes (el silencio), pensé que vivir es como conducir, y que el sistema de navegación del coche es lo que para nosotros nuestro Cristo Interno. ¿Cómo?

Las metas que nos fijamos en nuestra vida y como llegar a ellas es la carretera. Nosotros, obviamente, somos el coche. Quien conduce es la conciencia, la mente. Y el sistema de navegación es el Cristo Interno. Ahora bien, cuando conducimos estamos muy atentos a la carretera solamente, y no desviamos la mirada de ella, estando atentos a lo que viene por adelante, muy rara vez miramos para atrás, pues solo lo hacemos cuando queremos girar, bajamos la velocidad, en alguna curva, cuando queremos repasar a otro coche, cuando cruzamos un puente, o simplemente cuando vamos a detenernos. No podemos distraernos a observar el paisaje mientras conducimos, pues nos saldríamos de la carretera, solo estamos atentos a lo que viene por delante, para que no nos dé de frente o para no embestirlo nosotros, teniendo cuidado que cuando nos cruzan, no nos rocen el coche no importa que pase demasiado cerca o mucho mejor si pasa demasiado lejos, mientras no nos roce, todo esta perfectamente. Solo seguimos nuestro camino, pues sabemos a donde queremos ir y como vamos a llegar, miramos y ponemos atención a las señales y carteles que nos indican el lugar en donde estamos y cuanto falta para llegar a destino. Esto sería igual a los libros que leemos, las indicaciones que nos da nuestro facilitador y las charlas a las que asistimos. Esos coches que nos cruzan por delante y por detrás serían las apariencias que en ocasiones llegan a nuestra vida, pero como al igual que conducir, con ponerle muy poca o nada de atención y manteniendo nuestra mente concentrada en una sola idea: Dios, nada externo puede rozarnos, el sistema de navegación del coche, es nuestro Cristo Interno que sutilmente nos da indicaciones para mejorar nuestra vida, y que poca atención le ponemos a veces, es más, algunos andan por allí con ese sistema de navegación apagado; otros se olvidan de activarlos cada vez que suben al coche, se olvidan de mantener el ritmo, la constancia, o lo que es peor, a veces lo ignoramos.

De todo modos, se llega a la conclusión que la vida es muy simple cuando nos unimos a nuestro sistema de navegación, pues nos conectamos a la Divina Presencia de Dios en nuestro corazón y podemos escucharlo para mantenernos en una actitud activa. Comprendiendo esto, entendí un poquito más las palabras de Conny Méndez: vivo con los pies en la tierra y con la mente en Dios.

Es de gran importancia andar por la vida, con nuestro sistema de navegación prendido, totalmente activado y ponerle toda nuestra atención. Fijemos la meta final de nuestra vida y no permitamos que nada externo nos distraiga, que lo único importante es llegar y llegar a tiempo.

Gracias Padre que podemos darnos cuenta de todo esto.

 

 

 

Metafísica Sede Central ®