MEDITACION

Por el Maestro “Djwal Khul”, El Tibetano


Selección y adaptación
Rubén Cedeño


En todas las escuelas espirituales, el énfasis es puesto necesaria y correctamente sobre la meditación. Técnicamente hablando, la meditación es el proceso por el cual el centro coronario despierta, se lo controla y utiliza. Cuando esto sucede, el Cristo y la personalidad se coordinan y fusionan, y tiene lugar la unificación que produce en el aspirante una enorme afluencia de energía espiritual, energizando todo su ser para que entre en actividad.

La meditación implica vivir una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del Cristo. Este proceso de meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años, complementado por la vida meditativa y un servicio concentrado, despertará exitosamente todo el sistema y pondrá al ser inferior bajo la influencia y el control del Ser espiritual; además despertará los centros de fuerza en el cuerpo etérico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa corriente de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y cuando el proceso se extienda durante un largo lapso, se aminorará el peligro y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser.

Nunca insistiré demasiado a los aspirantes de todos los Grupos Espirituales que para este período de transición se recomienda la yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la constante práctica de la Presencia de Dios y de la meditación regular ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.

Cuando esto se efectúa con desapego y va acompañado por una vida de servicio amoroso, el despertar de los centros y la elevación del adormecido fuego kundalínico tendrá lugar sin peligro y con cordura, y todo el sistema será llevado a la requerida etapa de vivencia.

Durante décadas, yo, como uno de los instructores espirituales y muchos otros, tratamos de despertar a todos a la realidad de la Luz -la luz en el mundo, la luz que viene del plano del deseo (llamado a menudo el plano astral), la luz que ilumina a la ciencia y al conocimiento humano, la luz del alma, que produce a su debido tiempo la luz en la cabeza. Se ha enseñado detenidamente que el correcto empleo de la mente en la meditación y la reflexión, conducirá a la correcta relación del alma y la personalidad y que, cuando esto tiene lugar, la luz del alma enciende o fomenta la luz en la cabeza y el hombre alcanza la etapa de la iluminación.


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