María Magdalena en Egipto

Magazin "El Sembrador Ecuménico"

Gastón Zamora Dorado

 

En el anterior número hemos publicado conceptos acerca de la maravillosa Maestra Ascendida María Magdalena, extractados de una obra llamada “Jesús”, del Profesor Rubén Cedeño, cuyos trabajos reproducimos con su autorización.

Cedeño expresa que “Miryam de Magdala se presentó cuando Jesús cenaba en la casa de un fariseo, y se arrojó al suelo frente al Señor, con un recipiente de alabastro lleno con aceite de nardos, que es el olor personal del Maestro Jesús. Ella se echó a llorar y le enjugó los pies con sus cabellos, acariciándolos y besándolos.

<< Miryam de Magdala era maestra en aromaterapia, que es curar por medio de masajes realizados con aceites aromáticos, arte que ella había aprendido en Egipto; por eso ungía con aceites a Jesús y a Él le encantaba esto. Ella le daba a Jesús algo que necesitaba, después de andar predicando por los desiertos, con climas inclementes., y que a esos hombres que andaban con Él, no se les ocurría que pudiera requerir. Eso solamente a una mujer de mucho mundo se le ocurre, y por eso el Maestro andaba con ella. Esos machistas que rodeaban a Jesús, lo más seguro es que ardieran en celos, pensando que Él se estaba excitando con la actitud tan sensual de Miryam de Magdala, y que eso era algo indebido.

<<El recipiente de perfumes con el que Miryam de Magdala ungió a Jesús fue criticado por Judas Iscariote, alegando que costaba unos trescientos denarios, y con doscientos se podía dar de comer a centenares de personas.. Debido al conocimiento que tenía Miryam de Magdala sobre Aromaterapia, muchas de sus imágenes, hoy en día la representan con un pomo o envase en sus manos, que es supuestamente el del aceite.>> Hasta aquí lo que nos enseña el Profesor Cedeño.

Desde el Antiguo, las sustancias aromáticas desempeñaron un papel fundamental, mediante dos tipos de preparados: las fumigaciones y el uso de bálsamos y ungüentos. La primeras, con resinas, maderas especias sobre una fuente de calor, dejando escapar sus aromas. Los ungüentos y aceites perfumados se aplicaban sobre pieles sanas o heridas, según se usaran con fines cosméticos o terapéuticos. Cleopatra recibió a Marco Antonio en una nave empapada con fragancias. Y en su trono ardían quemadores. Más sus habitaciones alfombradas con pétales de rosas.

En los tiempos de Jesús aún no existían preparados con alcohol. Por el simple hecho de que los árabes recién descubrieron el alcohol en el siglo VIII; un fundamental hallazgo en la preparación de perfumes más sutiles y apreciados.

Ahora, podemos complementar y justificar esos datos con los del origen del Baño María. Hemos encontrado un artículo, en el número de Agosto de este año, de la revista “Muy Interesante”. Lean:

<Baño María. Este término, empleado en gastronomía viene de la antigua Alejandría (que en tiempos del Maestro Jesús era la ciudad de mayor importancia en Egipto, El Editor). En ese tiempo, la ciudad estaba bajo el dominio del Imperio Romano. Por esos días vivía una curandera judía llamada María, a quien algunos historiadores le atribuyen la profesión de alquimista, que utilizaba agua caliente para mezclar los ingredientes de sus recetas. En ocasiones se veía obligada a derretir sus preparados y los introducía en un recipiente que, a su vez, era colocado dentro de una vasija con agua hirviendo, para alcanzar temperaturas más altas. Esta técnica fue conocida en latín como ‘balneum Mariae’, que en castellano significa Baño María.>

Obviamente, el personaje es el mismo. O sea, debemos recordarla también cuando guisamos los delicados budines culinarios. Encontrar esta información nos permite desenredar los misteriosos “Hilos de Ariadna”.


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