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2. Cuando tratamos de
seguir las directrices de los santos libros y no podemos porque nos
damos cuanta de que seguimos fallando; no somos discípulos aceptados
de ningún maestro o escuela espiritual; no estamos en ningún sendero
por nuestros defectos; no somos continuadores de nadie ni ejemplo de
vida para ninguna persona, sino todo lo contrario; nos critican y
con razón; cuando algunas veces somos repudiados por nuestra
conducta, proceder, orgullo y falta de humildad, porque somos unos
mortales comunes, me parece justo que nos llamémonos “espirituales
menores”; así como Santa Teresa se llamó “carmelita descalza” por
motivos parecidos, también nos podemos llamar “espirituales
descalzos”. Esto es una mala noticia para el “yo personal” que
desearía llamarse calzado y mayor en asuntos del espíritu.
3. Cuando un delincuente, asesino, narcotraficante, engañador,
falsificador te rechace públicamente diciendo que no sigue tus pasos
por ser tu de una espiritualidad limpia, sincera, de renuncia, de
ascética, siéntete feliz ya que esa persona te honra con su rechazo.
Esto es una “mala noticia” porque a la personalidad le gusta ser
aceptada por todos los que participan de la mundanalidad y ser
alabada.
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