CASA HABITACIÓN JAPONESA DE HAKONE


Rubén Cedeño
Hakone-Japon 2.10.2008

 

Martin Anello, Sebastian Wernicke, Rubén Cedeño
y Fernando Candiotto en Casa Hotel Japones de Hakone

 

Al llegar a Hakone, una hermosa ciudad montañosa en las inmediaciones del Foco de Purificación del Fuji Yama, de Kamakura y Sengen Sama, comenzó un proceso para introducirnos dentro de la “Pagoda de la Misericordia” Lo primero fue aprender a vivir al estilo Japonés y como se desenvuelve la gente en un retiro, purificarse en un Onsen y comer al perfecto estilo japonés, todo eso en veinticuatro horas. La habitación del Hotel Nanpuso, era el reflejo de una genuina casa japonesa, ya que aquí seriamos introducidos dentro de la radiación del Retiro y que a propósito por sus características se había concertado. Esta habitación, al igual que una casa japonesa, era reflejo de las religiones nativas del Japon, el Zen y el Shintoismo, tanto espiritualmente como estéticamente, por esto en toda su decoración había el mínimo de elementos, una gran simplicidad y austeridad, para no distraer la atención, además de belleza, limpieza extrema, tranquilidad, relajación y paz. Su estructura era de madera con paredes y puertas muy finas, que dividían la sala, y estában hechas de “shôji”, un duro papel japonés, para que la luz del exterior pudiera pasar a través de la casa y siempre se viera con una especial luminosidad, sin ningún punto de oscuridad, como lo recomiendan los Maestros. Todo el lugar al igual que una casa japonesa estaba configurado dentro de un único espacio y era lo único que teníamos disponible. Esa única habitación era sala de estar, comedor y dormitorio. La única parte dividida del resto de la casa era la entrada, que estaba a un nivel más bajo que el resto del piso y es donde había un zapatero para poner los zapatos que uno se quitaba y cambia por unas zapatillas o para andar descalzo. La única mesa era baja, y pensada para que uno se sentara a su alrededor en cojines cuadrados, que en japonés se les dice “zabuton”. La habitación se iba transformando de acuerdo a las necesidades. En la noche detrás de una puerta corrediza se sacaron unos futónes, como colchones de algodón que se extendieron en el suelo. El suelo estaba forrado de tatamis, que daban un rico olor a madera. En el baño había un “Oruro”, o bañera japonesa, estrecha y profunda que se usa para purificarse y relajarse.


TATAMI

El Tatami es una estera de paja tejida. El borde de cada tatami esta recubierto con un brocado de tela verde. Todos los tatamis son siempre del mismo tamaño y por eso son una forma de medida para todo, una habitación, salón de té y demás estancias se miden por tatamis. Su medida es 90 cm por 180 cm y por eso las construcciones tradicionales japonesas están hechas en múltiplos de 90 cm., que es un numero sagrado que es el “Yo Soy” o la eternidad. Existen numerosas reglas para el número y colocación de los tatami, puesto que si no se ponen bien desarmonizan y atraen malas vibraciones. Al principio los tatamis eran solo para los ricos, cuando el resto de los japoneses vivían en casas con pisos de tierra pisada. Los tatamis se usan para la ceremonia del té.


ONSEN DE HAKONE

Hakone abunda en “onsen” que son los baños termales típicos japoneses, que por ser contenedores de inmensas cantidades de agua casi hirviendo y circulando, son focos de purificación de la Llama Violeta. En Hakone se tiene la oportunidad de hacer uso de ellos. Al entrar al “Onsen” se separan las personas de diferentes sexos, aunque los hay mixtos para las familias. Como cosa curiosa a los Onsen no dejan entrar a personas con tatuajes. Así que a prestar atención a esta observación: Uno debe mantener el cuerpo en el estado de pureza en que nos fue dado. Al entrar al Onsen uno pone su ropa y pertenencias en una cesta sin ningún tipo de protección, porque nadie es capaz de robar algo. El índice de robo en Japón es casi nulo. Es un país de gente honesta. Uno se queda desnudito como Dios lo hecho al mundo. Para purificarse hay que despojarse de todo. Uno no se debe avergonzar de lo que Dios le ha dado a uno. Para los Japoneses es antihigiénico usar traje de baño. Uno se tapa, si quiere, lo que se tiene que tapar, con una toallita blanca de mano. La purificación comienza al pasar a unas hilera de grifos de agua caliente donde se suele usar un taburete bajito y una manguera para lavarse todo el cuerpo con abundante jabón y shampoo, que generalmente esta provisto para ello. Esto tiene algún parecido con las purificaciones que se hacen antes de entrar a las mezquitas. Finalmente uno llega a la meta que es introducirse en el “ofuro” que es el verdadero foco de purificación, que puede ser a modo de piscina dentro del recinto o en lo exterior al aire libre. El Oruro externo en forma de pozo de piedras perfectamente acomodado con agua caliente en medio de las montañas es lo mas delicioso que existe. Generalmente esta rodeado por una exuberante vegetación que pueden ser pinos, cipreses y abetos que crean una atmósfera deliciosa y hacen percibir un exquisito y refrescante aroma en el aire. Esto es muy exótico, por demás de bello, muy decorativo y sumamente llamativo. El agua generalmente alcanza unos 40 grados centígrados, que casi uno se quema, mientras que el resto del cuerpo que no se introduce en el agua y queda en el exterior puede percibir estar mucho mas fresco. El contraste es sumamente delicioso para relajarse. Los “onsen” pueden ser con aguas volcánicas naturales ricas en minerales, excelente para la salud y relajante para el cuerpo como en el caso de los que están aquí en las inmediaciones del Fuji-Yama. El Osen tiene un mensaje espiritual y social para todos los discípulos, al igual que el salón de te, allí todo el mundo es igual, ya que al vernos tal cual somos, como Dios nos trajo al mundo, se tumban las barreras de jerarquías humanas, importancias, diferencias sociales, laborales y familiares. “Como es Arriba es Abajo”, así como uno se purifica en lo externo y físico así sucede en los cuerpos astral y mental. En los osen se hacen magníficos masajes con técnicas de digitopuntura y la mayoría de los empleados son muy amables, serviciales y dedicados; las instalaciones son muy pulcras y bellas.

 

 

Metafísica Sede Central ®