FUENTE DE MOISÉS
Ruben Cedeño

A la entrada del pueblo Nabateo de Petra en Jordania, visite “La Fuente de Moisés”. Por aquí paso Moisés con su pueblo sediento exigiéndole agua, y Él, con rabia por las vicisitudes del transitar con tanta gente de diferentes pareceres y personalidades contradictorias, golpeó con rabia una roca que esta allí, para que brotara agua, y dijo: “Oíd ahora, rebeldes, les voy hacer salir aguas a esta peña”, milagro que sucedió pero con su voluntad personal sin implorar a Dios y sin un ápice de felicidad. Esa agua, no era para Moisés, sino para su pueblo. Esto simboliza cuando el facilitador a pesar de su cansancio sigue haciendo brotar dentro de si la enseñanza cuando se la piden y aunque algunas veces no esta de buen humor, la da. Esto nos recuerda cuando Jesús en las puertas del templo le dio cordonazos a los mercaderes y también los regaño. El agua es símbolo de Vida Espiritual, Moisés le dio la vida espiritual a la gente pero con amargura. Muchos guías, gurús, presidentes de sociedades espirituales, asumen esta responsabilidad con tal seriedad, tensión y rigidez, que se vuelven amargos como la hiel en el desempeño de sus cargos. Por cualquier cosa se ofenden; todo les parece inadecuado; la más mínima palabra o gesto fuera de lugar la toman como un ataque o descortesía; en cada movimiento creen ver las “energías siniestras”; viven cazando los errores de los demás; juzgan siempre a la gente, a ver si están actuando como un verdadero discípulo o no. Esto hace que se les frunza el ceño, pierdan la dulzura del rostro y la luz pacifica de sus ojos, no tengan alegría y muchos de ellos llegan a estados tan lastimosos del deterioro de su felicidad, que se cubren sus rostros con gafas obscuras, se visten de negro, la gente los abandona por obstinados y solo se quedan con el lastimoso escuchar de tristes monodias en afligidos tonos menores, perdieron la alegría de vivir.

Rubén Cedeño en la Fuente de Moises en Jordania

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